28 de octubre de 2008

Reprendiendo a la autoridad

En Gálatas 2:11-14 podemos leer lo siguiente en las palabras del apóstol Pablo:

«Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar, pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?“»

Según Pablo, la actitud de Pedro era de condenar.

¿Leyeron bien?

La actitud de Pedro era necesario que fuera condenada, a fin de que se corrigiese el error en que había caído el tan bien reputado apóstol (aún en nuestros días).

Personalmente sé que Pedro cometió un error, sé que yo cometo errores, pero lo triste es que miles de hombres que se hacen llamar “siervos de Dios”, a diario viven en error creyendo y enseñando doctrinas que nada tienen que ver con la palabra de Dios.

Han desviado su atención del evangelio y se han corrompido por error cayendo en la idolatría por el dinero y las posesiones materiales. ¿No hay que decirles nada? ¿No es sano, sabio y recomendable hacerles un llamado de atención?

¿O será que quienes defienden las posturas mediocres de estos herejes se complacen de las palabras tonificadas y acomodadas que reciben desde los púlpitos para sus oídos réprobos?

En el versículo 14, Pablo menciona cierta “obligación” que Pedro imponía sobre los gentiles (algún tipo de enseñanza legalista adulterada).

¿Qué hizo Pablo? ¿Lo reprendió “a solas” buscando evitar que el resto de los hermanos se enterase del problema?

Ya vemos que no. Sus palabras textuales son: “dije a Pedro delante de todos”.

Y no sólo eso, sino que escribió a todos los santos de las iglesias de Galacia lo sucedido, sin sospechar hasta ese momento que 2.000 años después estaríamos estudiando aún sus escritos y seguiríamos hablando sobre ese tema.

Esto echa por tierra los argumentos que algunos utilizan para defender a sus líderes basándose en textos extraídos de su contexto, y se nos enseña que el “siervo de Dios” puede hacer prácticamente lo que le venga en gana, total no puede ser juzgado sino sólo por Dios, por lo tanto:

Veámoslo caminar mal (y hasta caerse), pero no lo corrijamos porque es el “siervo de Dios”.

Veámoslo enfadarse hasta la muerte con un hermano, pero no nos interpongamos porque es un “siervo de Dios”.

Hagamos oidos sordos a cualquier desvío doctrinal y que siga en su puesto indefinidamente ya que estamos hablando de… un “siervo de Dios”.

El andar del apóstol Pablo fue ejemplo en todo, tanto que soportaba “todo por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo” (1ªCorintios 9:12).

Pero al igual que Jesús, no soportaba la hipocresía y la condenaba. No toleraba las medias tintas y las hacía públicas.

En la actualidad hay quienes parecieran esforzarse por mantener los obstáculos en su lugar de tal modo que la marcha de los que desean llegar a la meta se vea entorpecida y en lugar de desarrollarse como individuos cristianos, pasen a ser un producto enlatado, con el sticker en la frente, y las zapatillas del mismo color que los demás. ¡Un cristianismo bananero!

No todos los cristianos viven en este sopor producido por el error. Existen muchos que son un verdadero bálsamo y de quienes realmente podemos alimentarnos con absoluta confianza. Pero es necesario llamar la atención sobre estas cosas. Es necesario abrir los ojos.

La tarea es cada vez mayor, puesto que el grado de cristianos dormidos es aberrante.

Que el Señor les bendiga !

5 de octubre de 2008

¿Dónde está Dios?

ddl.jpg

La imagen de esta flor tan particular (llamada en muchos países “diente de león” y en Argentina: “panadero”, aunque no tenga relación una cosa con la otra) tiene un sentido que describo a continuación.

Continúo con la lectura del libro: “El Jesús que nunca conocí” de Philip Yancey y de ese modo voy conociendo los dichos de otros autores como es el caso de Walter Wink, quien dijera: Matar a Jesús fue como destruir, soplándola, la flor llena de semillas de un diente de león”.

ddl2.JPG

Jesús se multiplicó de un modo impresionante sobre la tierra.

Pero… ¿en dónde está Dios? ¿Cómo se manifiesta hoy en la tierra?

Veamos, en el pasaje de Mateo 25:31-46, lo que dijo Jesús mismo al respecto:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Cierta vez, la Madre Teresa, fue visitada en la India por un norteamericano que no podía comprender el compromiso de esta mujer con aquellos que eran considerados la escoria humana de Calcuta, a lo que esta humilde mujer respondió:

Somos una orden contemplativa. Primero meditamos acerca de Jesús, y luego salimos a buscarlo disfrazado“.

Cuando alguno se pregunta: “¿Dónde está Dios cuando se sufre?”, la respuesta podría ser una segunda pregunta: “¿Dónde está la Iglesia cuando se sufre?”.

Jesús dejó en manos de la Iglesia el trabajo que restaba por hacer. En algunos casos ha logrado algo, pero siendo sinceros con la historia y el llamado del Señor, es visiblemente pobre el resultado. Muy probablemente, al regresar el Señor y preguntar por el beneficio que ha logrado con Sus talentos que depositó en nuestras manos, debamos avergonzarnos.

Ya ven que me involucro en el rubro de avergonzados… Por favor, líderes cristianos, pastores, obispos, apóstoles y quien quiera que seas hermano que has creído en el evangelio, evalúa tus obras y arrepiéntete. No siempre lo que te han enseñado es lo que Dios desea que hagas. Busca conocer realmente aquello que Dios desea de tí.

ddl3.JPG

Cierta vez San Agustín, haciendo referencia a la iglesia rebelde, dijo:

Retumban las nubes con el clamor de que la Casa del Señor será edificada en toda la tierra; y estas ranas se sientan en sus pantanos y croan: ‘¡Nosotros somos los únicos cristianos!’

Espero que el tiempo de reconocer los horrores doctrinales y dogmáticos se acerque pronto. No puedo aventurar que se estén acercando. No puedo tampoco asegurar que lleguen. Sólo añoro que en algún momento el Señor golpee en el corazón de los que están en eminencia (o buscaron estar allí por sus propios medios o carisma) y logre desbaratar las maquinaciones ajenas al evangelio que cada uno ya conoce, pero se niega a aceptar como error.

¿Es posible “reunir” más “presencia” de Dios en un punto que en otro? Personalmente he experimentado la presencia de Dios en algunas reuniones, en otras no.

Pero paradójicamente, y en contraposición a lo que algunos anuncian desde el púlpito, he sentido la presencia de Dios en lugares totalmente increíbles.

En una casa humilde viendo a alguien tomar su almuerzo luego de varios días.

Yendo de viaje hacia un trabajo mientras meditaba en algo que había leído en las escrituras.

A solas en mi casa lavando platos…

No existe para Dios un lugar único donde manifestarse.

No existe tampoco, un lugar “preferido” de Dios donde sentirse “más cómodo” que en otro.

Aunque, según sus dichos, se debe sentir más cómodo en el corazón de un pecador recién arrepentido, que en el corazón lustrado por fuera y arruinado por dentro de un cristiano hipócrita.

Imitar las emociones que produce en la gente la presencia de Dios, es probable.
Lograr sus frutos, imposible.

Que el Señor les bendiga !

2 de octubre de 2008

La necesidad de adorar a Dios en espíritu y en verdad.

Mucho he leído del nuevo paradigma que enfrenta a la iglesia con respecto a la culminación de la iglesia “congregacional” tal y como creíamos que era (ya que se nos ha enseñado por años un molde que no terminaba de encajar en el nuevo testamento…)

Los discípulos no tenían un lugar específico para reunirse. Lo hacían en donde fuese.

Jesús mismo reunía a las multitudes al aire libre, sin buscar un lugar determinado. A veces una casa en donde el público necesitado intentaba entrar por el techo. Otras veces en el Monte de los Olivos, otras veces hablaba desde la barca hacia alguna playa…

O sea, no nos dejó Jesús ejemplo de estructuras edilicias que fueran necesarias para adorar a Dios.

Cuando Jesús se retiraba a orar a solas, muchas veces lo hacía a cielo abierto. Así sucedió en el huerto de Getsemaní.

Entonces… ¿por qué se nos ha enseñado que “las cuatro paredes” son la iglesia? No puedo encontrar explicación a eso.

Lo que sí encuentro liberador, es que como individuo puedo tener comunión con el Señor fuera de la lata de sardinas.

No necesito estar cuatro horas de pie “sacrificando” alabanza, como se suele enseñar erróneamente.

Puede brotar alabanza de mi corazón hacia Dios sentado en alguna plaza pública. ¡Es más; posiblemente mi vida sea más útil a Dios en un lugar público que encerrado en un edificio en donde todos dicen creer en lo mismo, sin siquiera saber de qué se trata la vida cristiana !

Veamos este pasaje, en donde Felipe se acercó al carro en donde viajaba un etíope eunuco que estaba leyendo al profeta Isaías sin comprender lo que decía el texto:

Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco:Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio mas, y siguió gozoso su camino.

- Hechos 8:35-39 -

Reflexionemos en lo siguiente:

En este pasaje vemos que Dios envía a Felipe cerca del etíope eunuco y Dios mismo lo “retira” de la escena antes de que pueda formar en la mente del eunuco cualquier otra idea equivocada.

Leyó, fue instruido, creyó y se bautizó, (en ese orden). PUNTO Y APARTE.

Dios no le dejó tiempo a Felipe para que le diera la tarjeta de su ministerio, ni le dijera a dónde tenía que ir el etíope todos los domingos a partir de ahora.

¿Dónde está la “consolidación” de esta nueva alma? (Esto para los amantes de la eternización del cristiano echando raíces en una sola tierra).

Sigamos…

Jesús mismo, hablando con la mujer Samaritana se ocupó de desbaratar los pensamientos de esta mujer que le preguntaba a dónde tenía que ir para adorar a Dios. Veamos qué dice la mujer:

Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

- Juan 4:20-21, 23-24 -

O sea, que según la palabra misma de Jesús, no es necesario ir a algún lugar determinado para adorar a Dios, sino que lo necesario es hacerlo en espíritu y en verdad.

¡Gracias Señor!

(Más palabras sobran).

El reparto equitativo de los apóstoles.

En la iglesia primitiva, si bien los nuevos cristianos abundaban en dádivas generosas y totales (llegando a vender todo lo que poseían), el fin de dichos recursos era compartirlo de un modo equitativo entre todos.

Es obvio que se continúa enseñando lo beneficioso que es dar, pero lamentablemente no se observa que el reparto se realice con certeza a quienes más lo necesiten.

Recordemos este pasaje:

Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
- Hechos 4:34-35
-

Las finanzas de una iglesia dicen mucho acerca de sus ministros. En algunas congregaciones se usa (con buen criterio) la publicación de cada balance de gastos y detalle del uso de los fondos recaudados.

Aún así, teniendo esa precaución de dejar las cuentas "claras y a la vista", se corre el riesgo de no ser un buen distribuidor de las recaudaciones voluntarias de los fieles.

Los tiempos pueden haber cambiado mucho, pero... ¿ha cambiado el Espíritu del Señor?

Que el Señor les bendiga !


17 de septiembre de 2008

Almorzando a tu propio hijo

A veces, leyendo la biblia, nos topamos con algunos relatos de una crueldad humana difícil de imaginar. Hasta hay quienes evitan leer ciertos párrafos, por conocer su contenido sangriento.

