13 de octubre de 2007

Oh pastores, oíd la palabra de Jehová !

¿Alguna vez has tenido que ausentarte de la congregación un día Domingo por algún motivo y te has sentido mal?

¿Nadie ha notado de la idolatría implícita (aunque muuuuuy oculta) que existe en la iglesia evangélica sobre el reunirse un día domingo y hacerlo un día cualquiera de la semana?

¿Acaso es necesario mentirnos a nosotros mismos? ¿No pensamos -sin afirmarlo- que se le considera un día muy especial (mucho más especial que otro día)?

¿Nunca han oído la frase “Culto Central”?

¿A qué se refiere?

Hermanos, hermanas… Tenemos el legalismo en nuestro corazón, el cual permanece atrincherado ante cualquier argumento que desee mostrarnos cualquier objeción sobre nuestro “santo”, “especial” y “exclusivo” Domingo.
Es así.

Aunque digamos “los días no importan” el domingo siempre es considerado “el día” en el cual si no nos congregamos es porque tenemos en poco al Señor, o cosas por el estilo.

Si bien a veces esto no se dice abiertamente, encubiertamente se da a entender cierta “desobediencia” o “frialdad” en aquellos hermanos que optan por reunirse otros días y no los domingos. ¿Hay alguna ley al respecto?

Por otro lado, se hace incapié en muchas congregaciones en relación a que el domingo va a estar presente el pastor (que no estuvo en toda la semana, quizá por cuestiones ministeriales) y si uno no asiste es casi una oveja perdida…

No veo al Señor haciendo distinción entre un día u otro. En la biblia sólo encuentro un día que se menciona vez tras vez y corresponde al sábado.

Las nuevas traducciones (Nueva Versión Internacional, Biblia en Lenguaje Actual, etc.) traducen literalmente como “sabado” lo que antes se traducía como “día de reposo”. Aunque en la versión Reina-Valera de 1960 siempre se aclara al pie de cada página en donde se menciona el día de reposo que: “aquí equivale a sábado”.

No hay cosa mejor que recurrir a las escrituras.

Por años nos han enseñado grandes mentiras (hablaré sólo de algunas), que como han sido basadas en escritos bíblicos las hemos creído con todo nuestro corazón y hasta seríamos capaces de dar nuestra vida antes de “desobedecer” a aquellas simples y humanas tradiciones que la biblia en ningún versículo nos impone, desde el nuevo testamento, a los nuevos creyentes.

Así las cosas, hemos llegado a creer que si alguien cree en Jesucristo “serás salvo tú y toda tu casa”. ¿Acaso quiere decir esto que nuestra casa, entrará en la eternidad por ósmosis? ¿No deberá cada integrante de nuestra familia arrepentirse de sus pecados para acceder a la presencia del Señor? ¿Acaso creyendo yo, he adquirido entrada para cualquier posible asesino o adúltero que integre mi familia? ¿No será que ese versículo en especial era un mensaje profético del apóstol para el carcelero y su familia?

El mensaje de la biblia debe ser bien entendido, pero también debiera ser bien predicado.

Muchas veces, por confiar en quien nos “alimenta” desde un púlpito, creemos ciegamente en cosas que no son ciertas.

En otro orden de cosas, entraré en un tema mucho más escabroso que es el tema del diezmo, cuya validez en la actualidad es nula y, aunque pareciera estar fuera de lugar, es necesario traerlo para arrojar más luz sobre estas enseñanzas que aún siguen siendo predicadas sin tener valor alguno para el nuevo convertido y la iglesia de Cristo.

Me basta decir que he dado mis diezmos con absoluta obediencia a lo que (creía yo) era mi obligación moral ante el Señor por muchos años, y en los cuales fui bendecido por el Señor sin que me faltara cosa alguna. Mas cuando busqué en el nuevo testamento señales de alguna enseñanza de los apóstoles al respecto, me turbé, viendo que nada había al respecto, sino que sólo se hablaba de ofrendas.
Comencé a ofrendar sin diezmar, y el Señor me siguió bendiciendo como entonces (y quizá aún más), lo cual echa por tierra el hecho de que si uno deja de diezmar vendrá la pobreza, el saltón y el revolcón… Si ofrendamos de corazón, generosamente, sin estar atados a montos fijos, el Señor es fiel para con nuestras necesidades.

Es más, el Señor me mostró de qué modo Moisés recibió para la obra de Dios tal abundancia en “ofrendas” por parte del pueblo de Dios que necesitó mandar a decir al pueblo que se detenga en el dar, porque había de sobra para hacer toda la obra del tabernáculo de Dios.

También me hizo saber que daré cuenta yo de mi mayordomía personal ante el Señor. A veces pregunté a mis líderes qué ocurría si el dinero de mi diezmo se utilizaba en forma incorrecta. La respuesta (obvia) fue: “Quien haya utilizado mal dicho dinero será quien deba dar cuenta ante el Señor”.

Y el Señor me dijo, de lo que te he dado, te pediré cuentas a ti, no a un tercero.

Si yo veo que mis diezmos se dilapidan en cosas vanas, ¿no estoy participando de algún modo en aquello que sé que está fuera de la voluntad del Señor?

Cuando las prioridades son invertir en:
1) Mejores equipos de sonido, (los anteriores no eran tan malos, pero como llegaron estos que son mejores, aquellos quedaron humedeciéndose en un depósito),

2) Más micrófonos corbateros (no eran necesarios, pero…son tan lindos y están tan a la moda!),

3) Trajes elaborados en casas de primera línea, (hablo de trajes que superan los U$S 4.000.= “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo” le dijo Pablo desde la cárcel a Timoteo -2ªTimoteo 4:13-),

4) Vehículos, relojes y tecnología de última generación (sin palabras),

5) Departamentos de lujo (el Señor no tenía dónde recostar su cabeza)

6) Seguridad privada para los templos, los bienes pastorales y los miembros de su familia (¿qué rol cumplirán ahora los ángeles?)

(podría seguir la lista hasta caer desmayado…)

Por otro lado:

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” 1ªJuan 3:16-18.

Mientras las luces láser (qué hermosos dibujos hacen en el humo del escenario) siguen girando al ritmo “sensual” de la música “cristiana”, muchos hermanos no consiguen trabajo y se desesperan porque ven que no pueden llevar a sus casas el alimento para sostener a su familia.

¿Es este el testimonio que damos como “hermanos”?

Algunos me han planteado que lo que digo lo hago por envidia, por celos, por cuestiones carnales… En lo personal soy muy feliz sin opulencias y prefiero vivir una vida más “mediocre” si se quiere el término, pero más real y cercana al Espíritu del Señor…

Lo que digo, más que celos o rencores, me produce una profunda vergüenza ajena. Y me hago eco de las palabras del Señor:

“¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.” Ezequiel 34:2-5.

“por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” Ezequiel 34:9-11.

Actualmente, el diezmo es enseñado como método de sostén de la iglesia, del sueldo del pastor, y de gastos relacionados al ministerio.
De más está decir, que se mantiene este “precepto” o “principio” por mera conveniencia, sin que la biblia exija al nuevo cristiano tal cosa. Esto, para los que gustan de la evidencia bíblia, pueden leerlo en los comentarios de la Biblia de Estudio Pentecostal, al pie del pasaje de Malaquías que dice: “¿Robará el hombre a Dios?”, en donde quien está traduciendo aclara que no está descripto que el nuevo creyente deba dar el diezmo. Ahora bien, casi de inmediato, se retracta (quizá por la lluvia de críticas que sabe que recibirá por su osadía) y afirma que de todos modos, como los fariseos daban el diezmo, nosotros no podemos hacer menos que ellos.

Quizá esta última afirmación se base en el versículo en donde el Señor dice:
“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Mateo 5:20.

Pues, Jesucristo es nuestra Justicia !!! Él es mayor que los escribas y fariseos !!! O sea que si no entramos por Jesucristo (que es la única puerta) no podremos entrar en el reino de los cielos.

“La justicia de Cristo, que nos es imputada por la sola fe, es necesaria para todos los que entran al reino de la gracia o de la gloria.” Comentario de Matthew Henry acerca del pasaje mencionado de Mateo.

Para quienes me dicen: “¿Y cómo entonces podrá sostenerse un ministerio si no existiera el diezmo?”.

¿Acaso yo dije que no debía mantenerse el ministerio? La biblia habla clarísimamente de las ofrendas. Y ésta es la herramienta que tiene el hombre de Dios para hacer su tarea, cubrir sus necesidades y bendecir a sus ovejas.

Debe saber administrar los recursos, pero… si está en buena comunión con el Señor, la sabiduría para ello vendrá sin límites.

Si el varón de Dios hace lo que el Señor quiere con Su obra, el pueblo verá la humildad y sencillez de este hombre y le apoyará en todo lo que necesite.

No debe temer por nada quien hace bien la obra del Señor. Pero aquel que descansa sobre el ingreso fijo y cautivo que le produce su insostenible doctrina del diezmo, tarde o temprano sufrirá pérdida.

Debemos “andar como Él anduvo” 1ªJuan 2:6. Pero siendo “prudentes como serpientes y mansos como palomas”. Mateo 10:16b.

Es necesario conocer las escrituras e investigar con la ayuda del Espíritu Santo para saber cuál sea Su voluntad para nosotros en esta única vida que poseemos en este trayecto hacia Su presencia, y escapar de cualquier mensaje que desvíe nuestra atención de lo que realmente importa, agradarle a Él y serle fiel.

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”. Mateo 7:9-11.

Pidámosle al Señor la guía de Su Espíritu para comprender las Escrituras. Oremos para escapar de las mentiras “pequeñas” que se filtran desde los púlpitos. Hagamos de nuestra vida una antorcha que ilumine hacia toda nación, acercando los corazones a Cristo y alejándolos de este mundo.

23 de septiembre de 2007

¿Eres un servidor de Cristo?

Juan 9:39-41
"Dijo Jesús: Para juicio he
venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean
cegados.


Entonces algunos de los fariseos que
estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?


Jesús les respondió: Si fuerais
ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado
permanece.
"


Existen muchos seminarios bíblicos que enseñan a hombres sobre temas que luego utilizarán frente a otras personas para “pastorearlas”.

En lo personal, (y siempre recordando al apóstol Pablo que nos enseñó: “Examinadlo todo; retened lo bueno.” 1ªTes.5;21) creo que mucho material que existe en los seminarios es bueno, pero hay otro tanto que es nocivo para las almas.

La mayoría de las veces al salir del seminario, estos hombres y mujeres enseñan lo que han aprendido sin haberlo puesto en práctica primero (a veces hasta con las mejores intenciones). Son muchas veces jóvenes y no han tenido aún experiencia en muchas áreas.

Yo actualmente estoy en pleno proceso de aprendizaje… y creo que moriré aprendiendo.
(”Aprendiendo a morir” qué buen título para un guión de novela cristiana).

