20 de septiembre de 2007

¿Las dudas de Jesús?

Siendo que Jesús era 100% Dios pero a la vez 100% humano, debió pasar por momentos de incertidumbre como cualquier otro hombre y mujer de este planeta.

El tema es que jamás tuvo pecado. Su incertidumbre, que fue una falta de noción sobre la voluntad de Dios con respecto a dos opciones a escoger en una diyuntiva tan crucial como ir o no ir a la cruz en ese preciso instante de Su vida.

Quienes pretenden encontrarse con un Dios todopoderoso que no sufre de estas “flaquezas” humanas, tendrán que reconocer entonces que es oscuro (para su punto de vista) el texto en donde Jesús ora tres veces para conocer la voluntad de Dios en el huerto de Getsemaní.

¿Por qué si era Dios, tuvo que llegar a transpirar sangre para conocer lo que el Padre había planeado para los próximos momentos difíciles de Su ministerio?

Es que si hubiera echado mano de Su divinidad para conocer absolutamente todas las cosas sin necesidad del esfuerzo previo que requiere a “todo ser humano” el poder tener un encuentro con Dios… pues hubiera descuidado uno de los misterios del sacrificio que estaba por realizar.

Debía permanecer en la debilidad de Su cuerpo carnal, pero luchando (como lo hizo) hasta la sangre combatiendo contra el pecado que le instaba a abandonar esa agónica tarea.

Él te tenía en mente en aquel momento. Nos tenía en mente… No podía fallar !!!

Si erraba en el momento más difícil, toda la creación hubiera sido condenada.

Era necesario el sacrificio perfecto ideado por Dios para pagar la desobediencia del primer hombre Adán.

Pero… ¿por qué tuvo que orar tres veces por lo mismo?

Veamos las distintas etapas:

En Mateo 26:38 el Señor dice:
“Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

Esta es la primera oportunidad en que ora de ese modo.

Luego de volver y alentar a los discípulos para que lo acompañen en oración (se habían quedado dormidos)… Regresa a orar, y en el versículo42 dice:

“Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad”

Esta es la segunda vez.

Luego en el versículo 43 regresa hasta donde estaban sus discípulos dormidos .

Aquí sólo quiero detenerme un instante para aclarar que, obviamente, creo que si yo hubiera tenido que estar allí habría sido el que más ruido hubiera hecho con mis ronquidos !!!

Muchas veces tenemos la tendencia a juzgar livianamente a los discípulos como débiles por algunas de sus actitudes que leemos en los escritos bíblicos y en otras ocasiones hasta consideramos infantiles algunas de sus reacciones.

Creo que no podemos jactarnos de nada, pues, muchas veces ofendemos a Dios con mucho menos (o mucho más) que con aquellas falencias que tenían - a nuestro juicio - los primeros hermanos de la iglesia.

Ahora retomo:

En el versículo 44, la biblia dice:

“Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.”
Aquí tenemos la tercera oración por lo mismo.

En tres ocasiones debió pedirle al Padre que si era posible, pase de Él esa copa. La “copa” como sabemos era el momento de la crucifixión por la humanidad.

Ahora bien, una vez que alcanzó mediante una ardua, difícil y sacrificada oración, (no como la que muchos acostumbramos a tener 10 minutos antes de tomar muchas de nuestras desiciones más serias), el conocer cuál era la voluntad de Dios para sus próximos pasos, veamos lo que dijo en los versículos 45 y 46:

“Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.”

Se alejó la incertidumbre. En su lugar, una seguridad que lo llevaría a padecer con grandeza el oprobio, el abandono de todos quienes le seguían, y aún el desamparo momentáneo del Padre.

En Marcos 15:34 traduce las palabras que Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado“, ya que en un instante Jesús fue hecho pecado, por nosotros…

Desde hacía tres horas todo se había oscurecido, y en ese breve momento, Dios lo dejó solo para que cumpla con el propósito de cargar todos nuestros pecados en Sí mismo.

El Hijo de Dios. Jesús. Quien poseía una estrecha relación con Dios. Quien manifestaba por donde fuera Su poder, en milagros, señales y maravillas jamás antes vistas.

Éste mismo Jesús, debía arrodillarse para “conocer” cuáles serían sus próximos pasos a dar.

En muchas otras ocasiones se lee en la biblia que Jesús se apartaba a orar desde muy temprano.

Cierta vez escuché a un hermano predicar sobre el modo en que Dios nos revela Sus planes.

Este hermano que ahora es pastor en Bariloche, muy amado por mí, su nombre Daniel Tomas, relataba que Dios nos da un pedazo del mapa de Su voluntad.

Por fe, y sólo por la fe, debemos caminar hasta que se termina el camino en esa parte del mapa… allí, cuando entramos en una desesperación por conocer cuál será el próximo paso y caemos de rodillas implorando revelación para seguir viaje… Dios envía provicionalmente el otro pedazo del
mapa.