Los canales de noticias muchas veces nos muestran realidades inconcebibles de maldad humana y se escuchan comentarios posteriores tales como: “Antes estas cosas no pasaban”, “cuando yo era joven, no te dejaban hacer esto o aquello”, etc. etc. etc.

Lo cierto es que la biblia nos da la pista sobre un tipo de maldad que siempre estuvo presente en el hombre, aún cuando no existía internet, ni noticiero televisivo o radial, ni teléfonos móviles, ni nada que se acerque a todos los artefactos y tecnología con la que contamos en la actualidad.

Entre esos pasajes sangrientos y horripilantes, encontramos el de dos mujeres hambrientas en medio de un sitio que se prolongó por un tiempo tan prolongado que escaseaban los alimentos y lo poco que había se vendía a precios exorbitantes.

El pasaje puede leerse en el libro 2ºReyes capítulo 6 versículo 24 hasta el capítulo 7 versículo 20.

En esa cruda realidad, en la que estaban, las mujeres conciben una idea desesperada: Matar a sus hijos para comérselos.

La historia cuenta que realmente hicieron efectiva la muerte de uno y se alimentaron de él.

Al día siguiente, y con el estómago ya satisfecho, la segunda mujer escondió a su hijo para no entregarlo como comida.

Lo llamativo es que esto último es lo que la primer mujer le protestó al rey de Israel, en lugar de lo primero.

El rey al escuchar a estas mujeres se consternó y mandó a buscar al profeta Eliseo para matarlo (la culpa, según el rey de Israel, era de Eliseo, cuando en realidad se cumplía el juicio de Dios de Deuteronomio 28:53-55).

Eliseo fue advertido por el Señor quien lo guardó de la muerte.

Hay otros detalles de la historia pero quiero enfocarme ahora en esto que sigue:

Dios hizo un gran milagro fuera de la ciudad.

El ejército sirio había huido de apuro, porque Dios “había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército” (2Reyes 7:6) .

Dejaron abandonadas todas las tiendas, la comida, los caballos y huyeron para salvar sus vidas.

¡ Dios espantó al ejército enemigo !

Ahora viene lo mejor del relato.

¿Quiénes fueron los encargados de decirle al rey las buenas nuevas? ¿A quién usó Dios para llevar el mensaje de salvación de esa nación casi al borde de la muerte por el apetito?

¿Al profeta Eliseo?

No. A pesar de que dio una palabra profética de provisión incomparable, nadie le creyó ni lo tomó en cuenta.

¿Quiénes fueron entonces?

Unos cuatro leprosos que estaban “jugados”. Habían dado todo por perdido y se animaron a ir al campamento sirio, aún corriendo el riesgo de morir. No tenían muchas alternativas, pero fueron ellos: LEPROSOS.

Cuando éstos regresaron a la ciudad para dar las noticias de su descubrimiento, y de las miles de provisiones que estaban al alcance de la mano. No les creyeron.

Preferían continuar encerrados allí, entre sus cuatro paredes, creyendo que allí estaban “protegidos”.

La protección de Dios estaba fuera de la ciudad sitiada.

Finalmente enviaron a unos hombres a caballo para verificar si era cierto y la historia termina con el pueblo saliendo de la ciudad amurallada y encontrando lo necesario para su subsistencia fuera de las paredes.

¡Qué analogía de la iglesia actual!

De los lugares en que debiera reflejarse el amor y misericordia de Dios hacia los postergados nacen las más discriminatorias reglas conocidas por la sociedad.

Dentro de la “jaula” el enemigo ha impuesto un sitio, donde invita a comprar estiércol de paloma haciendo creer a los incautos que se trata de pastos verdes.

¿De dónde podrá venir el mensaje liberador para las almas que están sufriendo dentro de las congregaciones legalistas?

Obviamente del Señor, pero ¿quién lo hará oir?

Seguramente los leprosos. Los que están “a la entrada de la puerta”. Los desechados de la iglesia legalista, los que reconocemos nuestra lepra.

Nosotros, que nos sentimos mal, porque hemos encontrado la libertad en Cristo y pareciera que callamos.

Fuera de la “jaula” están todos los recursos para que un cristiano sea cristiano, sin necesidad alguna de contenido adquirible por dinero.

Para cerrar quiero acotar este pensamiento:

Recientemente respondí un comentario de una hermana con una frase que quisiera repetir porque me asombró de haber sido el autor: “Cualquier hombre que pretenda tener una revelación divina (sea cual sea) debiera estar dispuesto a que sus palabras y planes sean juzgados por la palabra de Dios.”

Añadiendo a esta idea, y con el mero objeto de ampliarla, creo que no sólo debe estar el hombre de Dios dispuesto a que sus dichos sean puestos a prueba por la palabra de Dios, sino que debiera superar dicha prueba.

El tamiz de la biblia debiera ser el filtro por el cual los cristianos pudieran recibir el correcto adoctrinamiento bíblico puro sin tanto argumento flojo y volátil que sólo logra ensuciar las aguas para que parezcan profundas.

Que el Señor los bendiga.

Cristianos "golondrina"

¿A quién se llamó así?

Ya desde la época de 1986 (en pleno “avivamiento” en Argentina) teníamos señales de un deseo evangélico de contener a las “almas nuevas” u “ovejas recién convertidas” dentro del redil.

Este nombre “golondrina” se le adjudicaba a cualquier hermano o hermana que, no estableciéndose en una congregación de modo permanente, buscaba nuevos horizontes en otras congregaciones.

En esta nota quiero reflexionar sobre este mote que tan a la ligera se utilizó sobre muchos. Algunos de éstos (Dios quiera me equivoque) perdieron la fe que una vez les fue dada por la torpeza de quienes siempre discriminan en lugar de quitar las vigas de sus propios ojos.


Algunas ovejas, a veces de modo consciente y voluntario, otras veces casi sin entender el porqué, salen a buscar pastos verdes, cuando sus pastizales se vuelven amarillos o incomestibles.

El término “golondrina” o “veleta” cambiará seguramente dependiendo de qué país se trate, pero espero que todos comprendan el significado.

En aquellos días (seamos sinceros, actualmente aún se inculca desde los púlpitos) se culpaba de ser un cristiano “golondrina” a quienes de alguna manera no hallaban buenos pastos dentro del redil de turno (congregación a la que asistían).

Se les hacía responsables a ellos, (simples ovejas) por ser tan genuinos en su fe, que salían a conocer en qué otros campos poder nutrirse con verdes tallos más sustanciosos y frescos.

“Deben quedarse en donde Dios los puso en el Cuerpo de Cristo” afirmaban categóricos (y hasta condenantes) los líderes de entonces, parafraseando en muy pésima forma las palabras del apóstol Pablo. Los tales consideraban (algunos consideran aún) a los ladrillos y adornos de sus congregaciones como parte vital del cuerpo de Cristo.

Conociendo las propiedades del cuerpo que eran desconocidas en los tiempos del apóstol Pablo, podemos decir que en la actualidad son necesarios y útiles los hermanos “neurona”, hermanos “plaqueta” y demás integrantes del flujo de sangre (del que mana la vida) como instrumentos de Dios para mantener al resto del Cuerpo de Cristo en una actividad constante en nuestros días.

Esta actividad no es quizá tan visible como la que realizan los pies y las manos, pero ningún área de nuestro cuerpo se valora por su visibilidad, sino por ser integradora de un sistema más grande, que depende de ese pequeño aporte de sus partes y organismos menos visibles para ser lo que es.

Como escritor, me siento más parte del sistema nervioso del Cuerpo de Cristo, alertando sobre las diversas acciones dañinas para el cuerpo e intentando impulsar las correctas señales para solucionar dichos daños.

Las respuestas están todas en la cabeza que es Cristo, ninguna célula “per sé” cuenta con las condiciones de recrear, sin Su autoridad, beneficio alguno para Dios.

Bienvenidas, pues, todas aquellas golondrinas que, por optar ser libres del legalismo, nos han permitido descubrir que existe un mundo alrededor, fuera de la jaula (congregación), que necesita también a Dios y a quienes Dios también ha invitado a sus bodas.

Dentro del “edificio” hacemos pocas cosas de provecho. Sólo engordamos por retroalimentación nuestros estómagos y egos, impidiendo a otros abastecerse de la abundancia del cielo.

Actualmente me alegro de estar experimentando esta “golondrinez” en mi propia vida, conociendo las múltiples formas de la gracia de Dios que ignoraba por ingenua obediencia a un dogma ridículo impuesto por hombres.

El Jesús que nunca conocí: La Tentación.

Estoy leyendo un libro del autor cristiano Philip Yancey (más cristiano que muchos, aunque seguramente que no le gustaría leer esta opinión sobre su persona) titulado como he titulado el post: “El Jesús que nunca conocí”. ¿Lo recomiendo? ¡ Sí ! Lo recomiendo, (re-comiendo).

En él, el autor comenta su viaje en 1991 a Rusia en tiempos en que el impreio de la Unión Soviética se estaba desintegrando.

Pudo comprobar según sus propias palabras que “setenta y cuatro años de comunismo habían demostrado, más allá de toda duda, que la bondad no se podía legislar desde el Kremlin y obligarse a punta de pistola. Resulta una ironía contundente que los intentos de obligar a la moralidad suelen producir personas desafiantes y gobernantes tiranos que pierden su sentido de moral“.

Esta última frase en negrita es aplicable (literal y prácticamente en su totalidad) a algunas congregaciones evangélicas de la actualidad.

Inmediatamente después de presentar esta experiencia, Philip Yancey hace una analogía entre el poder de Satanás y de Dios, mencionando la lucha en el desierto entre Jesús y su tentador.

El autor haciendo una paráfrasis de dicho diálogo comenta:

La tentación desenmascaró a Satanás, y Dios siguió siendo el mismo. “Si eres Dios”, dijo Satanás, “sorpréndeme y actúa como Dios debiera actuar”. Jesús contestó: “Sólo Dios decide estas cosas, por lo tanto no voy a hacer nada sólo porque me lo pidas.”

El diablo tiene el poder de coaccionar, de deslumbrar, de forzar a la obediencia, de destruir. Los humanos han aprendido mucho de ese poder…

… El poder de Dios, por el contrario, es interno y no coercitivo. Ese poder a veces puede parecer como debilidad. En su compromiso por transformar suavemente desde adentro y en su inquebrantable dependencia de la elección humana, el poder de Dios puede parecerse a una especie de abdicación. Como saben los padres y los enamorados, el amor se puede volver impotente si el amado decide desdeñarlo.

A veces desearía que Dios empleara un toque más fuerte. Mi fe sufre a causa de demasiada libertad, de demasiadas tentaciones de incredulidad. A veces deseo que Dios me abrume, supere mis dudas con certidumbre, brinde pruebas definitivas de su existencia y de su preocupación.

Deseo respuestas rápidas y espectaculares a mis oraciones, sanidad para mis enfermedades, protección y seguridad para mis seres amados.

Cuando pienso en estos términos, veo en mi mismo un eco débil y resonante del desafío que Satanás le lanzó a Jesús hace dos mil años.

Dios resiste estas tentaciones y opta por una forma más lenta y discreta.