No me considero alguien que está "de vuelta" y que no necesita aprender nada más...
Todo lo contrario. ¡Ay de mí si no dependiera segundo a segundo de la gracia de mi Señor!

Lo cierto es que en el pasaje que transcribí al comienzo, los Fariseos (que se consideraban espirituales) creían que por tener estudios estaban por encima del resto, o en una especie de “nivel” que sobrepasaba la media de la población.

Hoy no sucede nada diferente...

Muchos creen que por tener una credencial de pastor, evangelista u obrero, están en condiciones de mostrarse importantes y, lo que es más triste y penoso, consideran que deben ser reconocidos como tales (o sea como hombres importantes).

Dios nos ofrece un conocimiento de Su persona mediante el Espíritu Santo que mora en nosotros. Siempre gracias a la perfecta obra de redención de Jesús (no por otro motivo) quien murió en la cruz, cumpliendo en nuestro lugar con la sentencia del juicio de Dios que pesaba sobre nuestras vidas.

Todo esto lo hizo Dios aún cuando nosotros no habíamos nacido (esto se dá en este caso que estamos de este lado de la historia, pues murió por los que yahabían muerto antes de su época, por sus contemporáneos y por nosotros los “futuros” que habríamos de creer en Sus palabras, Juan 17:20).

Por lo tanto, si Dios nos bendijo sin aún nosotros saberlo... ¿de qué puedes jactarte en tu corazón? ¿De que eres amigo de algún otro hombre que Dios está usando?

¿Sabes una cosa? Ese hombre tenía la misma condena que tú, tenía la misma condena que yo, tenía la misma condena que la que hoy poseen muchos que aún no lo conocen a Jesús.

Si lo piensas bien, no somos más que pecadores perdonados. Medítalo bien.

No pasa un segundo sin que tu mente se aparte del perfecto sendero de gloria.
No existiría para nadie salvación alguna de no ser por la paga de un tercero, Jesús.
O sea que nada bueno que nos pase depende de nosotros, sino del perfecto amor de Dios que constantemente se derrama sobre nuestro ser.

Por lo tanto pregúntate, ¿es tan “importante” codearte con estos hombres a los que admiras?
La comunión entre hermanos crecidos en la fe es necesaria, pero… ¿es necesario que en tu corazón guardes por ellos esa admiración cuando bien sabes que de no ser por Dios, serían quizá peores que el más violento asesino?

Muchas veces haces pública (y a los gritos) tu idolatría hacia tales hombres, desde el mismo púlpito desde donde sólo deberías hablar la verdad de Dios.
¿Sabías que Dios llama a eso idolatría y que la desaprueba en todos los órdenes y formas?

Mientras lo digieres, quiero continuar con otra idea.

El texto que escogí es un fragmento del capítulo en el que el apóstol Juan nos relata cómo Jesús sanó a un hombre ciego de nacimiento.

Luego del impresionante milagro realizado, los fariseos deseaban conocer qué había ocurrido e interrogaron al ciego.

En todo el relato, vemos algo curioso y hasta gracioso: Encontramos a los que supuestamente debían tener conocimiento de las cosas espirituales, preguntándole al ciego qué había ocurrido.

La insistencia, una y otra vez, sobre cómo se había realizado el milagro, logró arrancar del ciego una frase que era todo un testimonio:

Juan 9:26:34

"Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír
otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?
Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés
somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no
sabemos de dónde sea.
Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.
"
¡Qué gran elocuencia!, ¿no?

¿Cuántos años de seminario le llevó al ciego preparar este sermón?
¿Cuántas horas escudriñando las escrituras y analizando su exégesis?
¿Cuántas horas de buscar ilustraciones para dar énfasis en el texto apropiado?
Lo cierto es que… ¡¡¡ NADA !!!

La experiencia de haber sido alcanzado por Jesús es suficientemente poderosa para tocar otras vidas. El TESTIMONIO de lo que hemos “visto y oído”, ¡es herramienta más que suficiente para bendecir a otros con la misma bendición con que fuimos bendecidos por Dios!

Nótese que los fariseos debieron callar, para asombrarse de la gran cantidad de palabras que “de pronto” brotaron de la boca del que había sido ciego. Probablemente esto se debió al fastidio con el que lo cargaron al preguntarle una y otra vez lo mismo. Esto logró que el ex-ciego se parara firme en su convicción de que allí había algo santo.

Esto no era palabrerío. Había un signo santo en medio de esta situación.

Transmite lo que has vivido con Dios. No permitas que la tentación a mostrarte muy elocuente te lleve a “copiar” textos leídos de otros. Experimenta en tí mismo el poder de Dios. Y si no lo alcanzas… será mejor que permanezcas en silencio.

Recuerda: Puedes ser un excelente instrumento en las manos de Dios, sólo si permites que Él te indique cuándo abrir la boca y qué cosas decir. El resto es todo hojarasca y será quemado por el fuego.

Tu sermón de 10 puntos, no podrá atravesar a la eternidad, el poder de Dios que has experimentado, transmitido correctamente, hará que muchos pasen por la puerta estrecha.

En esta puerta, no se admiten a los que quieren entrar a los empujones enarbolando títulos, nombres ó “multitudinarias reuniones en el nombre de Jesús”, por esta puerta (que es muy estrecha) sólo pueden pasar los que han alcanzado reducir su tamaño y pasan sobradamente, para luego ser engrandecidos por Dios, si así Él lo considera.

Busca a Dios en lo sencillo. No compliques las cosas, para no confundir a los demás.

Te dejo un gran abrazo y que el Señor te bendiga !!!

Raimundo

www.mensajedefuego.org




..

21 de septiembre de 2007

Nuestro lugar espiritual

El Señor nos dice en Efesios:

Efesios 1:16-23

"no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis
oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os
dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,alumbrando los
ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os
ha llamado,y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,y
cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que
creemos,según la operación del poder de su fuerza,la cual operó en Cristo,
resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares
celestiales,sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,y sobre todo
nombre que se nombra,no sólo en este siglo,sino también en el venidero;y sometió
todas las cosas bajo sus pies,y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la
iglesia,la cual es su cuerpo,la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo."


Hasta aquí la posición que Dios el Padre dió a Jesucristo una vez que Él venció en la cruz del Calvario a la muerte.

Fue una obra estupendamente excelsa y nos dió todo poder mediante ese sacrificio no merecido por nosotros.

Ahora bien, veamos qué lugar ocupamos nosotros en esa altura a la cual llegó Jesús:

Efesios 2:1-9

“Y él os dio vida a vosotros,cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados,en los cuales anduvisteis en otro tiempo,siguiendo la corriente de este
mundo,conforme al príncipe de la potestad del aire,el espíritu que ahora opera
en los hijos de desobediencia,entre los cuales también todos nosotros vivimos en
otro tiempoen los deseos de nuestra carne,haciendo la voluntad de la carne y de
los pensamientos,y éramos por naturaleza hijos de ira,lo mismo que los demás.
Pero Dios,que es rico en misericordia,por su gran amor con que nos amó,aún
estando nosotros muertos en pecados,nos dio vida juntamente con Cristo(por
gracia sois salvos),y juntamente con él nos resucitó,y asimismo nos hizo sentar
en los lugares celestiales con Cristo Jesús,para mostrar en los siglos
venideroslas abundantes riquezas de su graciaen su bondad para con nosotrosen
Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;y esto no de
vosotros,pues es don de Dios;no por obras,para que nadie se gloríe.”


O sea que… Nada hemos hecho bueno para merecer estar en el mismo lugar en que Cristo se encuentra gobernando en autoridad.

No estamos a los pies de nadie, si bien se espera que tengamos esa actitud humilde.

Nuestra posición en cuanto a autoridad espiritual es por encima del resto de los mortales que no conocen a Dios.

¿Para jactarnos? De ninguna manera, sino para servirles.

Sabiendo que sus maldades sólo son parte de los sufrimientos que nos esperan padecer por el amor de nuestro Dios, quien padeció peores tormentos por nosotros.

Seamos pacientes que nos espera la corona de justicia !!!

Pero caminemos con la certeza de la victoria lograda. Aún cuando en la carne el sufrimiento pudiera contradecir la verdad espiritual irrefutable e inconmovible.

Raimundo Baravaglio

¿Cómo es tu oración?

Al comienzo de mi vida cristiana, mis oraciones eran balbuceos que alcanzaban a tocar el corazón de Dios de un modo especial, y Él me hacía sentir esa alegría de estar comunicado conmigo, debido a que anhelaba tenerme a Su lado luego de tantos años lejos de Él.

Tal como cuando un padre recibe a un hijo que consideraba perdido y se emociona al reencontrarse.

Los “balbuceos” de bebé, en que consistían mis primeras oraciones (sin tener experiencia en el tema del orar) eran considerados por Dios como una gran elocuencia.

Con el tiempo, y a medida que Dios me dio crecimiento, mis oraciones se volvieron más elaboradas y mi modo de comunicarme con Él es muy personal.

Muchas veces, olvidamos que Dios desea nuestro corazón puesto en el diálogo que mantenemos con Él.

En esos tristes momentos, Dios nos observa mover los labios, repitiendo (muchas veces) cosas que escuchamos decir a otros como: “Amen, Gloria, Aleluya, Hosana” y frases hechas como “perdona mis pecados”, “ven a mi vida”, “te adoro”, etc. que son repetidas por nuestros labios como un “mantra” de las religiones orientales.

Es en esos momentos, que comenzamos a notar que tenemos momentos en nuestras oraciones en donde somos como muñecos. Hemos aprendido “técnicas” y “frases” que solemos repetir como para “llenar los espacios” en nuestro diálogo con Dios.

¿Sabías que casi los mejores momentos de mi vida en oración, fueron aquellos en los que, cuando no tenía nada para decir, simplemente permanecía en silencio?

Muchos me han criticado por mis silencios en oración.

Otros me han acusado de quedarme dormido…

Mas el Dios de toda gracia me fortaleció vez tras vez y me demostró que las oraciones que consisten en tener palabras en nuestra boca todo el tiempo, son un monólogo, en vez de un diálogo.

Si solamente hablo yo, ¿en qué momento permito a Dios infundirme Su santa respuesta a mis inquietudes y ruegos?

Es necesario el silencio en los momentos de oración.

Fue el mismo Señor Jesucristo quien nos enseñó, diciendo:

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” Mateo 6:7

¿Crees que sería necesario aclarar algo más a esta sencilla palabra del Señor?

Pues sí.

¿Cuántas veces en tu congregación permites que se te diga lo que debes decir?

¿Te dicen el momento en que debes levantar las manos? ¿Te incitan a moverte como a un títere de aquí para allá con algún cantito de moda?

Quisiera que seas sincero… ¿Crees que Dios estaba esperando que bailes y te muevas igual que el resto? ¿Hará esto que Dios te “bendiga más” por hacer esto, que si no lo haces?

Hay momentos en que el poder de Dios en una reunión nos lleva a toda la multitud a arrancar un aplauso espontáneo que no termina por minutos. ¡Eso sí es original y natural!