El mapa es enorme. Nos llevará toda la vida conocer en su totalidad el recorrido por Dios planificado, pero lo importante es saber que no existe sobre la tierra camino mejor que el que Dios ha trazado para nuestros pies.

En cualquier otro terreno seremos como seres extraños, en el plan de Dios, en Su propósito para nuestra vida, estaremos mucho más que seguros y a gusto.

Es cierto. No será una perpetua alegría. Pues el objetivo no es nuestra felicidad, sino alcanzar los planes de Dios, que difieren en mucho a nuestros apetitos egoístas y carnales. Pero será por demás dulce, refrescante y renovador…

Que Dios los bendiga !

Raimundo

¿ Fue Dios el que me sacó de las drogas ?

No hay cosa que me ponga de mal humor… (NADA !!!!)

Si querés te comento cuál es la fórmula…

Dios me rescató de la muerte en dos oportunidades (o sea que vivo gratis…) y por otra parte, me sacó de las drogas…

Pero… ¿Me sacó Dios de las drogas?

Sí…. ME SACO !!! El tema es que a veces algunos me dicen: “Claro, te cansaste de esa vida y por tu fuerza de voluntad quisiste salir de ahí…”

O cuando les digo que tuve un encuentro con Dios me dicen: “Claro… A vos, te hizo bien la religión”.

Error en ambas suposiciones…

La religión no me hizo nada.

Pero mi nueva relación con Dios sí.

Lo más importante para reconocer que fue un milagro es que YO NO QUERIA SALIR DE LAS DROGAS !!!

Estaba muy feliz en ese mundo y predicaba el libre consumo de la marihuana…

Creía que las drogas iban a salvar al mundo del desastre.

No conocía nada mejor !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta que…

Mi encuentro con Dios no tuvo grandes luces… No cayeron relámpagos, no vi ángeles venir a mi, no alcancé a sentir una sensación temblorosa que me recorriera el cuerpo, no escuché ninguna voz que me hablara, no pasó nada de eso.

Lo único que pasó (y que me “flasheó”, como se decía en mis momentos de adicto, -hoy quizá en ese ambiente las palabras hayan cambiado-) fue que estaba en un éxtasis con marihuana, cocaína y alguna resaca de algunos días de haber probado el LSD (ácido lisérgico), y me sentía en ese momento más que cómodo con mi vida.

Ya había planeado mis próximos años, y hasta soñaba con poder llegar a Italia en un viaje sin regreso para probar la heroína.

En esos planes tan serios y prácticos me encontraba, hasta ese día. Ese instante… Ese segundo vital !

De pronto, se estacionó mi mente…. Se terminó el viaje. Quienes alguna vez hayan probado la droga, sabrán que de un “viaje” se tarda un poco (bastante) en regresar al estado de “careta”, limpio, o como se le quiera llamar, que el resto de la gente llama “realidad” o “normalidad”.

Para mí la “normalidad” era estar bajo el efecto de alguna sustancia. El resto había pasado a ser superficial, materialista y fuera de “mi” realidad.

Quiero comentar lo que me sucedió en ese segundo, cuando realicé esa oración…

Era una oración que me guiaron a realizar mientras mantenía mis ojos cerrados, en donde decía frases como: “Señor Jesús… Vengo a tí, para pedirte perdón por mis pecados… Creo que tu muerte en la cruz fue por mi… Límpiame y te pido que me hagas nacer de nuevo, quiero ser una nueva persona. Dejar lo que era y conocerte más…” etcétera (sólo quería citar en parte la oración para que comprendan de qué se trataba).

Aclaro que en un primer momento pensé: “Sólo voy a repetir aquellas cosas que me parezcan correctas decirle a Dios. No pienso repetir tontamente cualquier cosa que me digan que debo repetir… ”

Al ir repitiendo esas palabras, sin mucha conciencia de lo que estaba haciendo… noté que mis palabras no estaban siendo dirigidas a una pared, ni que eran simples palabras mencionadas al aire… Había “algo” escuchándolas… ¿sería Dios?

Eso me hizo pensar “¿será posible? ¿estaré realmente hablando con Él?” y continué…

En mi vida jamás había hablado con Dios, por el contrario, varias veces le había retado a gritos que (en caso de existir) se presentare delante de mi para que demostrarme esa realidad.

Recuerdo que en ocasiones golpeaba las paredes con mis puños hasta sangrarme, envuelto en una explosión de angustia y odio, diciéndole: “¡parate enfrente de mi ahora!”. (Por suerte jamás acudió a mi violenta cita, hubiera sido caótico para mi).

Pero ese día fue distinto. Ahora lo puedo ver bien. Yo, como criatura de Dios, le estaba poniendo requisitos al Autor de la vida para que hiciera las cosas a mi antojo… Y Dios no permite ningún tipo de presiones… No “negocia” del modo que la criatura quiere, sino que posee un modo sencillo (más sencillo de lo que cualquier ser humano pudiera concebir) que consiste en amar, de un modo que ninguno de los humanos -con excepción de Jesucristo Hombre- podría amar a sus semejantes, ni aún a sus propios hijos.