George MacDonald dijo:

En lugar de aplastar el poder del mal con su fuerza divina; en lugar de imponer justicia y de destruir a los injustos; en lugar de establecer la paz mediante el gobierno de un príncipe perfecto; en lugar de juntar a los hijos de Jerusalén bajo Sus alas, quisieran o no, para salvaguardarlos de los horrores que angustiaban su alma profética, dejó que el mal hiciera su labor mientras pudiera; se contentó con los caminos lentos y desalentadores de ayudar en lo esencial; hacer buenos a los hombres; arrojar, y no simplemente controlar, a Satanás…
Amar la justicia y hacer que crezca, no desquitarse…
Resistió todos los impulsos de actuar más rápidamente para conseguir un bien menor.

Y continúa Philip Yancey: Lo más sorprendente de Dios es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir como si Él no existiera, para escupirle el rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse.

Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado.

Hasta aquí el increíble texto de Yancey. Ese “poder de refrenarse”… ¿quién lo posee? Algunos cuentan hasta diez antes de explotar, otros ni recuerdan el “uno” que ya están rojos de ira. Pero, poseer TODO el poder y refrenarse por amor, es algo inconmesurablemente hermoso.

Este freno de Dios, es precisamente una demostración del increíble poder de Dios. Quien sabe contenerse. Sabe soportar. Es generoso en paciencia.

En otro párrafo, Yancey menciona que Jesús no pretendía convencer a nadie que lo siga. No se lo veía con la Torá persiguiendo a nadie que no quisiera escuchar. Su auditorio se acercaba a la fuente.

Ocasionalmente, Jesús pasaba por algún camino y conversaba con alguien, pero jamás presionó a nadie respecto de tomar decisión alguna. Al joven rico, le dijo qué debía hacer, pero como Su respuesta no era lo que el joven adinerado había ido a buscar, se volvió por su camino. Jesús sólo lo miró alejarse con dolor y “lo amó” dicen las escrituras.

Es muy distinto a las “estrategias de evangelismo” o hasta el uso de diversos tipos de engaño para convencer a alguien de que asista a una reunión, haciéndole creer que sólo escuchará música, cuando sabemos que lo arrastraremos hasta el momento de la oración.

Jesús no usó ningún tipo de violencia para convicción de sus amados. No utilizó las palabras para engañar a sus amigos, ni para ejercer poder sobre un tercero.

Se movió por la tierra según la voluntad de Dios hasta cumplirla por completo en la cruz.

Eso es saber refrenarse y amar. No otra cosa.

Que el Señor los bendiga !

¿Esta es la Iglesia por la cual murió Cristo?

Quiero transcribir un comentario de mi hermano Leovanis Farías y sólo haré al finalizar una breve reflexión sobre sus palabras.

¿Quién es Leovanis Farías? Un hermano en Cristo. Para Dios es suficiente. Quizá para muchos sea necesario presentar algún carnet de la asociación de líderes de nosedónde para poder manifestar su autoridad para decir algo.

Aquí va su comentario:

Recientemente conversé con una hermana en Cristo, la cual me comentaba sobre la forma imprudente e inconsciente de algunos pastores y ministros al momento de pedir los diezmos y las ofrendas, existe una manipulación exagerada. La forma en que le quitan a las personas su dinero, objetos de valores, prendas y bienes.

Algunos le piden a las personas enfermas, que recurren a ellos, confiando en su buena fe por el hecho de que se dicen llamar cristianos. Lo cierto es que ” estos lideres religiosos” so pretexto de llamarse hijos de Dios, les exigen a las personas una buena ofrenda o diezmos para que Dios los pueda sanar, mientras más fuerte sea la ofrenda “más rápido y efectivo será el milagro”.

No es de extrañar de que esto esté sucediendo, ya que el señor Jesus lo advirtió y Pablo lo repasa.

” Asalariados, trasquilan a las ovejas quitándoles la lana, ordeñan y le quitan la lana a las ovejas. No buscan a la descarriada ni curan a la perniquebrada”.

Piensan en ellos mismos, líderes con un evangelio moderno adaptándolo a su estilo de vida, cambiando la verdad de Dios por dogmas y mandamientos de hombres. Viven opulentamente, no pueden ocultar su avaricia y amor por el dinero. Pastores inútiles, pero que algún día tendrán que rendir cuentas a Dios.

Pablo lo recuerda: hombres amadores de sí mismos, más que de las cosas de Dios, que harían mercadería del rebaño.

Es por eso que Bruce Olson es criticado por algunos concilios evangélicos, ya que no comulga con gran parte de sus doctrinas mercantilistas y egocentristas. Iglesias con estructuras y fachadas góticas, fantásticas y formidables, con lujosas edificaciones y adornos majestuosos, con sillas y butacas extraordinarias donde se sienten las personas que mejor diezman y los que dan mejor ofrenda, pero ignorantes de las necesidades que pueden estar pasando los niños que mueren de hambre, no en África, la India o Paquistán, sino en sus propios vecindarios y en sus mismas iglesias.

Es por eso que a veces pienso: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió? ¿esto fue lo que cristo nos enseño?, la corriente de la prosperidad, donde se le rinde culto al dios mamón, se considera una maldición al hermano que no es próspero o está en pobreza. Aplican el principio mundano de “cuanto tienes, cuanto vales”, si eres próspero estás bien y bendecido por Dios, si estás en pobreza estás en pecado.

Cuando Bruce Olson fue rechazado por la asociación de misiones de Venezuela, fue despreciado por que no tenía una recomendación de alguna fundación o junta misionera de su país, llegó a Venezuela (pelando), Dios le dijo: “Bruce yo no te e rechazado, te necesito en Sudamérica donde tú estas”.

Hermanos, oremos por este hombre y su ministerio que aún lleva sus frutos en Colombia, específicamente en Bucaramanga y Bogotá, donde ha fundado universidades y alberga a centenares de indígenas para darles estudios para que lleven una vida digna.

Aún continúa fundando cooperativas en beneficio de los motilones y otras tribus.

Cumplió 82 años, pero no ha utilizado la oportunidad que Dios le dio de haber sido el único hombre blanco de haber convivido por 28 años con una de las tribus mas indómitas y guerreras de Venezuela y Colombia (los motilones), para hacerse de fama y ocupar espacios en la sociedad como hombre importante. Él sabe muy bien que le está reservada en el cielo una corona, vestiduras blancas y Jesús le dará el premio (la vida eterna).

Que Dios nos ayude a comprender cuales son sus planes para con su iglesia aquí en la tierra.

Dios los bendiga.

Su hermano en cristo. Leovanis E. Farias.


Hasta aquí lo que nos quería transmitir nuestro hermano Leovanis Farías. Doy gracias al Señor por sus palabras y por su testimonio.

Ignoraba que Bruce Olson tuviera la edad de 82 años que me menciona Leovanis. Realmente el tiempo suele pasar sólo para nosotros. Siempre esperamos encontrarnos con nuestros amigos, que no vemos desde hace 20 ó 30 años, del mismo modo que los recordamos desde entonces. Más gloria para Bruce por su esfuerzo inagotable para la obra del Señor.

Me quedé con una pregunta del hermano Leovanis: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió?

Mi respuesta casi nació de inmediato: ¡Sí! Es ésta. Sólo que existen algunos que creen tener éxito en lo que hacen para el Señor mientras siguen enfermos y necesitados. Del otro lado estamos los que hemos encontrado al Dios de la verdadera salud y del verdadero sustento, y aún en medio de debilidades, necesidades y conflictos, somos más que vencedores y nos gozamos en las pruebas. Algo que los verdaderos débiles detestan.

Que el Señor te bendiga hermano !

9 de agosto de 2008

A mi hermano Leovanis Farías

Debo hacer público el agradecimiento a este hermano en Cristo que me invita a conocer a las tribus en donde predicó el hermano Bruce Olson, algunas de ellas Motilonas y otras cercanas que también visitó.

No dudo que no faltará oportunidad para pegarme una vuelta por la selva de Venezuela y conocer a esos hermanos en el Señor.

Mi respeto por el hermano Bruce Olson, nació con la lectura de su libro “Por esta cruz te mataré” publicado por Editorial Vida hace muuuuuuuchos años.

Posteriormente (y actualmente) sé que el hermano Bruce sigue trabajando, no quizá en forma presencial ya, (por inconvenientes que debió soportar con la guerrilla colombiana) sino desde fuera, pero proveyendo un respaldo para los hermanos que desean aprender, seguir estudios y capacitarse para evitar que los engañadores no se apoderen de sus tierras.

La historia es bastante larga (ya la he comentado en varios posts de este mismo sitio) por lo que les invito a leerla.

Sólo quería agradecer esta invitación que me honra como cristiano, y ya quisiera estar llegando para abrazarme con estos hermanos de las diversas tribus que me menciona mi hermano Leovanis Farías, como Bakugbari, Saimadoyi, Iquicarora, Boksi, Bachichida y otras comunidades en donde también vivió y trabajó muchos años Bruce Olson.

Los relatos de dichas experiencias han sido un desafío para las misiones en todo el mundo, dado que Bruce Olson siempre buscó no romper las tradiciones de las tribus que visitaba, sino preservarlas y respetarlas.

Era gracioso leer cuando algunos indios optaban por no asisitir a las iglesias de los misioneros porque decían: “¿Cómo puede habitar Dios en una iglesia cuadrada? ¿Acaso Dios tiene límites? Dios habita en espacios circulares, sin límites, como nuestras chozas…”

Además, estos indios veían a los “indios convertidos”vestidos a la cultura “americana” con traje y corbata, abandonando la cultura propia de sus pueblos, y no podían comprender la necesidad (impuesta por los grupos misioneros) de hacer esos cambios tan extraños para ser recibidos por Dios.

Bruce Olson fue el misionero que tomó nota de estos detalles y permitió el crecimiento sanitario y social más importante en medio de una tribu de caníbales internada en la selva, de donde sólo se salía en forma de esqueleto hasta que Dios envió un humilde y obediente joven que supo escuchar a Dios antes que poner en marcha el “avasallamiento evangélico” que se acostumbraba y que aún hoy existe (lamentablemente).

La razón de este post, es simplemente para agradecer al hermano Leovanis Farías sus comentarios (puede leerlos aquí) e invitación y compartirles estas historias.

Que el Señor les bendiga.

Sobre el dar...

Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!
2ª Corintios 9:5-15

Cuando en el versículo 13 de este pasaje, el apóstol Pablo dice: “vuestra contribución para ellos y para todos“, se está refiriendo a los “santos” a los que les “faltaba” que mencionó en el versículo 12.

Hoy muchas congregaciones no cumplen con su rol de suplir las necesidades de los más débiles, mayormente sucede esto en las iglesias de mejores ingresos económicos, cuyos líderes han creído que eran algo no siendo nada, engañándose a sí mismos, como afirma Pablo.

Casi podría decir que estoy un poco agotado de mencionar estas cosas. Pero es necesario sacar a la luz lo que algunos hacen en la oscuridad (aún en aquel tipo de oscuridad propia de su “iluminación”) .

2ª de Corintios 9:7 dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad” y continua…

¿Cómo será que un cristiano pueda dar “por necesidad”? Es interesante… Se los dejo para que lo mediten ya que pareciera que se trata de una incongruencia del apóstol, pero nada tiene de tal.