Pero cuando la presencia de Dios no se presenta como se espera, forzar todas estas expresiones no hace más que endurecer las relaciones entre Dios y sus muñecos. Pues en esos momentos, nos quitamos el atuendo de hijos para pasar a ser simples marionetas en manos del espectáculo de turno.

Que el Señor nos abra los ojos para ser sinceros y originales en todo lo que hacemos, decimos y vivimos.

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

La conducta decente...

Pensemos en un país donde la gente admirara a quienes desertaran del campo de batalla, o donde un hombre se sintiera orgulloso de engañar a todos los que hubieran procedido bien con él.

Es como tratar de imaginarse un país en donde dos y dos fueran cinco.

El egoísmo por ejemplo nunca ha sido admirado.

Lo más notable de todo esto es que cuando uno se cruza con alguien que dice que no cree que exista lo correcto y lo incorrecto, utilizará este principio tarde o temprano.

Puede que no cumpla la promesa que hizo; pero si se trata de no cumplirle a él con lo que le prometieron, se quejará de que no es justo a mayor velocidad que la que logra el colibrí cuando agita sus alas.

Puede darse el caso de que una nación diga que los tratados no importan; pero casi en el mismo momento se contradice al decir que quiere romper un tratado particular por considerarlo injusto.

Si los tratados no importan, y si nada es correcto ni incorrecto (llamémosle a esto “ley de la naturaleza” por ponerle un nombre que no suene religioso, después veremos de dónde proviene), o sea, si no existe la “ley de la naturaleza”, ¿cuál es la diferencia entre un tratado justo y otro injusto?

Nos vemos forzados a creer que, al menos, existe lo correcto e incorrecto.

Puede que alguien se equivoque en cuanto a esto, tal como algunas veces suma mal; pero no es un asunto de gusto u opinión, como tampoco lo son las tablas de multiplicación.

Partiendo de esta plataforma, puedo continuar con el siguiente punto: Nadie es completamente fiel a la ley de la naturaleza.

(Dije NADIE ES “COMPLETAMENTE” FIEL, o sea, siempre en algo erramos, seamos sinceros -lo digo por quienes pueden pensar “Yooooooo? Jamás !!!”-)

No me malinterpreten. No pretendo ser mejor que nadie.

Pero quiero llamar la atención a un hecho: que este mismo año, en este mismo mes, y con toda probabilidad en este mismo día, no hemos puesto en práctica la clase de conducta que esperamos que los otros practiquen.

¡Puede ser que encontremos toda clase de excusas!

Cuando ayer les gritamos a nuestros hijos…. fue porque estábamos muy cansados.

Aquella vez que procedimos un poco oscuramente en cuanto a asuntos de dinero (¡ya casi lo había olvidado!)…. fue en realidad porque estaba pasando por una necesidad demasiado prolongada.

Y cuando le habíamos prometido aquello al Sr. Z… es que jamás hubiéramos prometido tal cosa si hubiéramos sabido lo ocupados que estaríamos hoy !!!

¿¿¿ Y quién creo que soy yo ??? Nada menos que lo mismo que ellos.

En otras palabras, no estamos andando como esperamos que los demás se conduzcan.

Y cuando alguien nos dice que hemos “quebrado” esa (obvia) norma de conducta, no decimos “esa norma no existe”, sino que damos una sarta interminable de excusas para convencer al otro que en realidad no deseábamos quebrar de ningún modo dicha barrera…

Esta es la prueba más irrefutable de que dicha “ley moral interna” existe.

Es más, creemos tanto en dicha ley de la decencia, sentimos tanto la presión de esa ley, que no podemos enfrentarnos al hecho de que la estamos quebrantando, y por lo tanto, tratamos de zafarnos de la responsabilidad que nos cabe al respecto.

Por último…

Noten que es a nuestro mal comportamiento al que le encontramos toda clase de explicaciones.

Pero cuando el mal comportamiento de un tercero nos afecta, en nada nos importan sus explicaciones y le hacemos notar hasta la vergüenza su error, el mismo que tan bien sabemos perdonarnos en nosotros sin chistar.

Un gran, pero gran abrazo para todos…

Espero continuar con este debate, extraído de un texto del genial Clive Staples Lewis, quien fuera autor de los siete libros que componen la saga de “Las Crónicas de Narnia”…En esta oportunidad, de un libro titulado “Cristianismo y nada más!”

¿Estás consagrado a Dios? ¿Podremos perdonar?

Hasta qué punto estamos dispuestos a perdonar…

Pensemos seriamente.

¿Si viéramos frente a nosotros a alguien ejerciendo violencia sobre nuestra familia, (hijos, cónyuge, etc.) ¿estaríamos dispuestos a renunciar a cualquier tipo de venganza por pequeña que parezca?

Aún más !!! ¿Qué tanto amor podríamos ofrecer a nuestro enemigo? Recordemos que el Señor nos enseñó que debemos amar a nuestros enemigos y rogar en oración la salvación de sus almas.

¿Qué tan listos estamos a renunciar absolutamente a todo lo que nos sostiene con un pie en este mundo por amor a nuestro Señor?

Todas estas preguntas pueden responderlas por este medio.

El Señor nos dejó ejemplo de entrega y sacrificio por amor y dijo que haríamos obras mayores que las que Él hubo hecho.

¿Dónde conseguir esa capacidad incondicional de amor que nos permita rendir nuestras emociones a los pies del Señor ante cualquier tipo de injusticia que se lleve a cabo sobre nuestras vidas?

Es una pregunta retórica. Imagino que ya sabes la respuesta... Pero vale la pena meditar en esto. No siempre estamos 100% dispuestos a dejarlo todo.

¿Hasta dónde llega nuestra consagración a Dios?

Siendo sinceros, creo que siempre nos falta (y nos seguirá faltando mientras andemos en este mundo) para agradar a Dios mediante la rendición total de nuestras vidas.

Es extraño, pero siempre pretendemos guardarnos una reserva de esa consagración, no sea cosa que algo salga mal y no nos quede nada de nosotros mismos a lo cual recurrir en caso de crisis…

Pongámosle nombre a esta actitud equivocada y llamémosla “egoísmo”.

¿Qué opinas de tu relación con Dios luego de leer estas líneas?

¡Gracias Señor que nos llevas por verdes pastos y nos llenas de Tu presencia cubriendo nuestras faltas con aquel sublime sacrificio en medio de tu perfecta inocencia para venir a rescatar nuestras vidas que se hallaban hundidas en la rebeldía y, aún hoy, muchos de nosotros seguimos poniendo en duda Tu amor, buscando retener parte de nuestras vidas, las cuales fueron compradas con la tuya y por lo cual ya no nos pertenece.

Raimundo Baravaglio
http://www.mensajedefuego.com.ar

20 de septiembre de 2007

¿Las dudas de Jesús?

Siendo que Jesús era 100% Dios pero a la vez 100% humano, debió pasar por momentos de incertidumbre como cualquier otro hombre y mujer de este planeta.

El tema es que jamás tuvo pecado. Su incertidumbre, que fue una falta de noción sobre la voluntad de Dios con respecto a dos opciones a escoger en una diyuntiva tan crucial como ir o no ir a la cruz en ese preciso instante de Su vida.

Quienes pretenden encontrarse con un Dios todopoderoso que no sufre de estas “flaquezas” humanas, tendrán que reconocer entonces que es oscuro (para su punto de vista) el texto en donde Jesús ora tres veces para conocer la voluntad de Dios en el huerto de Getsemaní.

¿Por qué si era Dios, tuvo que llegar a transpirar sangre para conocer lo que el Padre había planeado para los próximos momentos difíciles de Su ministerio?

Es que si hubiera echado mano de Su divinidad para conocer absolutamente todas las cosas sin necesidad del esfuerzo previo que requiere a “todo ser humano” el poder tener un encuentro con Dios… pues hubiera descuidado uno de los misterios del sacrificio que estaba por realizar.

Debía permanecer en la debilidad de Su cuerpo carnal, pero luchando (como lo hizo) hasta la sangre combatiendo contra el pecado que le instaba a abandonar esa agónica tarea.

Él te tenía en mente en aquel momento. Nos tenía en mente… No podía fallar !!!

Si erraba en el momento más difícil, toda la creación hubiera sido condenada.

Era necesario el sacrificio perfecto ideado por Dios para pagar la desobediencia del primer hombre Adán.

Pero… ¿por qué tuvo que orar tres veces por lo mismo?

Veamos las distintas etapas:

En Mateo 26:38 el Señor dice:
“Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

Esta es la primera oportunidad en que ora de ese modo.

Luego de volver y alentar a los discípulos para que lo acompañen en oración (se habían quedado dormidos)… Regresa a orar, y en el versículo42 dice:

“Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad”

Esta es la segunda vez.

Luego en el versículo 43 regresa hasta donde estaban sus discípulos dormidos .

Aquí sólo quiero detenerme un instante para aclarar que, obviamente, creo que si yo hubiera tenido que estar allí habría sido el que más ruido hubiera hecho con mis ronquidos !!!

Muchas veces tenemos la tendencia a juzgar livianamente a los discípulos como débiles por algunas de sus actitudes que leemos en los escritos bíblicos y en otras ocasiones hasta consideramos infantiles algunas de sus reacciones.

Creo que no podemos jactarnos de nada, pues, muchas veces ofendemos a Dios con mucho menos (o mucho más) que con aquellas falencias que tenían - a nuestro juicio - los primeros hermanos de la iglesia.

Ahora retomo:

En el versículo 44, la biblia dice:

“Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.”
Aquí tenemos la tercera oración por lo mismo.

En tres ocasiones debió pedirle al Padre que si era posible, pase de Él esa copa. La “copa” como sabemos era el momento de la crucifixión por la humanidad.

Ahora bien, una vez que alcanzó mediante una ardua, difícil y sacrificada oración, (no como la que muchos acostumbramos a tener 10 minutos antes de tomar muchas de nuestras desiciones más serias), el conocer cuál era la voluntad de Dios para sus próximos pasos, veamos lo que dijo en los versículos 45 y 46:

“Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.”

Se alejó la incertidumbre. En su lugar, una seguridad que lo llevaría a padecer con grandeza el oprobio, el abandono de todos quienes le seguían, y aún el desamparo momentáneo del Padre.

En Marcos 15:34 traduce las palabras que Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado“, ya que en un instante Jesús fue hecho pecado, por nosotros…

Desde hacía tres horas todo se había oscurecido, y en ese breve momento, Dios lo dejó solo para que cumpla con el propósito de cargar todos nuestros pecados en Sí mismo.

El Hijo de Dios. Jesús. Quien poseía una estrecha relación con Dios. Quien manifestaba por donde fuera Su poder, en milagros, señales y maravillas jamás antes vistas.

Éste mismo Jesús, debía arrodillarse para “conocer” cuáles serían sus próximos pasos a dar.