Jesús, vino al mundo, cumplió con todas las profecías que venían hablando de él desde miles de años antes, y centró en la cruz el paso del hombre al cielo. Él, Jesús, es el único puente que comunicaría al hombre con Dios.

Jesús no se cansó de afirmar cosas como: “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el buen pastor, que da su vida por las ovejas”.

En primer lugar, o era un completo lunático o, en segundo lugar, decía la verdad. Yo creo que decía la verdad. Ahí está la diferencia. Creer. “El que creyere y fuere bautizado será salvo, el que no creyere será condenado”.

Por otra parte… pensar hoy que él era un lunático o que estaba loco, es no reconocer lo evidente, tanto actual como históricamente, ya que la mayoría del mundo gira en torno a él (antes y después de Jesucristo), o en el caso de los judíos que no han aceptado que él era el mesías y poseen su propio sistema calendario, lo consideraban un rabino (maestro). Es algo difícil que se considere loco a alguien a quien su sabiduría y reconocimiento lo convertía en un maestro de su época.

Si no hubiera tenido esta experiencia con Dios, hubiera siempre creído lo primero… nunca lo segundo.

Ahora comprendo que NADA puede salvar al mundo del hombre, que es quien causará por sus propios méritos (con su mente tan orgullosa y “finita” -lo contrario a infinito-) la destrucción del medio en que vive.

Ignoro si será por una guerra (calculo que sí por los escritos bíblicos) o por mero descuido (explosiones de depósitos nucleares, recalentamiento global por mal uso de los recursos naturales, etc).

El tema es que el mundo tiene un final.

Yo estoy seguro del lugar que voy a ocupar cuando todo esto termine. (Puede que muera antes y no vea con mis ojos físicos ese desenlace, pero no me atormenta ni me quita el sueño verlo).

Mi lugar será cerca de Dios. Muuuuuy cerca de Dios.

El tema es…. la gente que día a día vaga por este mundo (sí…. amigo !!! Estás incluído en este grupo)… ¿Estará segura del lugar que ocupará cuando deje este mundo?

Espero que todos crean. Que todos conozcan lo que yo he conocido.

Algo que me alejó de las drogas cuando no estaba en mis planes dejarla.

¿Si me costó algún esfuerzo dejar las drogas? Ninguno.

¿Estraño aquellas épocas de locura? Ni por un instante. Es más, no quiero tener nada que ver con la droga, excepto en poder ayudar a aquellos que sufren esa vida de esclavitud a un “porro” o cigarrillo de marihuana, a una “línea” o “saque” de coca, a un “pico” o inyección de alguna sustancia, a una “pepa” o LSD…

¿Cómo ayudarlos? Del modo que está a mi alcance y que es mostrándoles que hay algo mucho más allá de la droga, cuyo efecto es mucho más alucinante que cualquier cosa de la naturaleza o producto químico que pueda alterar nuestros sentidos por unos minutos, horas o quizá días…

Si tuviera que describir a Jesucristo como una droga, les comentaría a quienes aún son adictos que podría considerarse que el “efecto” de estar un segundo a solas con Jesús, es como una droga que se consume en un segundo y cuyo efecto dura toda la vida !!!

Ésta es un poco mi historia para que me conozcan más. Para que sepan mis orígenes y el por qué de muchos de mis escritos en este sitio: www.proferay.com.ar

Creo que la vida hay que tomársela con un poco de buen humor pero ser coherente con las cosas que cree y por las que vive. Pero por sobre todo, sin Dios, esta vida no vale un centavo.

Un gran abrazo

Raimundo

Tabaco, ¿por qué no se prohíbe y listo?

Las drogas están prohibidas. Se sabe que son nocivas para el ser humano.
Pero… También se sabe que el tabaco es mortal. No beneficia en nada a quien lo consume sino que lo va matando lenta e inexorablemente…
¿Por qué no se prohíbe?
En la imagen que sigue, que corresponde a una campaña antitabaco de Chile vemos a un hombre operado de cancer de laringe, que recomienda no fumar.


¿Es tan complejo el tema? Se prohíbe y listo. No se fabrica más. No se planta más. En su lugar se reinvierte en cultivos como maíz para desarrollar combustible a base de Etanol, o cosas más productivas que el tabaco.
Pero si se desea, se le pone un punto final y ¡listo!
El tema es que son un mal necesario para el bolsillo de muchos en el mundo. Y es por eso, señoras y señores, que continúa (y continuará) la tonta danza del “es malo pero te lo sigo vendiendo”…
Un abrazo,
Raimundo

Las enseñanzas obsoletas (pero aún predicadas)...