Que el Señor les bendiga!

Vida después de la muerte

Hace mucho tiempo, mi esposa me relató con un lujo de detalles más que impactante, un suceso que experimentó, el cual podría introducirse en cualquiera de los relatos referidos a “Vida después de la Vida” o más bien… “Vida después de la muerte”.

Lo cierto es que creo en aquellas cosas que me relató, por tratarse de cuestiones que también han estado escritas en la biblia, en donde Jesús comenta la historia del hombre rico y de Lázaro (ya no como una parábola, sino como un hecho) de un hombre que desde su lugar de tormento, deseaba que Abraham le avisara a su familia para que no les tocara la misma suerte.

El último trayecto de la historia refiere lo siguiente:

Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.

El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

(Lucas 16:27-31)

Muchos han utilizado las ideas de un infierno como método de espanto previo para presentar el evangelio.

¿Puede condenarse dicho método? Yo creo que sí, dependiendo de las formas.

Si el testimonio de la existencia de un lugar que creemos (y que Jesús predicó) que es real, conduce a que un alma sea arrebatada del gobierno de las tinieblas, entonces es válido.

Ahora bien. En la historia han existido excesos en el uso de este método. Pero el hecho de que esto haya sucedido, no quita la existencia del lugar de tormento en sí.

Si mi estrategia de seguridad (que consiste en asustar a los reos de la sociedad con meterlos en la cárcel para pagar su condena) no tiene buenos resultados, o es considerada infantil e ingenua por sus pobres logros, no hace que la cárcel desaparezca.

¿Qué quiero decir?

Que el infierno sigue siendo un lugar tan real como el primer día en que Jesús habló de él.

Sin más preámbulo, paso a contar la experiencia de mi esposa en una noche de oscuridad que resultó en bendición.

Mi esposa había aceptado al Señor en una iglesia de Olivos, provincia de Buenos Aires, llamada “Iglesia Los Olivos” de un pastor muy conocido que falleció hace unos años.

Ella dio ese paso de fe, sin mucho entendimiento de lo que había sucedido, pero el Señor escuchó sus palabras y, sobre todo, su corazón hambriento.

Tiempo después, dejó de asistir, por presiones familiares, (tendría unos 16-17 años entonces) y su vida transcurrió entre el estudio y su familia.

En una noche, despertó con aparente descompostura e ingresó al baño con deseos de vomitar. De pronto notó que los azulejos de las paredes se iban achicando ante sus ojos y en medio de una sensación de desmayo gritó, al tiempo que comenzaba a notar que “abandonaba” su cuerpo y veía con absoluta claridad lo que acontecía a su alrededor.

El grito despertó a la familia que acudió hacia donde estaba el cuerpo (mi esposa veía todo esto “desde fuera”) y veía al padre que la arrastraba hacia otra habitación gritándole y abofeteándola para que reaccionara del aparente desmayo.

Ella quería gritarle que no estaba allí, sino más arriba, viéndolo todo, pero sus palabras no eran oídas por sus seres queridos.

De pronto notó que comenzaba a elevarse por encima del techo de su casa y comenzaba a flotar por su terraza, escuchando un ruido cada vez más ensordecedor de cadenas arrastrándose.

Un terror de muerte la envolvió y quería gritar, llorar, hacer algo, pero no tenía opción, era “llevada”.

En ese momento escuchó una voz tronar en los cielos que dijo: “NO !!!”.

Y notó que comenzó a descender hacia el comedor de su casa (hacia donde su padre había arrastrado el cuerpo sin vida) y terminó por notar la humedad de su cuerpo, comenzando a sentir los dolores propios de los movimientos de los que había sido objeto momentos atrás por su padre.

Lentamente abrió los ojos y su familia dio gracias a Dios por este hecho.

Este relato me lo comentó años después. Jamás hizo mención de lo sucedido a su familia sino que lo guardó en su corazón con temor.

Sabía que en ese momento, de haber continuado viaje, su destino no habría sido el que más deseaba junto al Señor.

A partir de allí, su vida espiritual comenzó a formarse hacia los valores bíblicos. Buscó apoyo y asesoramiento en la congregación que había abandonado hacía un tiempo y aprendió cosas que Dios le fue revelando a través de Su palabra.

Tiempo después, Dios le dio una palabra de ciencia. No fue muy bien recibida, puesto que le indicó a su propia hermana que Dios la perdonaba por el aborto que había cometido. La hermana, entre el asombro y el espanto por saberse descubierta rompió a llorar, pero con los años endureció su corazón hacia ella.

El Señor la ha usado a mi esposa en repetidas ocasiones y es para mí una perla de gran precio.

Estamos atravesando una prueba en la que depositamos toda nuestra confianza en el Señor.

Nos gozamos de estar en Su camino y poder servirle con todas nuestras fuerzas.

Experiencias como éstas, nos dicen que hay un infierno. Hay algo más allá de la muerte. Y la decisión sobre el lugar al cual iremos, debemos tomarla antes de atravesar la puerta.

Una vez cruzado el umbral de esa puerta, no tenemos opción.

¿En dónde está tu corazón?

Poniendo a prueba el cristianismo

Muchas veces nos toca enfrentar situaciones que ponen a prueba nuestra fe.

Una de ellas la estoy viviendo actualmente.

He perdido mi trabajo !

Un trabajo que me mantuvo por un tiempo bastante “cómodo” y sin sobresaltos.

Debí renunciar por cuestiones familiares y personales. No se trataba ya de acomodarse y buscar soluciones inexistentes con vistas a mantener un ingreso interesante, sino de cuestiones más profundas que tienen relación con la vida, con la dignidad y con la fe.

En esta etapa, mi fe juega un rol de altísima importancia. ¿Hasta dónde te va a sostener Dios? Es la pregunta que le podría arrojar a las espaldas de mi enemigo espiritual, como tantas veces se suele recomendar. Pero…

¿Qué diferencia existe entre mi vida y la de un niño (o miles de ellos) que perece(n) por el hambre en el África o en la India?

Ante el Señor, ninguna. Soy tan humano como cualquiera de ellos. O mejor dicho… Ellos son tan humanos como cualquiera de nosotros, que por tener un acceso a tecnologías, a cuentas bancarias, a un “nivel” de vida algo más acomodada que ellos, nos consideramos “por encima” de tales grupos etarios con una facilidad que apesta.

Hoy puedo darme el “lujo” de sentirme “en el aire” en mi situación.

No sé qué será de mi vida (aunque uno siempre se preocupa más por los demás. En lo que respecta a mi propia vida, no le temo ni a la misma muerte…), pero sé que el Señor me lleva de Su mano. Y es bueno.

Ahora…

¿Y si debo soportar padecimientos como los de mis congéneres de África o India?

¿Podré decir “es injusto”? ¡Nooo! Porque nada es peor que lo que padeció Jesús en la cruz. ¡Nada!

Y si pretendemos ser seguidores de Aquel que aprendió la obediencia por lo que padeció… ¿seremos acaso mejores que Él?

¿Evitaremos la copa que Jesús tampoco quería beber, pero que dejó a criterio del Padre el tomarla o no?

Ignoro, amigos, qué sucederá. Por ello soy feliz. Esa ignorancia me permite abrazar más la fe. Sólo me queda el Señor y la fe. (¿Pareciera poca cosa, no? jaja).

Estoy más que gustoso de estar pasando por este momento, y muy agradecido a Dios porque a cada paso sigo aprendiendo a conocerle mejor. No existe mejor cosa en el mundo que conocerle y amarle.

No hay pantalla de plasma, ni PlayStation, ni Wii de Nintendo, ni viaje a las Bahamas o a las islas Caimán, ni títulos, ni ducados, ni principados, ni reinados, ni gobernaciones, ni presidencias, ni brillo, ni sombra, ni cosa alguna que nos pueda traer el consuelo y la fortaleza que sólo viene de un poder imposible de fabricar y que nos es obsequiado por Dios a todos.

Yo lo acepté y lo disfruto a pesar de encontrarme cada día más cerca de no poseer nada.

¡Te aseguro que lo vale todo!

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

¿Cómo andás? - Una mirada a la hipocresía

La hipocresía ha llegado a límites insospechados. Y esto gracias a la careta que divide a la realidad cierta de la ficción que se desea mostrar.

La hipocresía se potencia a sí misma.

Recuerdo que muchas veces se me preguntaba al pasar: “¿Cómo andás?” y la respuesta era siempre: “Bien”.

“Bien”, es la primera palabra que sale de la boca de quien responde a la pregunta: “¿Cómo andás?” en Argentina. Le siguen al “bien” una serie de “reglas cumplidas” que pretenden justificar el porqué estamos “bien”. “Estoy yendo al grupo o célula”, “estoy trabajando en tal o cual área o ministerio”, “me congrego tres veces a la semana”.

Pero el “¿cómo andás?” sigue sin ser respondido.

¿Eres feliz de hacer lo que haces? ¿Disfrutas de tu relación con Dios y le amas? ¿O te dedicas a “mostrar” que eres una persona cumplidora y obediente mientras tu corazón sigue enfermo?

¿Estás rodeado de legalismo e hipocresía?

Como cristianos solemos rodearnos de una serie extensa de imposiciones, abstenerse de beber alcohol, cuidar la medida de una falda, cumplir con ritos y días determinados…

El teólogo Hans Küng dijo: “Mientras más fina se teje la red, más numerosos son los agujeros“. La ilustración es clara. A más leyes y dogmas, más lugares por donde sentirse culpable de todo.

En su libro Gracia Divina vs. Condena Humana, nuestro hermano Philip Yancey nos dice: “Los cristianos tenemos nuestros propios grupos de pecados «aceptables» e «inaceptables». Mientras evitemos los pecados más notorios, nos sentiremos bastante satisfechos con nuestra situación espiritual“. Y cierra la idea con esta hermosa sentencia: “Jesús enfocó el pecado de una manera totalmente distinta. En lugar de clasificar los pecados como más o menos importantes, hizo que sus oyentes levantaran la vista hacia un Dios perfecto, ante el cual TODOS somos pecadores“. (El énfasis de TODOS es mío).

En Gálatas 3:22, Pablo nos dice: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado”. ¿Qué es la Escritura, sino la Palabra de Dios, el Verbo de Dios, Dios mismo revelado? No estaríamos inventando nada si dijésemos que fue Dios quien lo encerró todo bajo pecado. Después de todo, fue Dios mismo quien dio los mandamientos a Moisés. No fue un invento humano.

De ese modo, Dios puso al hombre una imposibilidad de justificarse por sí mismo, debiendo recurrir a la gracia por la fe en Jesús. No hay otro camino.

Y así andamos…

Quienes buscamos andar en la gracia de Cristo encontramos a nuestras vidas tal como Pablo veía a la suya propia: “¡Miserable de mí!”.

Quienes limitan su fe al legalismo son excelentes personas en la iglesia o ante la vista de determinadas personas, pero ocultan las más horrendas maquinaciones en su corazón por mera hipocresía. No son sinceros. Hieren a sus hijos con palabras ofensivas o los maltratan, o patean a su fiel mascota cuando tienen alguna rabieta, o fingen cosas que no son reales, o aumentan la dosis de un medicamento a un abuelo para que “parta con el Señor” más rápido porque no lo soportan en su casa… es una carga que le impide “servir” al Señor !!!