En muchas otras ocasiones se lee en la biblia que Jesús se apartaba a orar desde muy temprano.

Cierta vez escuché a un hermano predicar sobre el modo en que Dios nos revela Sus planes.

Este hermano que ahora es pastor en Bariloche, muy amado por mí, su nombre Daniel Tomas, relataba que Dios nos da un pedazo del mapa de Su voluntad.

Por fe, y sólo por la fe, debemos caminar hasta que se termina el camino en esa parte del mapa… allí, cuando entramos en una desesperación por conocer cuál será el próximo paso y caemos de rodillas implorando revelación para seguir viaje… Dios envía provicionalmente el otro pedazo del
mapa.

El mapa es enorme. Nos llevará toda la vida conocer en su totalidad el recorrido por Dios planificado, pero lo importante es saber que no existe sobre la tierra camino mejor que el que Dios ha trazado para nuestros pies.

En cualquier otro terreno seremos como seres extraños, en el plan de Dios, en Su propósito para nuestra vida, estaremos mucho más que seguros y a gusto.

Es cierto. No será una perpetua alegría. Pues el objetivo no es nuestra felicidad, sino alcanzar los planes de Dios, que difieren en mucho a nuestros apetitos egoístas y carnales. Pero será por demás dulce, refrescante y renovador…

Que Dios los bendiga !

Raimundo

¿ Fue Dios el que me sacó de las drogas ?

No hay cosa que me ponga de mal humor… (NADA !!!!)

Si querés te comento cuál es la fórmula…

Dios me rescató de la muerte en dos oportunidades (o sea que vivo gratis…) y por otra parte, me sacó de las drogas…

Pero… ¿Me sacó Dios de las drogas?

Sí…. ME SACO !!! El tema es que a veces algunos me dicen: “Claro, te cansaste de esa vida y por tu fuerza de voluntad quisiste salir de ahí…”

O cuando les digo que tuve un encuentro con Dios me dicen: “Claro… A vos, te hizo bien la religión”.

Error en ambas suposiciones…

La religión no me hizo nada.

Pero mi nueva relación con Dios sí.

Lo más importante para reconocer que fue un milagro es que YO NO QUERIA SALIR DE LAS DROGAS !!!

Estaba muy feliz en ese mundo y predicaba el libre consumo de la marihuana…

Creía que las drogas iban a salvar al mundo del desastre.

No conocía nada mejor !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta que…

Mi encuentro con Dios no tuvo grandes luces… No cayeron relámpagos, no vi ángeles venir a mi, no alcancé a sentir una sensación temblorosa que me recorriera el cuerpo, no escuché ninguna voz que me hablara, no pasó nada de eso.

Lo único que pasó (y que me “flasheó”, como se decía en mis momentos de adicto, -hoy quizá en ese ambiente las palabras hayan cambiado-) fue que estaba en un éxtasis con marihuana, cocaína y alguna resaca de algunos días de haber probado el LSD (ácido lisérgico), y me sentía en ese momento más que cómodo con mi vida.

Ya había planeado mis próximos años, y hasta soñaba con poder llegar a Italia en un viaje sin regreso para probar la heroína.

En esos planes tan serios y prácticos me encontraba, hasta ese día. Ese instante… Ese segundo vital !

De pronto, se estacionó mi mente…. Se terminó el viaje. Quienes alguna vez hayan probado la droga, sabrán que de un “viaje” se tarda un poco (bastante) en regresar al estado de “careta”, limpio, o como se le quiera llamar, que el resto de la gente llama “realidad” o “normalidad”.

Para mí la “normalidad” era estar bajo el efecto de alguna sustancia. El resto había pasado a ser superficial, materialista y fuera de “mi” realidad.

Quiero comentar lo que me sucedió en ese segundo, cuando realicé esa oración…

Era una oración que me guiaron a realizar mientras mantenía mis ojos cerrados, en donde decía frases como: “Señor Jesús… Vengo a tí, para pedirte perdón por mis pecados… Creo que tu muerte en la cruz fue por mi… Límpiame y te pido que me hagas nacer de nuevo, quiero ser una nueva persona. Dejar lo que era y conocerte más…” etcétera (sólo quería citar en parte la oración para que comprendan de qué se trataba).

Aclaro que en un primer momento pensé: “Sólo voy a repetir aquellas cosas que me parezcan correctas decirle a Dios. No pienso repetir tontamente cualquier cosa que me digan que debo repetir… ”

Al ir repitiendo esas palabras, sin mucha conciencia de lo que estaba haciendo… noté que mis palabras no estaban siendo dirigidas a una pared, ni que eran simples palabras mencionadas al aire… Había “algo” escuchándolas… ¿sería Dios?

Eso me hizo pensar “¿será posible? ¿estaré realmente hablando con Él?” y continué…

En mi vida jamás había hablado con Dios, por el contrario, varias veces le había retado a gritos que (en caso de existir) se presentare delante de mi para que demostrarme esa realidad.

Recuerdo que en ocasiones golpeaba las paredes con mis puños hasta sangrarme, envuelto en una explosión de angustia y odio, diciéndole: “¡parate enfrente de mi ahora!”. (Por suerte jamás acudió a mi violenta cita, hubiera sido caótico para mi).

Pero ese día fue distinto. Ahora lo puedo ver bien. Yo, como criatura de Dios, le estaba poniendo requisitos al Autor de la vida para que hiciera las cosas a mi antojo… Y Dios no permite ningún tipo de presiones… No “negocia” del modo que la criatura quiere, sino que posee un modo sencillo (más sencillo de lo que cualquier ser humano pudiera concebir) que consiste en amar, de un modo que ninguno de los humanos -con excepción de Jesucristo Hombre- podría amar a sus semejantes, ni aún a sus propios hijos.

Jesús, vino al mundo, cumplió con todas las profecías que venían hablando de él desde miles de años antes, y centró en la cruz el paso del hombre al cielo. Él, Jesús, es el único puente que comunicaría al hombre con Dios.

Jesús no se cansó de afirmar cosas como: “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el buen pastor, que da su vida por las ovejas”.

En primer lugar, o era un completo lunático o, en segundo lugar, decía la verdad. Yo creo que decía la verdad. Ahí está la diferencia. Creer. “El que creyere y fuere bautizado será salvo, el que no creyere será condenado”.

Por otra parte… pensar hoy que él era un lunático o que estaba loco, es no reconocer lo evidente, tanto actual como históricamente, ya que la mayoría del mundo gira en torno a él (antes y después de Jesucristo), o en el caso de los judíos que no han aceptado que él era el mesías y poseen su propio sistema calendario, lo consideraban un rabino (maestro). Es algo difícil que se considere loco a alguien a quien su sabiduría y reconocimiento lo convertía en un maestro de su época.

Si no hubiera tenido esta experiencia con Dios, hubiera siempre creído lo primero… nunca lo segundo.

Ahora comprendo que NADA puede salvar al mundo del hombre, que es quien causará por sus propios méritos (con su mente tan orgullosa y “finita” -lo contrario a infinito-) la destrucción del medio en que vive.

Ignoro si será por una guerra (calculo que sí por los escritos bíblicos) o por mero descuido (explosiones de depósitos nucleares, recalentamiento global por mal uso de los recursos naturales, etc).

El tema es que el mundo tiene un final.

Yo estoy seguro del lugar que voy a ocupar cuando todo esto termine. (Puede que muera antes y no vea con mis ojos físicos ese desenlace, pero no me atormenta ni me quita el sueño verlo).

Mi lugar será cerca de Dios. Muuuuuy cerca de Dios.

El tema es…. la gente que día a día vaga por este mundo (sí…. amigo !!! Estás incluído en este grupo)… ¿Estará segura del lugar que ocupará cuando deje este mundo?

Espero que todos crean. Que todos conozcan lo que yo he conocido.

Algo que me alejó de las drogas cuando no estaba en mis planes dejarla.

¿Si me costó algún esfuerzo dejar las drogas? Ninguno.

¿Estraño aquellas épocas de locura? Ni por un instante. Es más, no quiero tener nada que ver con la droga, excepto en poder ayudar a aquellos que sufren esa vida de esclavitud a un “porro” o cigarrillo de marihuana, a una “línea” o “saque” de coca, a un “pico” o inyección de alguna sustancia, a una “pepa” o LSD…

¿Cómo ayudarlos? Del modo que está a mi alcance y que es mostrándoles que hay algo mucho más allá de la droga, cuyo efecto es mucho más alucinante que cualquier cosa de la naturaleza o producto químico que pueda alterar nuestros sentidos por unos minutos, horas o quizá días…

Si tuviera que describir a Jesucristo como una droga, les comentaría a quienes aún son adictos que podría considerarse que el “efecto” de estar un segundo a solas con Jesús, es como una droga que se consume en un segundo y cuyo efecto dura toda la vida !!!

Ésta es un poco mi historia para que me conozcan más. Para que sepan mis orígenes y el por qué de muchos de mis escritos en este sitio: www.proferay.com.ar

Creo que la vida hay que tomársela con un poco de buen humor pero ser coherente con las cosas que cree y por las que vive. Pero por sobre todo, sin Dios, esta vida no vale un centavo.

Un gran abrazo

Raimundo

Tabaco, ¿por qué no se prohíbe y listo?

Las drogas están prohibidas. Se sabe que son nocivas para el ser humano.
Pero… También se sabe que el tabaco es mortal. No beneficia en nada a quien lo consume sino que lo va matando lenta e inexorablemente…
¿Por qué no se prohíbe?
En la imagen que sigue, que corresponde a una campaña antitabaco de Chile vemos a un hombre operado de cancer de laringe, que recomienda no fumar.


¿Es tan complejo el tema? Se prohíbe y listo. No se fabrica más. No se planta más. En su lugar se reinvierte en cultivos como maíz para desarrollar combustible a base de Etanol, o cosas más productivas que el tabaco.
Pero si se desea, se le pone un punto final y ¡listo!
El tema es que son un mal necesario para el bolsillo de muchos en el mundo. Y es por eso, señoras y señores, que continúa (y continuará) la tonta danza del “es malo pero te lo sigo vendiendo”…
Un abrazo,
Raimundo

Las enseñanzas obsoletas (pero aún predicadas)...

Hola hermanos…

He recibido este mensaje… (Respondo al mismo luego…)

¿DEBEMOS GUARDAR EL DÍA SÁBADO? - ABRIL - DIA 14

“Pero Jesús les respondía: -Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también
trabajo. Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no sólo
quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo
que él mismo se hacía igual a Dios” (Juan 5:17-18)
Pastor, ¿Por qué hay
grupos religiosos que niegan a Jesús como Dios y otros son legalistas del
sábado? Porque ignoran las Escrituras, y ponen la ley por encima del ser humano.
Jesucristo sanó en sábado, porque él es el Señor de todo, quien puso al hombre
primero y después la ley.