Hola hermanos…

He recibido este mensaje… (Respondo al mismo luego…)

¿DEBEMOS GUARDAR EL DÍA SÁBADO? - ABRIL - DIA 14

“Pero Jesús les respondía: -Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también
trabajo. Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no sólo
quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo
que él mismo se hacía igual a Dios” (Juan 5:17-18)
Pastor, ¿Por qué hay
grupos religiosos que niegan a Jesús como Dios y otros son legalistas del
sábado? Porque ignoran las Escrituras, y ponen la ley por encima del ser humano.
Jesucristo sanó en sábado, porque él es el Señor de todo, quien puso al hombre
primero y después la ley.

Un hombre enfermo que estaba inválido durante treinta y ocho años, esperaba
que alguien lo meta al estanque para su sanidad; pero se encontró con el Señor
Jesús, quien inmediatamente le dice “recoge tu camilla y anda” y fue sanado en
Sábado, los judíos lo querían matar al Señor, porque se hacía pasar como Dios y
sanaba en día de reposo.

Jesucristo como ser humano se sometió al Padre, pero el mismo lo dijo: “El
que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envío”. Además, El que
oye a Jesús y lo obedece “tiene vida eterna y no será juzgado, pues ha pasado de
muerte a vida”.
Jesucristo es Dios, Él recibió toda Gloria y Honra, Él
perdonó pecados y lo sabía todo. El Señor fue sensible a la necesidad humana, y
sanó al inválido y toda dolencia, en sábado, porque él es Señor de este día.

El creyente guarda el Domingo, porque ese día el Señor resucitó, y en ese
día se congregaba la Iglesia, y se apareció a la gente. Sirvamos al ser
necesitado; consolemos y seamos útiles a la comunidad siempre.

En cualquier día podemos adorar y servir al Señor, pero debemos dar tiempo
para tener comunión con Dios y crecer. Ore para edificar su vida.

ORACIÓN:
Señor todos los días son tuyos, te consagro mi vida para
adorarte y servirte, líbrame de ser legalista, para ayudar al necesitado de ti,
cualquier día de la semana.


Como siempre me deja pensando…

No guardo el Sábado, porque no soy legalista. Pero tampoco doy el diezmo, por exactamente el mismo motivo que alegan contra el Sábado…

Por años dí el diezmo fielmente, pero ¿qué encontré? La dilapidación del dinero en tonterías… cuando Dios me hace responsable a mí personalmente por la administración de mi dinero.

Cuando me encuentre ante el Señor, me preguntará qué hice con mi dinero…

¿Qué le responderé? ¿Acaso podré decirle que puse mi dinero en manos de organizaciones cristianas evangélicas de gran renombre mundial (y a las cuales casi todos los cristianos aplaudían en aquellos días) cuyo mover del Espíritu Santo parecía tan evidente, pero que administraban de modo oscuro las finanzas y gastaban en reuniones, cenas y ágapes en lujosos hoteles; en equipos de sonido, estructuras gigantes de pantallas y tecnología….

Lo siento, pero… no voy a ser de esos.

Seré de los que digan, Señor, dí de comer al hambriento, abrigué al que tuvo frío y di techo al que no tenía dónde pasar la noche.

¿Estaré pecando hermanos?

¿O será que la visión de la iglesia de hoy (como institución) está bastante contaminada con las cosas de este mundo como para realmente “ver” lo que sucede en el área espiritual?

Dios no necesita un micrófono inalámbrico. Él habla desde el mar hacia la costa sin ningún instrumento accesorio. ¿Y saben qué sucede? Quienes desean escucharlo no dejan de abrir sus bocas de asombro ante lo que oyen…

Él no necesita la tecnología como cosa “sin equa non” para la divulgación del evangelio.

¡Es más! Creo firmemente que más de un ministerio “super” se hará añicos cuando el Señor venga, porque no está plantado sobre la Roca, sino sobre especulaciones, promesas falsas, y HORRORES doctrinales.

Sin ir más lejos… Los grandes estudiosos que han realizado una estupenda traducción de los originales en hebreo, griego y arameo a la cual han dado por nombre: “Biblia de Estudio Pentecostal” de las sociedades bíblicas unidas, concluyen que: “No es obligatorio para los cristianos del nuevo testamento el dar el diezmo”. Pero inmediatamente citan una terrible sentencia que muestra sus ataduras, mentales y de conciencia, formadas por la misma escuela en que se han formado muchos ministros de hoy: “Pero si los fariseos eran tan severos en su modo de manejarse, no podremos ser menos ya que Jesús dijo: ‘Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos’ (Mateo 5:20).”

Pero… cabe preguntarse a qué justicia se refería… ¿Al cumplimiento de los mandamientos? ¿O a la actitud de juicio de la que hacían uso los fariseos al atar a las personas a la ley en lugar de vivir conforme al espíritu de la misma?

El Sábado, no era quebrantado por el Señor. De ningún modo. (Ni aún resucitó ese día, sino que lo hizo posteriormente).