Hermanos… No estoy inventando nada, lo saco de la vida real.

Lo extraño es que ninguno piensa de sí mismo como un legalista. Pero basta cruzarse con una prostituta o un homosexual, para comprobar nuestra pared de hipocresía y falsa santidad para dividir ese corazón dolido del nuestro, para “evitar posibles contagios”.

Vuelvo sobre lo que dije en otro post: Jesús odiaba el pecado, pero jamás dejó de amar al pecador. Aún en medio de su pecado. Leamos los pasajes de la mujer adúltera, del hijo pródigo, etc. Dios espera el regreso a toda costa. Tiene la gracia suficiente para sanar y bendecir ese corazón atormentado. ¿Somos acaso más santos que Dios? Pregúntatelo, hermano. Es absolutamente necesario que lo hagas. ¿O seguirás arrastrando el error de considerarte santo mientras vas sembrando dolor a tu paso sin siquiera reconocerlo?

La hipocresía del legalismo es la máscara, el disfraz, la pared divisoria, la mentira elaborada (y muchas veces consensuada por muchas organizaciones religiosas, iglesias y diversas denominaciones, los fariseos eran semejantes) cuyo único propósito es evitar la gracia.

El perdón de Dios no se gana con reglas a cumplir, sino que ya fue provisto para nosotros en la muerte de Jesús, precisamente, ante la demostrada imposibilidad humana para cumplir las reglas.

Que el Señor te bendiga.

¿A qué llamamos "fruto"?

Es interesante lo bien que los hombres logramos cambiar el significado de las palabras de Jesús.

Una de las definiciones de “fruto” es: Producto de las plantas, que, aparte de la utilidad que puede tener, sirve para desarrollar y proteger la semilla.

Como cristianos, si permanecemos en Él, damos fruto. Es una consecuencia lógica.

No se trata de ser el que más recauda, o el que más convence, o el que llena estadios, ni se trata de que todos sepan quienes somos y qué hacemos para Dios.

Jesús enseñó todo lo contrario. “No sepa tu mano lo que hace la otra”, “tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Somos orgullosos por naturaleza. Deseamos ser vistos. Nos encanta que otros mencionen las “grandes cosas” que hemos hecho en el nombre del Señor.

¿Acaso no será esa la recompensa? ¿Quedará en la eternidad alguna otra recompensa para quien se “cobra” reconocimientos en la tierra? Sólo me lo pregunto. Pues tal pareciera que existe una necesidad de mostrarse que ya no tiene topes. Por lo tanto vemos tantas opciones “renovadoras” que lo único que poseen de renovador es que han cambiado el nombre.

Se evita mencionar la palabra “pastor” pero abundan los “obispos”, “profetas”, y hasta “apóstoles”.

Sin juzgar este despliegue de “nuevos” ministerios me pregunto… ¿no existe poder en el Señor para que se deba recurrir a estrategias de marketing a fin de atraer a las vidas al camino? ¿En dónde habrán quedado los válidos apetitos por un avivamiento genuino del Espíritu Santo, en lugar de fingirlos mediante esfuerzos psicológicos que nada tienen que ver con el poder de Dios?

¿Aprenderemos algo de todo esto?

Ciertamente algunos estamos aprendiendo bastante. Lamentablemente seremos comprendidos en el futuro (si llega) cuando otros miren su pasado, que se corresponde con nuestro presente, y digan: “Vean las torpezas en que han caído estos hermanos”.

Ya no se busca encontrar el camino que Dios desea que transitemos, sino que se buscan resultados… “Frutos” según el nuevo diccionario evangélico, en donde todo cambia… menos Jesucristo, que permanece para siempre y nos desea fieles, no ingenuos.

Que el Señor les bendiga !!!

¿Es la "voluntad de Dios"?

Muchas veces nos preguntamos si algo es o no la voluntad de Dios.

Con frecuencia los cristianos hemos sido enseñados a preguntarnos ante cualquier decisión si es la voluntad de Dios alguna de las opciones que se nos presentan.

Muchas veces juzgamos un hecho histórico como diabólico o, al menos, ajeno a los planes de Dios. Tal es el caso de la persecución que sobrevino a los creyentes de Cristo que estaban en Jerusalén.

La explicación a tal suceso (vista con la óptica de nuestra realidad y posición histórica actuales) es que Dios quería que los creyentes se extendieran y que mediante su predicación el evangelio alcanzara también a los “gentiles” (o sea, al pueblo no judío).

Ciertamente Dios no desea el mal de los hombres, pero tampoco cuenta con herramientas más persuasivas que el conflicto para llevar a Su iglesia hacia donde desea que se mueva.

En aquella oportunidad, los cristianos estaban cómodos en Jerusalén y sus alrededores.

¿Por qué arriesgar dicha comodidad para ir a buscar problemas a otras zonas?

Dios debió intervenir…

Posteriormente existieron sucesos terribles en la historia (venta de indulgencias, libertinaje disfrazado de religiosidad, inquisición y diversas persecuciones) que llevaron a la iglesia a grandes cambios. Realidades necesarias para que el cambio se produzca y encamine a la Iglesia de Cristo hacia el correcto horizonte.

Hablar de que los inquisidores fueron (de algún modo) instrumentos de Dios para encausar dichos cambios y pensar que Dios planeó en cada tortura, sufrimiento y muerte, pondría a Dios en un estado de culpabilidad con respecto a las libertades de las víctimas, y también arrojaría dudas sobre el verdadero “libre albedrío” de los humanos del cual tanto se ha hablado.

¿Qué hacía Dios entonces? En medio del caos provocado por la misma desobediencia y designios de hombres despreciables, Dios hablaba a los suyos sobre qué dirección tomar en la batalla y mediante las oraciones de Sus santos seguidores aconsejaba al oído de aquellos para que cesen con su loca venganza. De más está decir que muchos desoyeron a Dios.

Pastor:

Dios entregó en tus manos un rebaño para alimentar y apacentar. (Si no crees que Dios lo ha puesto en tus manos, harás menos mal en abandonar a las ovejas en lugar de seguir alimentándolas con tu incertidumbre sobre el llamado) . ¿Has sido llamado por Dios a trabajar con vidas a tu cargo? ¿Estás seguro de ello? ¡Debes estarlo! Y si no lo estás sincérate con Dios y pregúntale. Pide consejo a un grupo de hermanos y busquen en oración al Señor hasta que no queden dudas.

Ahora bien. Si has sido llamado. Debes regresar a los primeros pasos y enfrentarte con cualquier sentimiento de poder, de suficiencia, de autoridad carnal por sobre las vidas que están bajo tu mano. Eres un administrador de la gracia. No pretendas adueñarte ni de las ovejas, ni del ministerio, ni del espacio físico que ocupas. Si así lo haces, perderás todo lo que has hecho hasta ahora. ¡Examínate hermano!

¿Haces la obra de Dios? Mira tus motivaciones y permite que la palabra del Señor las pueda alumbrar:

¿Lo haces porque te gusta que valoren lo que haces?
¿Lo haces porque deseas experimentar un éxito numérico para deslumbrar a otros con tus logros?
¿Lo haces por tu familia?
¿Lo haces por amor al prójimo?
¿Lo haces por amor al Señor?

Te confieso que la última es la acertada y sólo puede ir unida a la anterior:
Amor a Dios y al prójimo.

Volviendo al título de este mensaje…

¿Crees que Adolfo Hitler no sentía realmente que lo que hacía era heroico, justo y necesario?
¿Crees que los inquisidores no disfrutaban al ver arder a las mujeres inocentes acusadas de brujería mientras confiaban en que hacían su mejor esfuerzo por agradar a Dios?

Ministro: Deberías examinar seriamente delante del Señor tus pasos. Ya que al estar al frente de otros eres ejemplo. Para lo bueno y también para lo malo.

No sea que la luz que en ti hay sea tinieblas…

La luz alumbra.

No es necesario blandir el foco de la luz desde la punta de un palo y gritar o cantar por horas para que se encienda. Simplemente alumbra. Es su naturaleza alumbrar.

Que nuestras vidas alumbren es parte de nuestro andar diario con el Señor. Y nuestra única responsabilidad en este mundo es alumbrar.

El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Números 6:24-26

Proverbios 1:7

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Existe una sabiduría que es según el corazón de Dios. A la vez, vivimos en este mundo rodeados de su mundana sabiduría, que nos pretende llevar por caminos de apariencia recta, pero que nos harán caer vez tras vez en errores más profundos.

Alcanzar la sabiduría del Señor es un manantial que no se agota. Es una propuesta divina a la que sólo se puede acceder por Su Gracia.

En este mundo tendremos aflicción. La sabiduría de este siglo intentará opacar en repetidas oportunidades el consejo de Dios. Los “insensatos” son aquellos que siguen el consejo de este mundo, en lugar de moverse por los designios de Dios para nuestra vida.

El perdón es el arma más liberadora que existe para ser genuinamente libres.

El saber perdonar es de sabios. El perdonar es reconocer que aquel a quien vamos a perdonar no se lo merece, tal como no nos merecíamos el perdón de Dios en el sacrificio de Cristo. De todos modos lo perdonamos, porque Dios, aún sin nosotros merecerlo, nos perdonó.

Despreciar el perdón como herramienta de libertad (tanto de nuestro ofensor como de nosotros mismos), es una insensatez.

Que el Señor nos abra el corazón para comprender las múltiples formas sanadoras del perdón.

¿Cómo das?

Con el título “Educación de la Crisis” se publicó en el blog de la Monjaguerrillera el siguiente texto que quiero reproducir “literalmente”, “totalmente” y espero que del mismo modo llegue a tu PC, para que tus ojos puedan leerlo, o bien, impreso logres tomarlo en tus manos y puedas finalizar su lectura sin caer desmayado por el golpe de su contenido.

Lo recomiendo puntualmente, como así también recomiendo todo el blog, ya que no abundan los textos profundos y que nos hagan reflexionar, salvo pocas excepciones que podrán ver en el listado de links de este humilde espacio.

Lo que sí suele abundar es el engendro espiritualoide de este tiempo corrompido que nada tiene que ver con el sencillo mensaje del evangelio, (por más que quienes lo predican se esfuercen por torcer las letras de Dios a su antojo para empujar el significado a su favor).

Un sencillo texto de la Monjaguerrillera entre tantos otros que algunos podrán buscar, leer, disfrutar en su blog mientras otros querrán criticar, gritar y retorcerse de dolor por la sencillez de su verdad sin dobleces.

Tal como esta hermana afirma, no necesita ninguna defensa (ni la desea, ni la solicita). Pero sería necio no compartir con aquellos a quienes dirijo mis escritos el caudal de alimento que este blog significa para las almas que, como el hijo pródigo, no son tenidas en cuenta por los hermanos que se consideran fieles al padre, los cuales, preferirían vernos morir entre los cerdos a vernos regresar para ser recibidos con todos los honores por el Dios de toda gracia.