Un hombre enfermo que estaba inválido durante treinta y ocho años, esperaba
que alguien lo meta al estanque para su sanidad; pero se encontró con el Señor
Jesús, quien inmediatamente le dice “recoge tu camilla y anda” y fue sanado en
Sábado, los judíos lo querían matar al Señor, porque se hacía pasar como Dios y
sanaba en día de reposo.

Jesucristo como ser humano se sometió al Padre, pero el mismo lo dijo: “El
que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envío”. Además, El que
oye a Jesús y lo obedece “tiene vida eterna y no será juzgado, pues ha pasado de
muerte a vida”.
Jesucristo es Dios, Él recibió toda Gloria y Honra, Él
perdonó pecados y lo sabía todo. El Señor fue sensible a la necesidad humana, y
sanó al inválido y toda dolencia, en sábado, porque él es Señor de este día.

El creyente guarda el Domingo, porque ese día el Señor resucitó, y en ese
día se congregaba la Iglesia, y se apareció a la gente. Sirvamos al ser
necesitado; consolemos y seamos útiles a la comunidad siempre.

En cualquier día podemos adorar y servir al Señor, pero debemos dar tiempo
para tener comunión con Dios y crecer. Ore para edificar su vida.

ORACIÓN:
Señor todos los días son tuyos, te consagro mi vida para
adorarte y servirte, líbrame de ser legalista, para ayudar al necesitado de ti,
cualquier día de la semana.


Como siempre me deja pensando…

No guardo el Sábado, porque no soy legalista. Pero tampoco doy el diezmo, por exactamente el mismo motivo que alegan contra el Sábado…

Por años dí el diezmo fielmente, pero ¿qué encontré? La dilapidación del dinero en tonterías… cuando Dios me hace responsable a mí personalmente por la administración de mi dinero.

Cuando me encuentre ante el Señor, me preguntará qué hice con mi dinero…

¿Qué le responderé? ¿Acaso podré decirle que puse mi dinero en manos de organizaciones cristianas evangélicas de gran renombre mundial (y a las cuales casi todos los cristianos aplaudían en aquellos días) cuyo mover del Espíritu Santo parecía tan evidente, pero que administraban de modo oscuro las finanzas y gastaban en reuniones, cenas y ágapes en lujosos hoteles; en equipos de sonido, estructuras gigantes de pantallas y tecnología….

Lo siento, pero… no voy a ser de esos.

Seré de los que digan, Señor, dí de comer al hambriento, abrigué al que tuvo frío y di techo al que no tenía dónde pasar la noche.

¿Estaré pecando hermanos?

¿O será que la visión de la iglesia de hoy (como institución) está bastante contaminada con las cosas de este mundo como para realmente “ver” lo que sucede en el área espiritual?

Dios no necesita un micrófono inalámbrico. Él habla desde el mar hacia la costa sin ningún instrumento accesorio. ¿Y saben qué sucede? Quienes desean escucharlo no dejan de abrir sus bocas de asombro ante lo que oyen…

Él no necesita la tecnología como cosa “sin equa non” para la divulgación del evangelio.

¡Es más! Creo firmemente que más de un ministerio “super” se hará añicos cuando el Señor venga, porque no está plantado sobre la Roca, sino sobre especulaciones, promesas falsas, y HORRORES doctrinales.

Sin ir más lejos… Los grandes estudiosos que han realizado una estupenda traducción de los originales en hebreo, griego y arameo a la cual han dado por nombre: “Biblia de Estudio Pentecostal” de las sociedades bíblicas unidas, concluyen que: “No es obligatorio para los cristianos del nuevo testamento el dar el diezmo”. Pero inmediatamente citan una terrible sentencia que muestra sus ataduras, mentales y de conciencia, formadas por la misma escuela en que se han formado muchos ministros de hoy: “Pero si los fariseos eran tan severos en su modo de manejarse, no podremos ser menos ya que Jesús dijo: ‘Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos’ (Mateo 5:20).”

Pero… cabe preguntarse a qué justicia se refería… ¿Al cumplimiento de los mandamientos? ¿O a la actitud de juicio de la que hacían uso los fariseos al atar a las personas a la ley en lugar de vivir conforme al espíritu de la misma?

El Sábado, no era quebrantado por el Señor. De ningún modo. (Ni aún resucitó ese día, sino que lo hizo posteriormente).

Del mismo modo, no podemos decir que el día del Señor sea el Domingo, ¿por qué? ¿Por costumbre? ¿Y qué del hombre o la mujer que por distintos motivos debe trabajar un día domingo? Pongamos, por ejemplo, el caso de los cuidadores nocturnos (serenos se dice en Argentina), o el caso de las enfermeras que deben realizar una guardia ese día…

¿Deben sentirse culpables por no poder estar asistiendo a una reunión por el solo hecho de ser Domingo?

¿Reprochamos a los miembros que no asisten a un Domingo de modo más especial que si no asisten a otro día de reunión?

¿Qué es lo que está ocurriendo con los líderes de la iglesia de hoy?

Y antes de terminar sólo quiero decir lo siguiente:

Hubo un diálogo muy interesante entre Jesús y el joven rico que quiero dejarles: (con comentarios para pensar entre texto y texto)

Mateo 19:16-17“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.”

Pregunto: ¿Era Jesús un legalista? ¿Habrán notado que existe un cuarto mandamiento?

¿Notaron que las nuevas traducciones de la biblia como la Nueva Versión Internacional y la Biblia en Lenguaje Actual, (ambas de las Sociedades Bíblicas Unidas) traducen como “sábado” el día de reposo? (Ya en la Reina Valera de 1960 se hacía referencia, cada vez que aparecía “día de reposo” en el nuevo testamento, a que equivalía a Sábado…

Mateo 19:20-24“El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. ”

¿A qué congregación o institución le dijo Jesús al joven rico que debía dar el dinero de la venta de sus bienes?Respondo antes de que a alguien se le ocurra una herejía: A LOS POBRES.

¿Saben qué pienso? El joven rico quería “figurar”, “hacerse ver” ante los otros discípulos. No toleraba que unos simples pescadores y recaudadores de impuestos, compitiesen con él ante un maestro tan popularmente comentado como Jesús.En aquel entonces era la figura más mencionada, no existía televisión. Por lo tanto, una buena estrategia de márketing hubiera sido:

He dado a Jesús algunos de mis bienes !!! Por lo tanto, tengo acceso a la vida eterna !

Pero no era ese el camino.

Por otra parte, el joven rico, seguramente había tenido una exclusiva enseñanza y gustaba de “codearse” con quienes poseían cierta popularidad.“Será fácil llegar a Jesús y cautivarlo con mis bienes”, habrá creído.

Jesús le dejó sin habla.

¿Darle MI dinero a los pobres? ¿Por qué?

Mi opinión personal es la siguiente: Hoy, este joven rico, encontraría una excelente fuente para sus ideas. En cualquier ministerio podría ser recibido con brazos abiertos que le dijeran de qué modo poder “invertir” en la obra de Dios y, claro, recibiría a cambio grandes y pomposas bendiciones de lo alto por su generosidad.

Sepan disculparme, pero me han venido ganas de vomitar…

Raimundowww.proferay.com.ar

PD: No tengo nada en contra de ningún ministro o hermano en particular.Sólo estoy en contra de aquellas afirmaciones que se hacen relacionadas a cosas que están arraigadas a corazones esclavos de enseñanzas viejas, obsoletas y que continúan esclavizando al pueblo de Dios con mentiras y engaños.Estoy en contra de todo lo que ridiculiza al evangelio tras la imagen de algo válido, pero que resulta engañoso.Estoy en contra de todo aquello que está en contra de Dios.

Cuento: Cuando la inseguridad...

El siguiente relato, fue en realidad un sueño que tuve, y que extrañamente no me abandonó hasta que logré escribirlo, con el mayor lujo de detalles del que he sido capaz de recordar.

Si posee o no un mensaje… Lo ignoro. Pienso que sí. Júzguenlo ustedes. Sólo sé que no lo busqué, sino que él (el sueño) me buscó a mi.

Raimundo ©2007
—————————————————–

Me encontraba con mi familia, mi esposa, mi hija y yo, sentados en la vieja cocina de la vieja casa del barrio Belgrano, en Buenos Aires, Argentina.

Recién habíamos terminado de cenar y ya se estaba volviendo de noche. Comenzaba a refrescar.

En la cocina teníamos luz pero el resplandor del atardecer que venía del patio, al final del pasillo, ya se había apagado. Noté que varias veces había mirado hacia el pasillo oscuro dudando en qué momento me levantaría para cerrar la puerta…

De pronto me pareció ver una sombra, como de un hombre cayendo con mucho sigilo en puntas de pie y escondiéndose tras la columna que sostenía la puerta.

Pensé que se trataba de las famosas “visiones” propias de quien levanta la vista rápido y encuentra en la oscuridad objetos que se mueven.

Descarté el miedo y me levanté para cerrar la puerta. Ya era tarde.

Acercándome hacia la mitad del pasillo, noté que alguien se ponía de frente y me apuntaba con un arma bastante moderna.

Quedé helado…

Se acercó en silencio. Ignoro si lo hizo rápidamente o si sólo fue una ilusión más debido a mi lentitud para adaptarme a ese momento inesperado que se presagiaba terriblemente oscuro.

Aún más oscuro que la noche misma.

Me retorcía por dentro la idea de hacer uso de alguna técnica que había aprendido en Kung-Fu a mis 18 años de edad. De sólo pensarlo, una de mis hernias de disco envió un mensaje neuroeléctrico a mi pierna derecha que me desalentó a intentar nada. Aquello de las artes marciales había sido como un juego de moda de mi juventud… Mis 43 años y la vida en juego de mis amadas, no me permitía mover un sólo músculo.

Hay hombres que ante una situación de riesgo corren a atacar a su oponente a cualquier costo.

Otros huyen sin control, también a cualquier costo.

Poseo una personalidad que ante hechos inesperados actúa del modo más bíblico que conozco: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. No lo pienso voluntariamente, sino que ante mi inerte reacción paralizadora, es lo único que me viene a la mente hacer. Permanecer “a la espectativa”. Mucho más cuando está en juego, no sólo mi vida, sino la de aquellos seres que amo.

De un modo ágil y “profesional” me redujo en silencio y me susurró a modo de advertencia que nada me pasaría a mí, ni a mi familia, si cooperaba.

Le susurré, usando su mismo tono cuidadoso, que no se hiciera problema. Y que me dejara calmar a mi mujer y avisarle lo que ocurría para que no se asuste.

- “Con cuidado que te estoy apuntando” - me dijo con voz segura.

Cuando desandé mis pasos por el pasillo, seguramente mi esposa notó la palidez que cubría mi rostro porque preguntó entre asombrada y confundida:

- “¿Qué pasó?” - tratando de ver por encima de mis hombros lo que me había teñido la piel.

La alcancé a tranquilizar como pude y logré ponerla sobre aviso de lo que pasaba, los tres nos abrazamos y entró en la cocina el individuo.