Del mismo modo, no podemos decir que el día del Señor sea el Domingo, ¿por qué? ¿Por costumbre? ¿Y qué del hombre o la mujer que por distintos motivos debe trabajar un día domingo? Pongamos, por ejemplo, el caso de los cuidadores nocturnos (serenos se dice en Argentina), o el caso de las enfermeras que deben realizar una guardia ese día…

¿Deben sentirse culpables por no poder estar asistiendo a una reunión por el solo hecho de ser Domingo?

¿Reprochamos a los miembros que no asisten a un Domingo de modo más especial que si no asisten a otro día de reunión?

¿Qué es lo que está ocurriendo con los líderes de la iglesia de hoy?

Y antes de terminar sólo quiero decir lo siguiente:

Hubo un diálogo muy interesante entre Jesús y el joven rico que quiero dejarles: (con comentarios para pensar entre texto y texto)

Mateo 19:16-17“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.”

Pregunto: ¿Era Jesús un legalista? ¿Habrán notado que existe un cuarto mandamiento?

¿Notaron que las nuevas traducciones de la biblia como la Nueva Versión Internacional y la Biblia en Lenguaje Actual, (ambas de las Sociedades Bíblicas Unidas) traducen como “sábado” el día de reposo? (Ya en la Reina Valera de 1960 se hacía referencia, cada vez que aparecía “día de reposo” en el nuevo testamento, a que equivalía a Sábado…

Mateo 19:20-24“El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. ”

¿A qué congregación o institución le dijo Jesús al joven rico que debía dar el dinero de la venta de sus bienes?Respondo antes de que a alguien se le ocurra una herejía: A LOS POBRES.

¿Saben qué pienso? El joven rico quería “figurar”, “hacerse ver” ante los otros discípulos. No toleraba que unos simples pescadores y recaudadores de impuestos, compitiesen con él ante un maestro tan popularmente comentado como Jesús.En aquel entonces era la figura más mencionada, no existía televisión. Por lo tanto, una buena estrategia de márketing hubiera sido:

He dado a Jesús algunos de mis bienes !!! Por lo tanto, tengo acceso a la vida eterna !

Pero no era ese el camino.

Por otra parte, el joven rico, seguramente había tenido una exclusiva enseñanza y gustaba de “codearse” con quienes poseían cierta popularidad.“Será fácil llegar a Jesús y cautivarlo con mis bienes”, habrá creído.

Jesús le dejó sin habla.

¿Darle MI dinero a los pobres? ¿Por qué?

Mi opinión personal es la siguiente: Hoy, este joven rico, encontraría una excelente fuente para sus ideas. En cualquier ministerio podría ser recibido con brazos abiertos que le dijeran de qué modo poder “invertir” en la obra de Dios y, claro, recibiría a cambio grandes y pomposas bendiciones de lo alto por su generosidad.

Sepan disculparme, pero me han venido ganas de vomitar…

Raimundowww.proferay.com.ar

PD: No tengo nada en contra de ningún ministro o hermano en particular.Sólo estoy en contra de aquellas afirmaciones que se hacen relacionadas a cosas que están arraigadas a corazones esclavos de enseñanzas viejas, obsoletas y que continúan esclavizando al pueblo de Dios con mentiras y engaños.Estoy en contra de todo lo que ridiculiza al evangelio tras la imagen de algo válido, pero que resulta engañoso.Estoy en contra de todo aquello que está en contra de Dios.

Cuento: Cuando la inseguridad...

El siguiente relato, fue en realidad un sueño que tuve, y que extrañamente no me abandonó hasta que logré escribirlo, con el mayor lujo de detalles del que he sido capaz de recordar.

Si posee o no un mensaje… Lo ignoro. Pienso que sí. Júzguenlo ustedes. Sólo sé que no lo busqué, sino que él (el sueño) me buscó a mi.

Raimundo ©2007
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Me encontraba con mi familia, mi esposa, mi hija y yo, sentados en la vieja cocina de la vieja casa del barrio Belgrano, en Buenos Aires, Argentina.

Recién habíamos terminado de cenar y ya se estaba volviendo de noche. Comenzaba a refrescar.

En la cocina teníamos luz pero el resplandor del atardecer que venía del patio, al final del pasillo, ya se había apagado. Noté que varias veces había mirado hacia el pasillo oscuro dudando en qué momento me levantaría para cerrar la puerta…

De pronto me pareció ver una sombra, como de un hombre cayendo con mucho sigilo en puntas de pie y escondiéndose tras la columna que sostenía la puerta.

Pensé que se trataba de las famosas “visiones” propias de quien levanta la vista rápido y encuentra en la oscuridad objetos que se mueven.

Descarté el miedo y me levanté para cerrar la puerta. Ya era tarde.

Acercándome hacia la mitad del pasillo, noté que alguien se ponía de frente y me apuntaba con un arma bastante moderna.