Los dejo a solas con el texto:

¿Cómo das? A Javier, de mi indomable comunidad de fe, le gustaría tomar leche con chocolate y azúcar, como la toman los hijos de los que donan la leche. Y le gustaría que junto a la leche hubiera galletitas, y que su merienda no fuese un líquido que cae al estómago como un remedio. Ni como un salvataje a una necesidad urgente que sólo demora la muerte de los desnutridos.

Y a Javier no le gusta que le digan: confórmate con esa taza de leche rancia que te mezclan con agua. ¡Al fin de cuentas es más de lo que tenías antes! No te sientas normal, Javier, ni integrado en este mundo de personas, tómate esa leche para javieres que no tienen nada si no es por medio de la dádiva. Ten en cuenta, Javier, que esa leche debe alcanzar también para otros javieres que van al comedor de la iglesia. Hay que estirar lo donado, porque los bondadosos son escasos y son avarientos.

Hay javieres que en casa comen pan con manteca, tartas de fruta, helado, y hay otros javieres que reciben mercedes mezquinas, unturas que calman la llaga de la conciencia de algunos donantes.

Algunas de esas propinas lechosas son de empresarios la mayoría de las veces, que donan para tener. ¿Cómo donan para tener? Donan para tener en su reporte de hacienda (fiscalía impositiva) una planilla buchona que dice que han depositado dinero o especias a las entidades de “bien público” y que, por lo tanto, se le descuentan exigencias con el fisco, no se les pide informe de ganancias a un gran porcentaje de sus ingresos y les consigue publicidad caritativa. La peor de las publicidades, la perversa publicidad de la bondad fingida y la del generoso siniestro. El maldito medallero.

¿Cómo das? ¿Das lo que te gustaría tener, lo que te gustaría comer, lo que disfrutas en tu casa? ¿Cómo das? Insisto con la pregunta, discúlpame la rabia. ¿Das la misma calidad de lo que consumes? Se trataba de compartir lo que se tiene y no de expulsar de tu casa lo que te sobró sin consumir.

Perdona la ansiosa pregunta ¿Cómo das? ¿Das o emparchas? ¿Das entregando? ¿O das para que otros hagan malabares con tus paliativos dedicados a supervivientes?
(Supervivientes que te parece que nunca serán tú ni tus hijos)

Quisiera verte la cara cuando te pregunto cómo das. Ya que das ¿Cómo das? ¿Por qué das? ¿Para qué das? ¿Por quién das? ¿Hasta dónde das? ¿Quién te dijo que tenías que dar?
La respuesta que tengo en la mano a esta pregunta es:
-“¡Y sí doy, qué te importa cómo doy!”
Vale, por ahora ganas.
Pero necesitas un edukador (1) que te confronte con tus canalladas resueltas frente al espejo.

___________

(1) Sí, “Los Edukadores”, como los de esa película “Die fetten Jahre sind vorbei” (”Los años de abundancia han pasado”)
“Manche Menschen ändern sich nie” (algunas personas nunca cambian)

Proverbios 1:6

Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios y sus dichos profundos.

Hasta este punto, Salomón destaca la utilidad que tendrán todos los textos que preceden a ésta introducción: Que quien se convierta en lector de los mismos alcance el grado de sabiduría necesario para apartarse de la sencillez y aprenda a aplicar todo su ser al conocimiento de las palabras de los sabios y de los dichos profundos.

Claramente, el deseo de Salomón es invitarnos a ingresar a un escalón un poco más alto en cuanto al entendimiento. Ahora bien… Este “escalón más alto” no es útil para sentirse más poderoso que el resto, sino que nos llena de responsabilidad con la que será nuestro deber aprovechar esa estatura para comunicar mejor aquellas cosas que antes nosotros mismos no comprendíamos.

Tal es el grado de sabiduría que debemos alcanzar. El de la sabiduría que nos permita desear que todos lleguen a alcanzarnos, para lo cual debemos doblar nuestros esfuerzos.

Si realmente somos sabios, lo lograremos. Si somos necios, permaneceremos felices de estar más alto que el resto en cuanto a conocimiento, desconociendo que tal actitud nos embrutece y entorpece hasta matarnos.

Esta clase de sabiduría nos lleva a una lucha constante por mantenernos en la altura alcanzada del conocimiento, mientras nos agachamos para no llamar groseramente la atención y perder la confianza de aquellos a los que debemos extenderles los brazos para que también se eleven.

Proverbios 1:5

Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo

El que oye la palabra es sabio y aumentará su saber y su conocimiento.

Y de entre los sabios, el entendido aprovechará dicha sabiduría para bendecir a otros que necesiten ser guiados.

Quizá podrá guiar a aquellos que están sedientos de salir de la ignorancia en que se saben presos, pero no comprenden de qué modo romper con las cadenas de la mentira con que se han envuelto durante años, como tampoco entienden de qué modo éstas los han enredado.

Hay gozo, hay paz, hay esperanza y vida en la genuina libertad que Jesús nos ofrece.

No nos esclavicemos a los viejos preceptos de la tradición y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Puestos los ojos en Aquel que nos amó cuando le éramos extraños.

Que Dios te bendiga !!!

8 de junio de 2008

Amando al pecador y aborreciendo el pecado

Lo que el mundo necesita es Gracia. (Sí… estoy leyendo a Philip Yancey)

Muchas iglesias que se jactan de ser espirituales, dejan afuera a muchos por sus costumbres, por su condición social, por su apariencia externa.

Cuántos estarían dispuestos en alguna de estas “grandes” iglesias a recibir con amor y respeto (estimando al recién llegado como superior a sí mismo) a una prostituta, por ejemplo. A un homosexual. A un asesino. A un violador.

¿Lo haría sabiendo quién es y lo que ha hecho?

La respuesta será (obviamente) SIIIIIIIIII !!!

Pero la verdadera respuesta. La que el Señor espera, está a las puertas de las congregaciones.

Muchas de estas mega-iglesias, para no escandalizar a los asistentes, en el caso de que llegue algún ser “visualmente desagradable” se lo envía por la puerta de atrás, se le enseña el camino de salvación, se le da una palmadita en la espalda y… ¡cuando se bañe y esté perfumadito vuelva!

El Señor no buscaba la comodidad ni las grandes sinagogas. Él entraba en la casa de cualquiera, bebía vino (sí !!! bebía vino!!!), conversaba con prostitutas y con ladrones. Por eso se lo juzgaba como “un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores” (Mateo 11:19).

Ellos preferían a un Jesús apartado de esa “lacra”, a la cual ellos, en su altísima santidad, jamás se acercaban.

Pero una cosa es el pecado y otra cosa el pecador.

Piensa en tí mismo, lector. Y déjame plantearte una cosa interesante:
Tú pecas en reiteradas ocasiones. (1ª Juan 1:8 dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”).

Ahora bien, pides perdón y el Señor te cubre y te limpia.

Mientras no pides perdón estás en pecado. Quizá notas que has pecado luego de un tiempo, al ser alumbrado sobre algún aspecto que creías era la voluntad de Dios, y debes arrepentirte.

Mientras esto pasa, te alimentas, te higienizas, te vistes, te proteges…

Sabes que hay pecado en tí. Pero aún así te amas.

Aborreces ese pecado que hay en tí. Pero aún así, no tienes el más mínimo reparo en seguir alimentándote, visiténdote, protegiéndote.

¿Entiendes ahora la diferencia? Amas al pecador (que eres tú), pero aborreces el pecado que está en él (o sea en tí mismo).

Es un modo gráfico y sencillo de encontrar la forma de hacer lo mismo con el resto de los mortales que nos rodean. Con nuestro prójimo.

Mateo 22:39 dice: “Amarás a tu prójimo, como a tí mismo”.

O sea que deberás amar (alimentar, vestir y cuidar) a tu prójimo, aún cuando no lo consideres merecedor, del mismo modo que lo haces contigo mismo.

Que el Señor te bendiga !!!



Proverbios 1:4

Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Cuánta falta nos harían estas tres cosas en nuestra sociedad actual: Sagacidad, Inteligencia y Cordura.

Los “simples” serían más sagaces y no serían atropellados como sucede en todos los ámbitos de diversas maneras. Pero… ¿quienes son los llamados “simples”?

En otras traducciones podemos leer el mismo texto del siguiente modo:

“para infundir sagacidad en los inexpertos, conocimiento y discreción en los jóvenes.”
(Biblia Al Día, e idéntica traducción en la Nueva Versión Internacional)

“para hacer sagaces a los jóvenes inexpertos, y darles conocimiento y reflexión.”
(Dios Habla Hoy).

“para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,”
(Biblia de Jerusalén)

“para dar prudencia a los inexpertos, perspicacia y circunspección a los jóvenes.”
(Nácar-Colunga)

“para que dé a inocentes astucia, y a niño nuevo el sentir y el pensar.”
(Septuaginta)

Los simples son los “inexpertos” ó los “inocentes”.

Muchos en el mundo toman ventaja desde la posición de su experiencia y aprovechan las vidas de quienes no han alcanzado dicho conocimiento para someterlos (en cualquier grado de sometimiento) y ponerles a sus órdenes para cumplir con cualquier capricho. Los argumentos utilizados para alcanzar este vil objetivo, van desde el hombre de la bolsa, hasta el latiguillo (que tan espiritual suena): “Dios me dijo”.

Son inocentes. De los cuales sacar provecho a causa de su fragilidad de consciencia, propia de la inocencia, la inexperiencia, la “simpleza”.

Para los que creen que el Señor hará “la vista gorda”, viendo este gran parque de diversiones en que se han convertido muchas congregaciones de la actualidad… sepan que existe un Dios al que deberán dar cuenta por el mal uso de la autoridad que alguna vez confió el Señor en sus manos.

¿Acaso es imposible para un ministro ir “deslizándose” de la fe, para caer en errores que desconoce como tales? Hay un infierno entero que posee más sagacidad que él para demostrarle lo contrario, pues ya lo ha logrado. Y lo que es peor (muchísimo peor) es que sigue creyendo que todo lo que hace lo hace para Dios, y que Dios aprueba todo lo que hace.

Para los simples, los inocentes y los inexpertos, les dejo una sugerencia. Sigan buscando. Nunca dejen de buscar. Porque sucede algo extraño…

Cuando encontramos la verdad que está en Jesús, y comenzamos a comprender en parte los designios de Dios para nuestra vida y a experimentar Su presencia de un modo tan especial sobre todo lo que hacemos, tendemos a darle a esta experiencia una forma amoldada a nuestras necesidades y a confiar en que de ese modo Dios no se irá de nosotros.

No hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más, y nada de lo hagamos, por horrible que sea, nos hará que Dios nos ame menos. (Parafraseo algo que leí en el Blog de la Monjaguerrillera, en alguna oportunidad).

Lo que sí podemos hacer para mantenernos firmes y alerta, ante cualquier intento de ataque sobre nuestra simpleza es leer la Palabra de Dios, y buscar de todos modos una interpretación cierta y veraz de los inspirados escritos. No podemos caer en la suavidad de los mensajes que acarician nuestra autoestima con el único fin de ablandar nuestro bolsillo. Como tampoco podemos entrar en los mensajes que nos decapitan por el sólo hecho de haber intentado utilizar el intelecto que Dios nos ha provisto.

Leamos la Palabra de Dios y pidamos en oración a Dios que Él mismo nos enseñe aquello que desea que aprendamos.