Bajo la luz de la cocina, no parecía ser un ladrón común. Aunque era la primera vez que estaba ante uno que violaba la privacidad de mi hogar. Mi percepción sobre lo que era un ladrón sólo se ajustaba a películas y falsos prejuicios que uno suele hacerse acerca de cuál es una buena cara para ser ladrón y cuál es más para un éxito de Hollywood…

Más allá de su apariencia, parecía un experto en lo que hacía. Llegó otro hombre que se quedó con nosotros, mientras un tercero logró entrar al estacionamiento de la casa con una camioneta tipo Furgón.

De ella bajaron una serie de cosas que montaron en mi jardín y llegó más gente que entró por el estacionamiento y se ubicaba alrededor de unas mesas que habían dispuesto para celebrar una especie de reunión.

Les escuchaba conversar en voz baja, cada tanto se escuchaba una risa contenida para no levantar grandes sospechas, aunque los talleres circundantes a mi jardín y las altas paredes de los contornos evitaban cualquier vista inesperada.

Quien estaba con nosotros nos repetía una y otra vez que no teníamos que temer por nada. Era necesario creer. No parecían violentos (salvo por las armas que llevaban) ni aún por su aspecto.

Sentí que podía identificarme tranquilamente con cualquiera de ellos. Eran seres humanos al igual que yo.

De todos modos, me preocupaba qué podría suceder y cuál era el propósito de todo esto.

Con el correr de las horas, nuestra angustia era grande, pero la tranquilidad que nos transmitían era real. No deseaban hacernos daño. Aunque eso sólo lo descubrimos cuando se fueron. Fueron rotándose aquellos que nos vigilaban. Cada uno nos tranquilizaba a su manera.

Ya no tenía temor de que vaciaran mi casa. Sólo oraba en silencio por nuestras vidas… y la de ellos.

En un instante que pareció más de un siglo apareció el primer hombre y me dió las gracias. Me pidió que no dé aviso a la policía. Y me invitó a corroborar junto con él antes de irse, si yo así lo deseaba, que no faltara nada de la casa.

Le dije que preferiría obviar ese ofrecimiento. Nos saludó y antes de trepar por la pared del patio (ahora ya iluminado) me sonrió…

Con mi esposa recorrimos la casa para cerrar todas las puertas y ventanas en primer lugar, aseguramos todos los accesos y luego recorrimos las habitaciones. Notamos que nada había sido tocado o revuelto.

El único cambio que notamos fue que en el jardín habían dejado sobras de lo que parecía ser una fiesta de cumpleaños. Pedazos de torta, gaseosas, platos y vasos descartables y algunas servilletas arrojadas al suelo. Nos llamó la atención no ver botellas de alcohol ó colillas de cigarillos. Era algo extraño por el tipo de gente que pensamos que era.

¿Qué había pasado?

En principio volvimos a la casa y cerramos las puertas. Si bien no fuimos atacados, el temor se apoderó de nosotros, dado que unos desconocidos entraron en nuestro hogar, hicieron uso de nuestras cosas y luego salieron. Estaban armados y se podría haber convertido en un verdadero horror.

Nos arrodillamos y oramos al Señor por esa gente y le agradecimos por Su amor y cuidado.

Luego de que nuestra hija se acostó (casi al amanecer), me encontraba conversando con mi esposa a solas y le decía:

- ¿Por qué harían una cosa así? -

- ¿Les hubieras prestado la casa para una fiesta si te lo hubieran pedido? - me respondió mi esposa con una mezcla de humor, ya pasado el temor propio de una situación angustiante.

Lo pensé seriamente, como si esa pregunta no viniera de mi esposa.

No. Jamás hubiera prestado mi casa para individuos que no conozco. Cualquier otro uso que nos excluyera como familia, deberían realizarlo en otra parte. No aquí. En MI CASA.

El haber entrado con un arma a MI CASA dobló nuestra voluntad de modo que este suceso fue algo incorrecto. Aún cuando no hayan dañado físicamente la familia, ni quitado nada de nuestras pertenencias.

Pero cuanto más lo pensaba más mal me sentía.

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.” Lucas 6:29-30

Era seguro que la situación estaba mal. Pero no era yo quien debía juzgar lo justo o injusto. Debía renunciar a mis posesiones.

De hecho, ningún daño sufrimos.

Al día siguiente, intenté contar lo que me había sucedido a otros, pero ninguno tuvo tiempo o voluntad de escucharme. Aunque intenté contarlo en diferentes ámbitos, (almacén, kiosco, trabajo, vecinos…) la conversación siempre terminaba lléndose por otros caminos y terminé convencido de que a nadie le interesa conocer ciertas cosas.

En muchos casos es preferible la conversación que trata de vanidades y tonterías que sobre las cosas que realmente importan.

Comprendí que del mismo modo actúan cuando deseo hablar sobre algún tema bíblico. Las conversaciones no se vuelven hostiles como en otras épocas, sino que el diablo ha logrado torcer hacia lo superficial todo intento por profundizar en las cosas que realmente importan.

Que Dios los bendiga.

Raimundo

Fontanarrosa, el fin de un hombre.

Cayó la oscuridad sobre los ojos de un hombre más.

¿De un hombre más?

Quizá no un hombre cualquiera.

Ahora bien. ¿Qué distingue a un hombre como el negro Fontanarrosa del resto?

Muchas cosas.

Pero no es mi intención hacerle un homenaje de despedida (que no le han faltado) sino dejar un pensamiento que relaciono directamente con la importancia o no de los hombres en general.

¿Fue, el negro, un personaje especial?

En muchas cosas sí, lo fue.

Existen muchos seres especiales. Aunque depende para quiénes lo son… (Sí. Puntos suspensivos aún cuando el negro Fontanarrosa los consideraba una omisión voluntaria).

Para aquellos para los que JUAN es especial, buen padre, buena persona, buen hijo, buen trabajador pues, cualquier argumento en contra será tomado como un ataque sin fundamentos.

Para aquellos otros, que consideran a JUAN un traidor, un mal amigo, un falluto pues, el mismo argumento será todo lo contrario, es decir, la certeza de que la mala impresión que nos causaba era legítima.

Así vamos por la vida algunos, recibiendo elogios, dando penas, cosechando insultos, sembrando “buena onda”, entre otras acciones más o menos amables y/o groseras.

Lo que más me dá qué pensar es lo siguiente:

¿Qué utilidad tiene, a quien muere, la trayectoria que ha tenido?

Me viene a la mente la vida de un médico como René Favaloro que luego se suicidó. Una carrera brillante, una intachable conducta, un reconocimiento que sobrepasa al de muchos, para terminar arrinconado contra la pequeñez de un trozo de plomo debido a la congoja que le embargaba por cientos y cientos de problemas a los que no logró encontrar solución.
(Todo esto, si realmente se suicidó… -acá el “negro” me hubiera permitido los suspensivos-).

El caso del “negro” es diferente. Él no escogió morir como salida a sus problemas. Él llegó al último segundo con dolor por una enfermedad que lo fué agotando. Su ánimo era golpeado a cada segundo con la certeza del fin.

Es cierto. Son muertes distintas.

Uno la buscó. Otro intentó evitarla pero ésta se empeñó en encontrarlo.

Ambos muy queridos. Ambos, personajes ejemplares.

Pero la pregunta es:
¿Sirvió de algo en ese momento crucial la trayectoria y los hechos realizados en vida?

Es interesante pensar que mientras vivimos buscamos de un modo u otro el reconocimiento de aquellos que nos rodean. Siempre. SIEMPRE!

Todo lo que hacemos es con el fin de llamar la atención hacia nuestra persona.

¿Con qué finalidad?

Deseamos ser amados.

¿En qué momento somos más amados?

Cuando no estamos más. Cuando es imposible volver a encontrarnos.

¿Será posible que reconozcamos este error tan “humano” y comencemos a “valorar” como corresponde a aquellos seres que realmente tienen ese “valor”?

René Favaloro, no quiso esperar, porque se cansó antes de las promesas incumplidas.

El “negro” Fontanarrosa, tenía lo que quería, a los suyos, a su club Rosario Central, a su ciudad Rosario en Santa Fe, Argentina, y sus creaciones. Pero el aplauso más grande llegó cuando era tarde… (si me leyera le pediría perdón por otra oración inconclusa).

No le puedo agradecer. Ya no está aquí.

Pero voy a hacer una cosa.

Como homenaje a todos aquellos que dejaron una estela con sus vidas y nos enseñaron tantas cosas.

A partir de ahora, voy a agradecer como corresponde cada cosa que vea que merezca reconocimiento. No voy a esperar hasta que sea tarde. Lo haré inmediatamente.

Debemos conocer, como humanos, la urgencia de lo espontáneo y lo superficial que resulta nuestra existencia en la historia del mundo desde su creación y hasta su desenlace (sea cuando sea que esto suceda).

El resto, piénsenlo solos.

Un gran abrazo,

Raimundo

Al Dios de TODA consolación...

Cuando llega el momento de una enfermedad sobre la vida de un ser amado, lo sentimos mucho.

Actualmente me encuentro en la aflicción de ver a mi suegro padecer un prolongado tiempo de internación en donde el futuro de su salud pareciera ser incierto.

Más allá de la fe en el Señor, en Su poder para sanar, en Su gloriosa misericordia para recibirle en caso de que debiera ya partir, existe en mi corazón el anhelo de volver a verlo sonreír.

Pero el sonido del respirador artificial me trae a la realidad de su inconciencia momentánea.

¿Qué decir ante el dolor?

¿A quién culpar?

¿Quién realmente valora esa vida que yace inerte en una cama de terapia intensiva, en las horas en las que no es permitida la visita de terceros?

Médicos y enfermeros hacen lo que pueden. Pero... ¿harán todo lo posible?

El enemigo prepara una gran fiesta a costa de nuestras dudas y flaquezas.

“¿Dónde está ahora tu dios?” nos pregunta irónicamente.

Sabemos que está a nuestro lado. No hay nada que pueda separarnos de este inmenso amor. Él (Jesús) es el mejor consuelo, el mejor asistente en los momentos más difíciles de la enfermedad.
Si bien mis ojos observan la realidad física, el Espíritu de Dios se sigue moviendo sobre la faz de la tierra y está presente en este momento de luchas.

Mientras… Sigo esperando en el Señor esa respuesta que llegará tarde o temprano.

Le veré pronto recuperado, o bien, le veré pronto junto al Señor en los cielos. Lo importante es que ya lo sé… Le veré pronto !

Y juntos podremos gozar de la libertad que tenemos en Cristo.

Porque no hay enfermedad, ni demonio, (mucho menos hombre o mujer en esta tierra) que pueda separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Tanto en nuestra relación vertical, Dios-hombre, como en la horizontal que gozamos con todos los hermanos en Cristo. Aquellos que hemos nacido de nuevo.

Pero no aquellos que por hipocresía invocan al Señor. Sino los que de corazón limpio confían en Él.