Quedé helado…

Se acercó en silencio. Ignoro si lo hizo rápidamente o si sólo fue una ilusión más debido a mi lentitud para adaptarme a ese momento inesperado que se presagiaba terriblemente oscuro.

Aún más oscuro que la noche misma.

Me retorcía por dentro la idea de hacer uso de alguna técnica que había aprendido en Kung-Fu a mis 18 años de edad. De sólo pensarlo, una de mis hernias de disco envió un mensaje neuroeléctrico a mi pierna derecha que me desalentó a intentar nada. Aquello de las artes marciales había sido como un juego de moda de mi juventud… Mis 43 años y la vida en juego de mis amadas, no me permitía mover un sólo músculo.

Hay hombres que ante una situación de riesgo corren a atacar a su oponente a cualquier costo.

Otros huyen sin control, también a cualquier costo.

Poseo una personalidad que ante hechos inesperados actúa del modo más bíblico que conozco: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. No lo pienso voluntariamente, sino que ante mi inerte reacción paralizadora, es lo único que me viene a la mente hacer. Permanecer “a la espectativa”. Mucho más cuando está en juego, no sólo mi vida, sino la de aquellos seres que amo.

De un modo ágil y “profesional” me redujo en silencio y me susurró a modo de advertencia que nada me pasaría a mí, ni a mi familia, si cooperaba.

Le susurré, usando su mismo tono cuidadoso, que no se hiciera problema. Y que me dejara calmar a mi mujer y avisarle lo que ocurría para que no se asuste.

- “Con cuidado que te estoy apuntando” - me dijo con voz segura.

Cuando desandé mis pasos por el pasillo, seguramente mi esposa notó la palidez que cubría mi rostro porque preguntó entre asombrada y confundida:

- “¿Qué pasó?” - tratando de ver por encima de mis hombros lo que me había teñido la piel.

La alcancé a tranquilizar como pude y logré ponerla sobre aviso de lo que pasaba, los tres nos abrazamos y entró en la cocina el individuo.

Bajo la luz de la cocina, no parecía ser un ladrón común. Aunque era la primera vez que estaba ante uno que violaba la privacidad de mi hogar. Mi percepción sobre lo que era un ladrón sólo se ajustaba a películas y falsos prejuicios que uno suele hacerse acerca de cuál es una buena cara para ser ladrón y cuál es más para un éxito de Hollywood…

Más allá de su apariencia, parecía un experto en lo que hacía. Llegó otro hombre que se quedó con nosotros, mientras un tercero logró entrar al estacionamiento de la casa con una camioneta tipo Furgón.

De ella bajaron una serie de cosas que montaron en mi jardín y llegó más gente que entró por el estacionamiento y se ubicaba alrededor de unas mesas que habían dispuesto para celebrar una especie de reunión.

Les escuchaba conversar en voz baja, cada tanto se escuchaba una risa contenida para no levantar grandes sospechas, aunque los talleres circundantes a mi jardín y las altas paredes de los contornos evitaban cualquier vista inesperada.

Quien estaba con nosotros nos repetía una y otra vez que no teníamos que temer por nada. Era necesario creer. No parecían violentos (salvo por las armas que llevaban) ni aún por su aspecto.

Sentí que podía identificarme tranquilamente con cualquiera de ellos. Eran seres humanos al igual que yo.

De todos modos, me preocupaba qué podría suceder y cuál era el propósito de todo esto.

Con el correr de las horas, nuestra angustia era grande, pero la tranquilidad que nos transmitían era real. No deseaban hacernos daño. Aunque eso sólo lo descubrimos cuando se fueron. Fueron rotándose aquellos que nos vigilaban. Cada uno nos tranquilizaba a su manera.

Ya no tenía temor de que vaciaran mi casa. Sólo oraba en silencio por nuestras vidas… y la de ellos.

En un instante que pareció más de un siglo apareció el primer hombre y me dió las gracias. Me pidió que no dé aviso a la policía. Y me invitó a corroborar junto con él antes de irse, si yo así lo deseaba, que no faltara nada de la casa.

Le dije que preferiría obviar ese ofrecimiento. Nos saludó y antes de trepar por la pared del patio (ahora ya iluminado) me sonrió…

Con mi esposa recorrimos la casa para cerrar todas las puertas y ventanas en primer lugar, aseguramos todos los accesos y luego recorrimos las habitaciones. Notamos que nada había sido tocado o revuelto.

El único cambio que notamos fue que en el jardín habían dejado sobras de lo que parecía ser una fiesta de cumpleaños. Pedazos de torta, gaseosas, platos y vasos descartables y algunas servilletas arrojadas al suelo. Nos llamó la atención no ver botellas de alcohol ó colillas de cigarillos. Era algo extraño por el tipo de gente que pensamos que era.

¿Qué había pasado?

En principio volvimos a la casa y cerramos las puertas. Si bien no fuimos atacados, el temor se apoderó de nosotros, dado que unos desconocidos entraron en nuestro hogar, hicieron uso de nuestras cosas y luego salieron. Estaban armados y se podría haber convertido en un verdadero horror.