Proverbios 1:3

Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;

Si algo tiene de complejo este mundo es el equilibrio de la justicia (con minúscula).

Esto quizá se deba a que la misma es ejercida por hombres: unos la convierten en una actividad lucrativa, y otros, anhelan realmente ser justos y hacen lo que mejor pueden (o al menos eso creen).

Si hablamos de la otra Justicia (la que es con mayúsculas, la Justicia del mejor Juez del universo y alrededores) nos encontramos con ese parámetro que muy difícilmente logre alcanzar ser humano alguno en la tierra.

Cuando Dios juzgue a los hombres, Sus juicios serán absolutamente justos. No existirá la más mínima duda de la perfecta equidad en Su sentencia sobre nuestros actos (buenos o malos), ni excusa alguna que pueda ser planteada.

No tendremos derecho a defensor alguno, ni existirá cosa vulgar alguna como la apelación, ni se podrá elevar un pedido de anulación del juicio por ningún motivo.

No estará el hombre delante de Dios para defenderse, sino para oir y acatar la sentencia.

Lo importante es saber que el Único salvoconducto existente, a través del cual podremos evitar una condenación segura por nuestro pésimo comportamiento diario, es la figura del sustituto. Aquel que ya sufrió el castigo que merecíamos, ocupando nuestro lugar en la sentencia y sufriendo gratuitamente, por amor, nuestra condena.

Su Nombre es Jesús. Que es el Nombre sobre todo nombre que se nombra debajo del cielo (sí! aquí también!).

Este grado de Justicia es parte del inmenso amor de Dios sobre sus criaturas. Por lo tanto debemos esforzarnos por conocer a fondo los detalles de dicha sustitución, para conocer sus alcances y beneficios.

El beneficio consiste en alcanzar la paz que viene a nuestras vidas cuando nos sabemos perdonados por el Autor de la vida.

¡El alcance de dicho perdón es inmenso! Ya que habiendo Jesús pagado con su vida, hace 2.000 años (mucho antes de que nosotros hubiésemos nacido), tenemos la oportunidad de tener fe en esa sustitución (confiar que también a nosotros nos sustituyó al ser condenado a muerte en lugar nuestro) e ingresar en el período de la Gracia de Dios.

Esta Gracia de Dios es, precisamente, lo más parecido a un indulto. No es que no hayamos sido culpables. No es porque hemos tenido buena conducta y somos premiados por eso con la excarcelación. Aún somos seres carnales y sujetos a pasiones, pero hemos recibido un indulto. Un perdón NO MERECIDO.

Somos pecadores perdonados. No por mérito propio (¡de ninguna manera!), sino por mérito de Jesús y por un amor que sobrepasa el entendimiento lógico de cualquier hombre o mujer. Aún aquellos que han sido reconocidos por una mente brillante y se les ha considerado “genios”, no podrían alcanzar a comprender mediante argumentos lógicos el grado del amor de Dios. Ni aún la imaginación más desarrollada lograría alcanzar tal punto de comprensión de una Gracia tan poco merecida y a la vez tan ampliamente abarcativa.

Para eso es necesaria la sabiduría: “Para recibir consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad”, y comprender que si recibimos estas cosas, ha sido sólo por mérito Divino.


Proverbios 1:2

“Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes”
Proverbios 1:2

La finalidad de los proverbios escritos por el rey Salomón, está descrita en los versículos que siguen al primero.

En este primer párrafo (el versículo 2) Salomón nos da una pista sobre su motivación:

Que quienes lean estos proverbios, alcancen un grado mínimo de comprensión sobre la sabiduría y la doctrina.

Una de las cosas que pretende es que el lector de estos escritos “conozca razones prudentes”, entre otras que leeremos en versículos posteriores.

No he sido yo quien ha divido en versículos y capítulos los antiguos escritos.

Sé que los textos leídos “de corrido” sin las interrupciones propias de estas divisiones no inspiradas nos dan una mayor claridad sobre el mensaje que se intentó dar en un primer momento.

Cierta vez, leí un nuevo testamento cuyos número de versículo se encontraban a lo largo del texto, sin cambiar de renglón (retorno de carro) en cada número de versículo, sino sólo cuando el texto original cambiaba de tema.

Fue enriquecedor olvidar por un momento esas divisiones que, de modo inconsciente, forman una idea de pequeños bloqueos a lo largo de un texto que jamás tuvo la intención de mostrarse interrumpido a mitad de una frase.

Es lógico leer con cierto orden, pero cuando ese orden se nos impone externamente, sin intenciones del autor, pueden existir errores interpretativos.

Muchas veces una exposición sobre determinado mensaje se suspende en un versículo determinado, cuando restan dos versículos para terminar un capítulo, y dos capítulos para terminar el libro o carta de donde ha salido el texto utilizado para ese mensaje.

Lo cual nos hace pensar que: 1) el mensaje está siendo manipulado para llevar a la audiencia a un punto determinado, o bien, 2) es importante evitar el resto del texto pues arruinaría el mensaje, el cual, con el texto completo, carecería de sentido.

La sabiduría sirve para pensar y para hacerlo tal como a Dios le gusta que pensemos.

Por lo tanto, en este “¿estudio?” pienso seguir utilizando el orden de los versículos por un motivo tan caprichoso como aquel por el cual existen, pero intentando guardar el contenido del mensaje de los precedentes y los próximos a ser presentados.

Tenemos libertad en Cristo para leer, comprender e interpretar los escritos que nos ha dejado el Señor.

Ahora bien, esta libertad puede ser utilizada con negligencia o necedad, en lugar de hacerlo con auténtica sabiduría, con lo cual, estaríamos utilizando la libertad que Dios nos ha dado para condenarnos en lugar de utilizarla para ayudar a otros a conocerla y compartirla.

Este segundo propósito es el que deseo llevar adelante.

Que Dios les bendiga.

Proverbios 1:1

“Los proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel”
Libro de los Proverbio, capítulo 1, versículo 1.

Salomón fue rey de Israel y Dios lo amó.

¿Cuántos líderes cristianos permitirían que tome las riendas de su ministerio un hijo de origen tan oscuro?

“David consoló a Betsabé, su mujer, se llegó a ella y durmió con ella. Ella le dio a luz un hijo y le puso por nombre Salomón. Jehová lo amó”
2º libro de Samuel, capítulo 12, versículo 24.

Para que Salomón naciera, David pasó por un adulterio y varios asesinatos.

Así de sencillo.

Se enamoró de Betsabé cuando la vio desnuda mientras se bañaba y la deseó. La mandó llamar y adulteró con ella.

Al ver que no podía convencer a Urías (esposo de Betsabé) de que pasara la noche junto a su esposa, con el único fin de evitar que se conociera su adulterio, le invitó a quedarse con él para que bebiera hasta embriagarse, pero ni aún así Urías se acostó con su mujer.

Entonces optó por mandarle una nota a Joab (general del ejército de Israel) con una orden expresa para que llevaran a Urías al sector más crudo de la batalla y se apartaran de él para que sea herido y muera.

En el episodio murieron también algunos otros hombres de Israel por la imprudencia de acercarse demasiado a los muros de la ciudad enemiga.

David, al enterarse -por medio de un mensajero que le envió Joab- que había muerto Urías junto a otros hombres, restó importancia a esas muertes que consideró propias de un combate -lo que hoy se denomina “daño colateral”- y se sintió aliviado de haber quitado de su vida un problema con otro aún peor.

Posteriormente, el Señor utilizó un castigo ejemplar. El hijo que tuvo Betsabé de ESA relación murió, aunque David se arrepintió de lo que hizo y rogó por la vida de ese niño.

También Dios le dio una profecía a futuro que decía:

Así ha dicho Jehová: “Yo haré que de tu misma casa se alce el mal contra ti. Tomaré a tus mujeres delante de tus ojos y las entregaré a tu prójimo, el cual se acostará con ellas a la luz del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; pero yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.”
2º libro de Samuel, capítulo 12, versículos 11 y 12.

Esta profecía se cumplió tiempo después con su hijo Absalón (busquen y lean la historia en 2ª Samuel 16:21-22).

Por lo tanto…

El hijo que tuvo luego con Betsabé, llamado Salomón, fue amado por el Señor. ¡Pero qué gran costo para traer esa vida al mundo!

Dios le dio una sabiduría que lo convirtió en un rey equilibrado y justo.

De los mensajes volcados en este libro estaremos hablando en esta serie.

Espero que puedan ser bendecidos por el Señor al leer estos textos y alcancen la sabiduría.

El mal de Dios

¡Qué título interesante! ¿El Mal de Dios?

¿Es una contradicción más de la biblia? ¡No! ¡Para nada! Sólo que existe y es real. Y cuando en ocasiones nos toca experimentar “lo malo”, el Señor se encuentra con nuestra negativa a aceptarlo y agradecerlo con la misma intensidad con que agradecemos lo bueno.

“¡Es que somos hijos del Rey! ¿Cómo toleraremos esta enfermedad?”, nos decimos.

“¿Qué dirán nuestros hermanos?”, seguramente dirán que no tenemos fe.

“¿Y qué si se enteran de que no tenemos dinero para comprar un automóvil?”, seguramente dirán que “el Señor no nos ha prosperado” por no dar una ofrenda o un diezmo, por tener algún pecado oculto, etc. etc. etc.

Quiero compartir una pregunta de Job:

“¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Job 2:10b

Job había alcanzado grandes riquezas en esta tierra y era conocido como el “varón más grande que todos los orientales” (Job 1:3).

Su secreto: Vivía bajo el temor del Señor.

Ahora bien. Las prédicas livianas y positivistas de nuestra época actual, invitan a que dispongamos nuestro corazón a alcanzar exactamente ese nivel de éxito. Con sólo un 2% menos que lo que Job había recibido, nuestra vida pasa a ser un fracaso digno de ser condenado (a los ojos del resto, claro).

No se nos prepara para las muertes familiares, para los duelos, para los lutos, para las largas agonías, para las prolongadísimas enfermedades con sus días de internación que la obra social no desea pagar, con esas “complicaciones” que sufren nuestros parientes en medio de una operación -que se anunciaba como sencilla pero se convierte en un calvario- y en donde las palabras del médico “Es necesario cortar…” nos caen como una bomba atómica para nuestra “fe en que se iba a sanar” que teníamos hasta hace 10 segundos, etc. etc. etc.

No, hermanos. Se nos predica, enseña, exhorta, alienta, a que creamos que el Señor es un festival multicolor las 24 horas y que jamás seremos alcanzados por dardo alguno del enemigo de nuestras almas.

Job tenía razones para estar perplejo ante lo que experimentaba. Por gracia del Señor, ¡no tuvo que soportar él la “guía” de pastor o líder alguno! Aunque era un hombre temeroso de Dios que se preocupaba realmente por el bienestar de su familia y ofrecía sacrificios a Dios por temor a que alguno de sus parientes hubiera mostrado algún signo de rebeldía contra el Señor.

Job sufrió el despojo de sus bienes, la muerte de sus familiares, la pérdida de toda su salud, y la desconfianza de su propia compañera, que le pidió que maldijera a Dios ¡y se muriera!

Tan mal enseñados estamos que si sólo se nos volara la corbata, irrumpiríamos en un palabroterío interminable para justificar que nos encontramos frente a un ataque del mismo infierno sobre nuestras vidas!