El que tenga oídos para oir. ¡QUE OIGA!

¿Un ministerio puede tener un fin de lucro?

Con este mismo título recibí de un periódico electrónico (Pulso cristiano) una nota, que luego contesté. Aquí les dejo ambas cosas:
¿Un ministerio puede tener un fin de lucro?
Andrés Panasiuk, dirigente de la organización Conceptos Financieros Crown, advierte en un artículo sobre la existencia de líderes de congregaciones que han encontrado la manera de crear una compañía paralela a la iglesia para vender productos a la gente que los admira como cristianos y utilizan su “peso” y respetabilidad para obtener beneficios económicos. Aunque aclara que no hay nada malo con que un comerciante
arme un negocio y venda su producto a un comprador (sea cristiano o no), Panasiuk señala que el problema viene cuando las líneas entre el ministerio y el negocio se hacen imperceptibles.

“Un negocio vende un producto y espera una ganancia, mientras que un ministerio existe para servir y no espera recibir nada a cambio. Si un negocio es bueno y vale la pena, no necesitará de un respaldo ministerial para tener éxito”, afirma Panasiuk. ¿Usted qué opina? Escriba a mensajes@…

En lo personal tengo una idea interesante sobre varios aspectos que podrían levantar una verdadera polvareda en toda la iglesia de Cristo.

Por empezar, el “ministerio” que es una ventana para los negocios es sólo eso, un negocio.
El problema es que como bien decía Nee Too Sheng (Watchman Nee) en su libro “La libertad del Espíritu”, aquellas cosas que se comunican desde una plataforma distinta a la vida de Dios, pues justamente no pueden comunicar la vida de Dios.

Por lo tanto, todo lo que no nace de la perfecta vida de Dios sólo puede comunicar muerte.

No morimos al instante, pero las herejías nos van consumiendo de tal modo que somos arrastrados por “errores” a los cuales, por puro acostumbramiento, consideramos sanos, correctos y buena doctrina.

Al respecto, y continuando con mi primer párrafo, considero al diezmo como una herramienta de presión innecesaria sobre los cristianos.

Podría citar la biblia de estudio pentecostal, como puntapié inicial para decir que al pie del mensaje de Dios en Malaquías, en donde dice “¿Robará el hombre a Dios?”, se hace una llamada y se aclara al pie, (no por mí, claro está, sino por grandes eruditos de la palabra que han realizado traducciones y correcciones de los santos textos) que el diezmo no es algo que se deba exigir a los cristianos.

Ahora bien. Para avalar la continuación del diezmo en el período neotestamentario, se le añadió a este mismo comentario lo siguiente: (por los mismos eruditos bíblicos) “Ahora bien, dado que los fariseos eran cumplidores con las leyes del diezmo, nosotros como hijos de Dios no podemos hacer menos”.

No es textual, porque la escribo según la recuerdo, pero búsquenla y léanla, notarán que el mensaje es ese…

Lo ridículo de esta última sentencia radica precisamente en que cita la severidad de los religiosos para cumplir con la ley como cosa que empuje a los cristianos a hacer hipocresías mayores.
Mi idea respecto al diezmo es la siguiente: ha caducado.

En principio es la base de grandes herejías como la de la “prosperidad”.

Que yo recuerde, el apóstol Pablo no dejó una herencia muy cuantiosa que digamos al morir. Por el contrario, padeció grandes aflicciones y necesidades. Sólo que lo hacía con gozo y alegría porque servía al evangelio de Cristo.

Actualmente, pareciera que el servicio a Cristo está condicionado a determinado tipo de ingreso económico, sin el cual pues… sería imposible servir a Dios. ¡¿Dónde queda la fe para vivir en santa dependencia de Dios?!

Vuelvo a la idea que tengo del diezmo. No es preciso que el cristiano diezme como cosa obligatoria, ya sea como regla moral, como principio ni como nada.

El cristiano en sí debe ser generoso y por ende debe cubrir las necesidades de la persona que el Señor ha puesto por encima suyo (pastor) para acompañar en su andar, llevar consejos sabios y mostrar el lugar de los verdes pastos a sus ovejas.

Pero una cosa muy diferente es imponer en la conciencia de la gente la necesidad de entregar parte de su sustento de modo cautivo a un hombre que utiliza dichos bienes para beneficio de sus apetitos carnales y vicios tecnológicos (llámese micrófono corbatero, efectos de luces, lásers, dobles de riesgo y demás atractivos mundanos) que sólo apartan la atención del sencillo llamado a la humilde verdad del evangelio de Cristo, el que no necesitó venir en una época de grandes comunicaciones, ni de grandes adelantos tecnológicos.

Muy por el contrario, anduvo caminando las ciudades (unas pocas, no recorrió el mundo) y su mensaje trascendió a todas las naciones, lenguas, culturas y costumbres.

¿En algún momento requirió acaso de grandes sumas de dinero?La respuesta es: No. Le bastó con el poder del Espíritu Santo.

¿Vendrá el poder por obtener mayores ingresos? Por el contrario, a mayores ingresos, mayor es la avaricia, el temor a perder las cosas y mayores son las sogas que atan a las almas a este mundo.

Personalmente he dado mi diezmo “religiosamente” y sin faltar un sólo centavo, por años.

Creyendo con fe que lo hacía para el Señor, confiado en que si la persona que accede al dinero que mis diezmos y la “mal utiliza” para fines no espirituales, pues, el Señor se encargaría de “enjuiciar” o “sacar a luz” aquellas cosas en el futuro.

Un día el Señor me habló. Me mostró los despilfarros de dinero en “juguetes tecnológicos” y “mejores modelos de… (lo que sea)”, y no sólo eso, sino que hasta me mostró la necesaria jactancia que viene aparejada a esa gran “bendición” material. Y por otro lado, me habló y me dijo que ante Él yo soy el responsable de mi mayordomía.

¡Oh no! Al entender esto, recapacité… Estaba alimentando con mis diezmos, la avaricia de un hombre, que poco a poco permitió que muchas de sus ovejas creyeran que el “espectáculo” de errores en los que vivían eran la verdad.

Yo también, con mi financiación, estaba produciendo cristianos cómodos. Cristianos que reciben demasiado más de lo que merecerían ganar por sus tareas. Obreros que no eran dignos de su trabajo, porque sus trabajos no eran dignos de un obrero de Cristo.

Mi corazón se duele al pensar que hoy, exactamente como yo, existen muchísimas personas que ciegamente ofrecen su dinero a diversos Baales que difrazados de ovejas intentan hacer creer que lo que hacen es santo. (Es muy probable que hasta crean -pobre de ellos- que lo que hacen es para el Señor).

¡Oro para que el Señor abra esos ojos ya!

No digo que hay que dejar de apoyar los ministerios.

Sólo digo que hay que buscar la sabiduría del Señor para saber dónde el Señor quiere que apoyemos a Su obra. Porque el lugar en donde nos congregamos no es el único que tiene necesidades.

Muchos podrán pensar que al escribir estas cosas persigo algún interés económico. Están en su derecho de dudar de mi posición.

Pero me alegraría que escudriñaran a la luz de la palabra de Dios, qué posición ocupan en la responsabilidad de las cosas que mencioné…

Mi negocio está en los cielos. Anhelo seguir sembrando allí, donde no hay inseguridad, donde nada se corrompe.

Económicamente estoy bien solventado y no necesito mayores ingresos.

Sólo me llamó a edificar el cuerpo de Cristo.

Y lloro en soledad cuando veo que muchos han abandonado la fe por la inescrupulosidad de muchos hombres que haciéndose llamar siervos de Dios (y creyendo que lo eran) han abandonado el camino correcto y pretendieron tomar un atajo.

A la presencia del Señor se llega con paciencia… Y las herramientas para lograrlo ya han sido provistas en Él.

En el nuevo testamento se habla de ofrendas. No se menciona ni se enseña el diezmo como requisito de nada.

El Señor te bendecirá porque Él es bendito y estando cerca de Él todo lo tendrás sin que te falte cosa alguna. La abundancia que prometen algunos en respuesta a la fidelidad de tus diezmos es sólo un excelente “gancho” de márketing del que tanto se escucha hablar hoy en día en las congregaciones.

Dios no necesita tu dinero para bendecirte, necesita tu corazón.

Siervo de Dios, pastor, evangelista, “apóstol” o quien quiera que seas que dices servir al Señor, contéstame: ¿te duelen estas palabras?

Analiza el por qué…

¿Tienes temor de enseñar toda la verdad? ¿Temor de que si lo haces nadie vendrá a sostener tu vida y la de tu familia?

Teme si amas las cosas materiales, pero si amas al Señor, ellos vendrán y te cubrirán de todo lo necesario para que hagas la obra para la que fuiste llamado.

Para ello te dejo una palabra: Éxodo 36:3-7

“Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba”.

Que el Señor los bendiga a todos.

Raimundo Baravaglio
proferay@yahoo.com.ar

Cuando la muerte no puede detener la vida...

Ha fallecido mi amado suegro.

Un hombre que recordaré mientras viva.

Dejó esta tierra para estar en la presencia del Señor el Miércoles 15 de Agosto de 2007 a las 07:00 horas en la habitación 405 del Sanatorio “La Florida” de Vicente López, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Su agonía duró 24 días exactos.

Fechas, horas, espacios y lugares que nada tienen que ver con la vida del espíritu.

El Señor dijo en Su palabra:
“Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.”

Esta última parte es la que más me impactó.

Para Dios, TODOS VIVEN.

La muerte no es un obstáculo para él. Es sólo el cambio de una dimensión (física, limitada en tiempo y espacio) y otra (espiritual, sin límite de tiempo ni de espacio).

La única diferencia reside en que quienes han creído en el Señor vivirán para siempre en Su presencia, mientras quienes lo han negado vivirán en una eterna condenación, lo cual es como vivir una constante muerte.

Existen seres olvidables ó fáciles de deshacer en nuestros recuerdos. Seres que, de partir, no producirían tanto dolor en nuestro corazón como otros. Es inevitable que así sea.

Pero mi suegro está dentro del grupo que es querible. De ese grupo en los cuales el dolor es cosa humanamente lógica y segura. No puede ser de otro modo. Hasta abrazar la fe de conocer cuál ha sido su destino (la presencia de Dios), sentiremos el dolor de su ausencia.

Esto me sugiere que como humanos que somos, poseemos ciertos rasgos egoístas que salen a relucir en estas circunstancias. Negamos toda posibilidad de distancia de nuestros seres amados, pues queremos seguir reteniéndolos. Aún cuando permanecer en este mundo les provocaría dolor.

Pero… ¿Cómo no recordar su carácter o su sano sentido del humor?

¿Cómo no tomar en cuenta la bendición que le profirió unos días antes a mi esposa (su hija menor) en un momento inesperado, aún cuando no existía señal de la enfermedad que lo consumiría por completo?