Nos arrodillamos y oramos al Señor por esa gente y le agradecimos por Su amor y cuidado.

Luego de que nuestra hija se acostó (casi al amanecer), me encontraba conversando con mi esposa a solas y le decía:

- ¿Por qué harían una cosa así? -

- ¿Les hubieras prestado la casa para una fiesta si te lo hubieran pedido? - me respondió mi esposa con una mezcla de humor, ya pasado el temor propio de una situación angustiante.

Lo pensé seriamente, como si esa pregunta no viniera de mi esposa.

No. Jamás hubiera prestado mi casa para individuos que no conozco. Cualquier otro uso que nos excluyera como familia, deberían realizarlo en otra parte. No aquí. En MI CASA.

El haber entrado con un arma a MI CASA dobló nuestra voluntad de modo que este suceso fue algo incorrecto. Aún cuando no hayan dañado físicamente la familia, ni quitado nada de nuestras pertenencias.

Pero cuanto más lo pensaba más mal me sentía.

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.” Lucas 6:29-30

Era seguro que la situación estaba mal. Pero no era yo quien debía juzgar lo justo o injusto. Debía renunciar a mis posesiones.

De hecho, ningún daño sufrimos.

Al día siguiente, intenté contar lo que me había sucedido a otros, pero ninguno tuvo tiempo o voluntad de escucharme. Aunque intenté contarlo en diferentes ámbitos, (almacén, kiosco, trabajo, vecinos…) la conversación siempre terminaba lléndose por otros caminos y terminé convencido de que a nadie le interesa conocer ciertas cosas.

En muchos casos es preferible la conversación que trata de vanidades y tonterías que sobre las cosas que realmente importan.

Comprendí que del mismo modo actúan cuando deseo hablar sobre algún tema bíblico. Las conversaciones no se vuelven hostiles como en otras épocas, sino que el diablo ha logrado torcer hacia lo superficial todo intento por profundizar en las cosas que realmente importan.

Que Dios los bendiga.

Raimundo

Fontanarrosa, el fin de un hombre.

Cayó la oscuridad sobre los ojos de un hombre más.

¿De un hombre más?

Quizá no un hombre cualquiera.

Ahora bien. ¿Qué distingue a un hombre como el negro Fontanarrosa del resto?

Muchas cosas.

Pero no es mi intención hacerle un homenaje de despedida (que no le han faltado) sino dejar un pensamiento que relaciono directamente con la importancia o no de los hombres en general.

¿Fue, el negro, un personaje especial?

En muchas cosas sí, lo fue.

Existen muchos seres especiales. Aunque depende para quiénes lo son… (Sí. Puntos suspensivos aún cuando el negro Fontanarrosa los consideraba una omisión voluntaria).

Para aquellos para los que JUAN es especial, buen padre, buena persona, buen hijo, buen trabajador pues, cualquier argumento en contra será tomado como un ataque sin fundamentos.

Para aquellos otros, que consideran a JUAN un traidor, un mal amigo, un falluto pues, el mismo argumento será todo lo contrario, es decir, la certeza de que la mala impresión que nos causaba era legítima.

Así vamos por la vida algunos, recibiendo elogios, dando penas, cosechando insultos, sembrando “buena onda”, entre otras acciones más o menos amables y/o groseras.

Lo que más me dá qué pensar es lo siguiente:

¿Qué utilidad tiene, a quien muere, la trayectoria que ha tenido?

Me viene a la mente la vida de un médico como René Favaloro que luego se suicidó. Una carrera brillante, una intachable conducta, un reconocimiento que sobrepasa al de muchos, para terminar arrinconado contra la pequeñez de un trozo de plomo debido a la congoja que le embargaba por cientos y cientos de problemas a los que no logró encontrar solución.
(Todo esto, si realmente se suicidó… -acá el “negro” me hubiera permitido los suspensivos-).

El caso del “negro” es diferente. Él no escogió morir como salida a sus problemas. Él llegó al último segundo con dolor por una enfermedad que lo fué agotando. Su ánimo era golpeado a cada segundo con la certeza del fin.

Es cierto. Son muertes distintas.

Uno la buscó. Otro intentó evitarla pero ésta se empeñó en encontrarlo.

Ambos muy queridos. Ambos, personajes ejemplares.

Pero la pregunta es:
¿Sirvió de algo en ese momento crucial la trayectoria y los hechos realizados en vida?

Es interesante pensar que mientras vivimos buscamos de un modo u otro el reconocimiento de aquellos que nos rodean. Siempre. SIEMPRE!

Todo lo que hacemos es con el fin de llamar la atención hacia nuestra persona.

¿Con qué finalidad?

Deseamos ser amados.

¿En qué momento somos más amados?

Cuando no estamos más. Cuando es imposible volver a encontrarnos.