No estamos enseñados para recibir lo malo de Dios.

Para aprenderlo, sólo nos queda un camino. Experimentarlo…

Cuando lo hacemos, la burbuja se quiebra, nuestros ojos se abren y comprendemos que la libertad que tenemos en Cristo puede vencer a la misma muerte, y si permite que seamos vencidos por ella, podemos estar seguros que es porque ya no hacemos falta en este suelo.

Que el Señor te bendiga !

Raimundo

Les Luthiers y su inconfundible toque de humor

Concerto Grosso alla Rustica

Otra excelente producción de los “Les Luthiers”



19 de mayo de 2008

Las Crónicas de Narnia: El Sobrino del Mago

sdm.jpg

El libro “El León, la bruja y el guardarropas” fue el primero en escribirse (según el orden que le dio el autor y que respetó Disney).

En este libro, que según mis cálculos está quinto entre los siete que componen toda la historia, es en donde comienza todo.

En realidad, Clive Staples Lewis hace uso de una imaginación realmente notoria, creando aquellos “pozos” que hacen de comunicantes entre diversos mundos.

He tenido que releer unas tres veces este libro (y volvería a hacerlo) para comprender bien lo que el autor plantea.

En una parte del libro se habla de un árbol, a partir del cual se construiría posteriormente el “guardarropas” del primer libro.

Ahora bien.

El mensaje final de la serie de libros (casi en las últimas páginas del último libro), es triste pero esperanzador.

Ese final, me ha sacudido mucho más que la lectura de los siete libros en su totalidad.

Lo más llamativo es que sólo logré interpretarlo correctamente cuando mi hija me mostró lo que decía C. S. Lewis.

Hasta ese momento, había leído el libro como un adulto interesado en la saga desde el punto de vista literario de la fantasía.

A partir del comentario de mi hija, (que alumbró mis ojos con su inocente reflexión) comprendí el significado vital de dichos libros y logré, una vez más y gracias a la providencia divina, convertirme en niño… Entonces comencé otra vez a leerlos todos desde el primero.

No quisiera adelantarle de qué se trata, para que tengan la oportunidad de disfrutar de una excelente lectura tanto para chicos como para grandes.

Si han tenido la posibilidad de leer los libros, espero sus comentarios y sobre todo sus consultas por mail (búsquenlo a la derecha de la página en “Contáctame” de la página principal: www.mensajedefuego.org) para que me digan qué han comprendido del último capítulo de la saga y en caso de que no lo hayan descubierto, poder llevarlos a una sencilla pero preciosa revelación que les dará mayor apetito por la lectura.

Que el Señor les bendiga !!!

Raimundo Baravaglio

Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspián

Hoy, Domingo 18/05/2008, he leído el siguiente texto en la revista VIVA de hoy del diario Clarín.

Reproduje dos párrafos que me parece que encierran (levemente) parte de la historia, carácter y valores que poseía C.S.Lewis el autor de las (por Disney ahora más famosas) "Crónicas de Narnia".

Quienes somos cristianos, no deberíamos dejar de leer su otra obra, la que precisamente encierra muchísima más riqueza y profundidad.

Aquí les dejo el texto que decía:

Un mundo encantado oculto en un lugar improbable, criaturas extrañas y animales parlantes, chicos que comandan batallas, un rey león y una reina gélida y malvada.

Quienes no conocieran la obra de C.S. Lewis al internarse en el cine a ver "El león, la bruja y el armario (la primera novela de la saga de Narnia que filmó Disney en el 2005) podrán haber pensado que no se trataba de una historia del todo original.

Lo que acaso no supieran es que, si la historia les resultó conocida, es porque infinidad de relatos posteriores se inspiraron, precisamente, en el universo creado por el humilde profesor irlandés.

Sin ir mas lejos, la mamá de Harry Potter (J .K. Rowling), admitié haber entrado de algún modo al armario con los chicos Pevensie al idear su mundo de hechizos, magos y muggles. Y hasta vaticinó siete novelas para su héroe, tantas como le llevó a Lewis contar el devenir de Narnia.

Para más de una generación de chicos sajones, hubo un antes y un después de Narnia, esa tierra helada que se encuentra detrás de los tapados de piel, en el fondo del armario del profesor Kirke.

Uno de esos tantos lectores subyugados se llama Andrew Adamson. Y lo único que lo diferencia de otros devotos es esto: en las manos de este afortunado neocelandés quedó la enorme tarea de llevar las dos prirneras novelas de la saga a la gran pantalla.

EL PADRE DE LAS CRIATURAS

La vida de Clives Staples Lewis (1898-1963), Jack para los amigos, tuvo su propia cuota de magia.

Por un lado, esta su historia de amor con Joy Gresham, una judía americana locuaz y vivaracha por la que perdió la cabeza y renunció a su rutina de académico solterón (sobre esta relación versa el filme "Tierra de Sombras", (donde Anthony Hopkins da vida a Lewis y Debra Winger a Joy), sólo para morir a pocos años de iniciado el romance.
El escritor adoptó a los dos hijos de Joy uno de los cuales colaboró en la producción de las dos películas de Narnia.

Y por otro, su fértil amistad con J.R.R. Tolkien, el autor de la Trilogía de los Anillos.

Ambos formaban parte de un club de escritores que se reunia en un pub de Oxford a leer poesías en inglés antiguo y discurrir sobre literatura. Lewis y Tolkien además compartían largas caminatas por el Addisonis Walk, un sendero arbolado en el campus de la universidad.

En una de esas caminatas, Tolkien convencio a Lewis de volver a abrazar la fe cristiana que había abjurado en la adolescencia.

El argumento de Tolkien: la resurrección de Cristo era la más bella y cierta de las mitologías, y Dios, el poeta que la creó.

Tolkien sólo logró publicar su desmesurada trilogía gracias al aliento y la insistencia de Lewis.

El filólogo inglés, en cambio, no fue tan entusiasta con los siete volúmenes de Narnia, y al tiempo se distanciaron. Pero al saber de la muerte de Lewis, Tolkien escribió a su hija: "Soy como un viejo árbol que va perdiendo sus hojas una a una. Esto es como un hachazo a las raíces".

Un hombre que amó a su mujer y se hizo cargo de los hijos (que no eran suyos sino de ella) porque también los amaba.

Interesante venir a enterarse que Tolkien fue quien le regresó a los caminos del Señor, y mucho menos con semejante afirmación sobre la resurrección, la cual considera un hecho "cierto" y creado por Dios.

Pronto podremos disfrutar de la segunda parte de esta "saga" de siete en total. Espero con muchos deseos "El sobrino del mago" que me pareció brillante.

Aquellos que hemos disfrutado de los siete libros (y hemos comprendido a qué cosas se refiere Lewis casi en las dos últimas páginas) disfrutamos también de ver que en el cine se han preocupado por guardar casi en forma literal el guión de los libros (al menos se logró en el primero con bastante acierto).

Veremos cómo sigue !

Raimundo

Con respecto a la duda y a la fe

La duda… ¡qué interesante tema!

No dudo de lo que Dios hizo en mi vida, ni de todo lo que está escrito en Su palabra. Pero lo que sí pongo en duda es cierto espíritu de pseudo-oveja al cual se nos ha acostumbrado desde los púlpitos, en donde la palabra enseñada debe ser “acatada” más bien que correctamente aprendida.

“Esto es así porque lo dijo el teólogo fulano de tal…”, se suele escuchar. Y yo pienso (si me es lícito hacerlo) ¿existirá alguna posibilidad de que el tal teólogo haya equivocado alguna jota o tilde en su propia locura por alcanzar la verdad bíblica?

Creo que los teólogos pueden llegar a grandes y profundas conclusiones, pero continúan siendo humanos tanto como el gasista o el plomero.

Por lo tanto no están exentos de equivocar sus interpretaciones con respecto a la palabra de Dios (aún cuando basen sus estudios en los más rígidos exámenes de su especialidad), tanto como un gasista puede hacer un buen trabajo que dure 50 años o volar una manzana por su imprudencia.

Qué linda amgbigüedad en la que nos ha puesto el Señor… Tenemos ese orgullo que pretende alcanzar la perfección, pero constantemente algo se clava en nuestro pie que nos vuelve a la realidad de nuestro diario andar por este suelo.

El tema que quería proponer sobre la duda es… ¿por qué está mal visto el dudar?

Han sido siglos de textos y traducciones bíblicas de un idioma a otro. Algunas formas literarias de los lenguajes originales se han perdido para siempre (o al menos hasta aquel día en que todo lo sabremos).

¿Querrá Dios que me apegue con los ojos cerrados a creer algo que quizá Él enseñó de un modo distinto y años de rapiña religiosa se han dignado en borronear?

Creo en la Iglesia de Cristo, Su esposa, que será reunida desde distintos puntos del planeta. Pero aquí en la tierra, no veo nada que se parezca en lo más mínimo al verdadero cuerpo glorioso del que estará formada.

El hermano Martín Lutero, con todos sus aciertos y errores, veía al Papa como una autoridad en primer lugar, a la cual no le llegaban realmente claros los motivos de su queja, y por lo tanto quiso ir hacia él para hacerle entender lo que ocurría con la venta de indulgencias.

Según creía, el Papa se horrorizaría y haría castigar a los herejes. Pero la historia se le dio vuelta…

El hereje fue él.

¿Porque lo era? Nooo! Porque tuvo (Lutero) una visión errada de las motivaciones de quien consideraba su autoridad espiritual (el Papa).

Luego de ese viaje a Roma, regresó confundido, pero con una claridad mayor sobre cuál era realmente la dimensión de la corrupción religiosa de Roma.

A partir de allí se manifestó la “Reforma”, que por muchos años se venía gestando, por vías como Juan Huss, y otros muchos en varias naciones.

Las dudas aparecen, pero lo mejor es saber hacerles frente con la verdad; y la verdad, (la mayoría de las veces) no coincide con el libreto que solemos traer bajo el brazo como herencia de años de tradición.

La verdad es Jesús. Ante esta Roca, muchos tropiezan.

Creo que me he roto varios huesos con ella, pero ha sido para bien. Siempre todo lo que viene del Señor es para mi bien.

De no haber sido por la duda, no estaría experimentando esta libertad que tengo en Jesús luego de haber roto las cadenas que me ataban a mi “religiosidad de oveja boba” mediante la cual decía a todo “sí y amén” sin detenerme a escudriñar qué era lo que Dios intentaba decirme a través de Su palabra.

Gracias a Dios, que sembró mi “fe de feria” con dudas e interrogantes, escapé a tiempo de la Babilonia actual.

Pero también estoy aprendiendo algunas cosas. Cito (entre otras) las siguientes:

1) No soy perfecto.
2) Aún tengo mucho por aprender.
3) Cada ser humano tiene una velocidad diferente para aprender y digerir la verdad.

La duda sobre una “afirmación terminante”, sobre un “Dios me habló”, sobre un “Dios dice esto o aquello”, es lo que produce un mayor anhelo por conocer a Dios, y entender si realmente ha dicho Él lo que otros dicen que Él ha dicho.

Que el Señor les bendiga y puedan aprender del beneficio que ofrece la duda.

Raimundo