En esa bendición, mi esposa recordó a Jacob, cuando bendijo al hijo menor de José en lugar de bendecir a su primogénito.

Yo recordé que José, fue vendido por sus hermanos y odiado, por ser él quien había sido escogido por el Señor.

Recordé también a Abel, que fue más justo que Caín quien asesinó al primero por una cuestión de tontos pero diabólicos celos.

Mi suegro era una persona de pocas palabras, pero de lágrima rápida para las cosas sensibles.

Duro para dirigir a sus hombres en la fábrica, pero amable con todos, respetado más por su bondad que por su porte de jefe.

Un ser humano que supo ser humilde sin que nadie se lo pida. Que aprendió la humildad por los caminos de la experiencia.

Un ser pulido por el dolor y las angustias de los hombres y de la vida.

Alguien realmente imposible de olvidar...

Reunidos en el período del velatorio, conocí a muchos de sus hermanos (contándolo a él, eran 9 hermanos más una hermanastra tan amada como el resto).

El gesto del rostro de mi suegro era un calco en cada cara allí presente. Nadie podía negar que hubiesen sido hermanos.

El Señor le regaló algunos años luego de una operación que lo dejó con un solo pulmón (neumonectomía).

Luego de esa operación, dejó de trabajar duro como lo hacía y se fue a vivir con mi cuñada.

Allí lo visitaba regularmente un pastor para conversar acerca de las cosas que Dios quería hacer en la familia.

Este mismo pastor, en el servicio del sepelio, dijo: “Vine a despedir a un hermano, pero también a un amigo. Él ya no está aquí, sino que debe estar con el Señor, mucho mejor que nosotros; no tengo dudas. Muchas veces fui a su casa a servirle, pero él me servía a mí. Siempre fue más humilde que yo. Así nació una amistad a pesar de la diferencia de edad”.

Gracias Señor por tu consuelo.

Gracias por las bendiciones que derramaste por medio de él como anticipando su partida y al mismo modo de los antiguos patriarcas. Fue una señal inconfundible de que Tu poder y Tu amor, superan todo lo que nuestra mente puede llegar a creer o imaginar.

Al Señor sea toda la gloria por siempre !!!

17 de septiembre de 2007

Sobre un comentario que he recibido...

Recibí de parte de la hermana Débora el siguiente comentario:
"Yo quisiera que leas malaquias 3:8 y lo analises si estas en lo correcto y pienses si realmente es el señor quien te hablo y no tu mismoen levitico 27:30 dice que el diezmo es de jehova y por tal yo ser humano no debo cuestionar lo que su palabra dice."

RESPUESTA de Proferay, administrador de este blog.

Hebreos 8:6-7 dice:
“Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.”

Estamos sujetos a las condiciones de un nuevo pacto. Vivimos bajo el amparo del Nuevo Testamento.

En este “nuevo pacto” (llamado así por el Señor, no lo soñé, ni nació en mi corazón…) somos libres verdaderamente si creemos en Aquel que Dios ha levantado de los muertos y cuyo nombre es sobre todo nombre que se nombra en este siglo y en el venidero: Jesús.

Gracias a la presencia del Espíritu Santo que habita en mi corazón y me lleva a tener un celo por las cosas de Dios, es que vengo estudiando este tema hace ya unos años.

¿Me ha dolido dar el diezmo mientras lo hice, pensando que eso era lo que el Señor quería de mi?

No. Lo hice con un corazón sincero y el Señor me bendijo mucho.

¿Me bendijo por dar dinero y ser fiel al 10%?

No. Me bendijo por tener un corazón generoso. No por la cantidad que he dado.

¿Cambió mi corazón y ahora no es generoso? No. Quizá es más generoso que antes. Pero…

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha” (Mateo 6:3)

Pero no sólo eso, también tengo más conocimiento de ciertas cosas que se enseñan como cosa “sin equa non” y esto, hermana, y no otra cosa, es lo que me duele en lo más profundo del alma.

¿Cuál es el requisito para ser salvo? Creer en Jesucristo, aceptarle como Señor y Salvador de nuestra vida.

¿Es un requisito dar el diezmo? No. ¡De ningún modo!

Quienes afirman lo contrario (debo decir, casi la mayoría) citan textos del antiguo testamento a mansalva, queriendo justificar lo injustificable.

¿Debemos dar para la obra de Dios? Por supuesto que sí! ¿De qué otro modo podría sostenerse el ministerio cristiano si no es mediante ofrendas?

Es nuestra obligación cristiana el bendecir a aquellos que nos enseñan, nos guían y nos pastorean.

Pero…

¿Nos enseñan? ¿Nos guían? ¿Nos pastorean?

Habría que analizar en el paso de los años, si tu vida ha sido verdaderamente pastoreada, guiada y enseñada conforme a las escrituras, o meramente basándose en textos, de textos, de textos, de textos de otros cristianos……(hayan sido éstos “grandes” cristianos, maestros, pastores o líderes de la iglesia cristiana).

La palabra de Dios es clarísima: Quien busca encuentra, no tiene más remedio que encontrar. Pero para eso debe buscar.

¿Qué es buscar? ¿Leer libros cristianos que nos dicen qué es lo que la biblia nos quiere decir?

¿No será más interesante pedirle nada menos que al Espíritu Santo en humildad que nos abra los ojos a aquellas cosas que están escondidas a nuestros ojos naturales?

Sepamos andar en el Espìritu. Sepamos oir al Señor. Si aprendemos a escucharle, muy difìcilmente el diablo, o cualquiera que venga con doctrinas, tradiciones y filosofías humanas pueda apartarnos de la verdad.

Hermana, gracias por tu planteo. Espero de todo corazón que el Señor quite la venda que posees.

La cual yo también tenía en un momento. Pues creía por años que el diezmo tenía validez en la actualidad y que Dios pretendía de mí fidelidad en este campo.

¿En qué vehículo piensas que andaría Jesús si anduviese por la tierra? ¿En bicicleta o en un Mercedenz Benz último modelo con GPS, reproductor de DVD y pantalla de plasma? ¿Sabes cómo me lo imagino? (Piénsalo) Me lo imagino caminando o en bicicleta.

Quizá alguien diga: - Pero no podría recorrer el mundo para llevar su mensaje a todas las naciones, yo creo que usaría toda la tecnología a su alcance.Quienes piensan así, no conocen el corazón del Señor. Él estaría caminando entre la gente. Sería tal el tumulto, que muchos vendrían de otros países para ver las maravillas que Él hace.No necesitaría gastar un solo centavo en viajar en avión porque todos vendrían a Él.

Pero actualmente vemos que los ingresos de la iglesia corren a convertirse en grandes centros de espectáculos, con luces, imágenes, rayos láser, fuegos de artificio, humo, burbujas, y todo tipo de efectos especiales. Los “líderes” no pueden movilizarse si no es mediante autos carísimos (imagínate que si el Señor los ha “bendecido” tanto en sus ministerios deben dar la “imagen” de que esa bendición también ha sido material y para ello deben ostentar). Ni qué hablar de sus “guardaespaldas”… ¡Por favor, hermana, abre los ojos!

Mientras, a dos asientos de distancia, hay un hermano que no consigue trabajo, que ora con fervor pero que las circunstancias no le son propicias y…. nada hacemos.

Peor aún: ¿Has notado los grandes estómagos de los niños que mueren de desnutrición en la India y África?
Pues… Las organizaciones “cristianas” que reciben donativos para los misioneros que están “a la buena de Dios” en medio de situaciones críticas, utilizan esos fondos primero en pintar sus sucursales, en pagar a sus empleados (que muchas veces son familiares de algún directivo, no hacen nada útil y deberían ser despedidos), o quizá invierten en una mejor lámpara para sus despachos o en un “mejor modelo” de teléfono celular o de PC para hacer su trabajo “como es digno del Señor”.

Todas estas desfachateces “cristianas” son moneda corriente, hermana. La mala administración, el gasto inútil e improductivo (no te imaginas a cuántos millones de dólares asciende en el mundo) es causa de la mala doctrina del “diezmo”.

Es obvio que cada vez que se toca el tema, muchos me planteen sus versículos bíblicos y sus doctrinas “de mi pastor”.

Personalmente creo que en las congregaciones existe una decadencia fatal. No así en la Iglesia de Jesucristo, la cual es una sola, y que Él vendrá a buscar.

Te ruego que veas el video: El Arrebatamiento que he puesto en mi sitio. Muchos se quedarán aquí. Entre ellos, los que hacen un mal uso del evangelio.

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

Jesús y los milagros

Cuando Jesús caminó entre nosotros trayéndonos el mensaje del reino de los cielos, lo hizo con innumerables señales y milagros.Éstas señales y milagros, sólo acompañaban el mensaje.Seguían al mensajero, en lugar de precederlo.

Generalmente el milagro ocurría luego de una enseñanza.

En sus últimos tiempos de su ministerio, su fama ya era tan notoria que en donde existía la necesidad de un milagro, se le acercaban para solicitárselo. Tal es el caso de la mujer que tocó el manto de Jesús y la hija de Jairo en el mismo pasaje.

Si bien las señales eran necesarias para traer fe a una generación que la había perdido, no eran la causa de su mensaje.

Jesús no utilizó los milagros y las señales para hacerse conocer a sí mismo, sino para dar fuerza y credibilidad a su mensaje. Fueron necesarios para dar a conocer a los hombres que Dios mismo era quien en medio de ellos.

Por otra parte, recuerdo la simplicidad en el comentario que realizó el hermano Mel Tari en relación a los milagros que sucedieron en la isla de Soe en Indonesia durante su ministerio en la década de los ‘70.

Él hizo referencia a que cuando tenían que cruzar hacia otra isla, por no tener puentes para hacerlo, ni botes, caminaban sobre las aguas. Esto sucedió por varios años hasta que nosotros edificamos un puente y ya no requerimos de un milagro para caminar por las aguas. “Dios es práctico”, concluyó.

Del mismo modo, los avances de la medicina son tantos que en muchas ocasiones, los hombres han dejado de lado la soberanía del Señor por sobre nuestra salud.
Por eso es que cantamos con alegría “El Señor es mi Sanador”, pero corremos al médico ante cualquier síntoma.

Del mismo modo nos sucede ante cualquier eventualidad de la vida. Corremos a refugiarnos bajo los adelantos tecnológicos a los cuales nos hemos acostumbrado con elegante holgadez. Sólo acudimos al Señor cuando nos estamos hundiendo y no funcionó aquello del puente…

Que el Señor nos alumbre y nos permita crecer en sencillez para creer como un niño en Su poder para sostenernos en cada área de nuestra vida.

Los milagros son actuales y accesibles. Sólo depende qué escojamos nosotros:

¿Preferimos la solución de Dios?

¿Optaremos por salir a flote con nuestras “propias” herramientas?

¿En cuál cristianismo estamos creyendo?

¿En qué Dios creemos que estamos creyendo?

Que el Señor les bendiga !!!

Raimundo