¿Será posible que reconozcamos este error tan “humano” y comencemos a “valorar” como corresponde a aquellos seres que realmente tienen ese “valor”?

René Favaloro, no quiso esperar, porque se cansó antes de las promesas incumplidas.

El “negro” Fontanarrosa, tenía lo que quería, a los suyos, a su club Rosario Central, a su ciudad Rosario en Santa Fe, Argentina, y sus creaciones. Pero el aplauso más grande llegó cuando era tarde… (si me leyera le pediría perdón por otra oración inconclusa).

No le puedo agradecer. Ya no está aquí.

Pero voy a hacer una cosa.

Como homenaje a todos aquellos que dejaron una estela con sus vidas y nos enseñaron tantas cosas.

A partir de ahora, voy a agradecer como corresponde cada cosa que vea que merezca reconocimiento. No voy a esperar hasta que sea tarde. Lo haré inmediatamente.

Debemos conocer, como humanos, la urgencia de lo espontáneo y lo superficial que resulta nuestra existencia en la historia del mundo desde su creación y hasta su desenlace (sea cuando sea que esto suceda).

El resto, piénsenlo solos.

Un gran abrazo,

Raimundo

Al Dios de TODA consolación...

Cuando llega el momento de una enfermedad sobre la vida de un ser amado, lo sentimos mucho.

Actualmente me encuentro en la aflicción de ver a mi suegro padecer un prolongado tiempo de internación en donde el futuro de su salud pareciera ser incierto.

Más allá de la fe en el Señor, en Su poder para sanar, en Su gloriosa misericordia para recibirle en caso de que debiera ya partir, existe en mi corazón el anhelo de volver a verlo sonreír.

Pero el sonido del respirador artificial me trae a la realidad de su inconciencia momentánea.

¿Qué decir ante el dolor?

¿A quién culpar?

¿Quién realmente valora esa vida que yace inerte en una cama de terapia intensiva, en las horas en las que no es permitida la visita de terceros?

Médicos y enfermeros hacen lo que pueden. Pero... ¿harán todo lo posible?

El enemigo prepara una gran fiesta a costa de nuestras dudas y flaquezas.

“¿Dónde está ahora tu dios?” nos pregunta irónicamente.

Sabemos que está a nuestro lado. No hay nada que pueda separarnos de este inmenso amor. Él (Jesús) es el mejor consuelo, el mejor asistente en los momentos más difíciles de la enfermedad.
Si bien mis ojos observan la realidad física, el Espíritu de Dios se sigue moviendo sobre la faz de la tierra y está presente en este momento de luchas.

Mientras… Sigo esperando en el Señor esa respuesta que llegará tarde o temprano.

Le veré pronto recuperado, o bien, le veré pronto junto al Señor en los cielos. Lo importante es que ya lo sé… Le veré pronto !

Y juntos podremos gozar de la libertad que tenemos en Cristo.

Porque no hay enfermedad, ni demonio, (mucho menos hombre o mujer en esta tierra) que pueda separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Tanto en nuestra relación vertical, Dios-hombre, como en la horizontal que gozamos con todos los hermanos en Cristo. Aquellos que hemos nacido de nuevo.

Pero no aquellos que por hipocresía invocan al Señor. Sino los que de corazón limpio confían en Él.

El que tenga oídos para oir. ¡QUE OIGA!

¿Un ministerio puede tener un fin de lucro?

Con este mismo título recibí de un periódico electrónico (Pulso cristiano) una nota, que luego contesté. Aquí les dejo ambas cosas:
¿Un ministerio puede tener un fin de lucro?
Andrés Panasiuk, dirigente de la organización Conceptos Financieros Crown, advierte en un artículo sobre la existencia de líderes de congregaciones que han encontrado la manera de crear una compañía paralela a la iglesia para vender productos a la gente que los admira como cristianos y utilizan su “peso” y respetabilidad para obtener beneficios económicos. Aunque aclara que no hay nada malo con que un comerciante
arme un negocio y venda su producto a un comprador (sea cristiano o no), Panasiuk señala que el problema viene cuando las líneas entre el ministerio y el negocio se hacen imperceptibles.

“Un negocio vende un producto y espera una ganancia, mientras que un ministerio existe para servir y no espera recibir nada a cambio. Si un negocio es bueno y vale la pena, no necesitará de un respaldo ministerial para tener éxito”, afirma Panasiuk. ¿Usted qué opina? Escriba a mensajes@…

En lo personal tengo una idea interesante sobre varios aspectos que podrían levantar una verdadera polvareda en toda la iglesia de Cristo.

Por empezar, el “ministerio” que es una ventana para los negocios es sólo eso, un negocio.
El problema es que como bien decía Nee Too Sheng (Watchman Nee) en su libro “La libertad del Espíritu”, aquellas cosas que se comunican desde una plataforma distinta a la vida de Dios, pues justamente no pueden comunicar la vida de Dios.

Por lo tanto, todo lo que no nace de la perfecta vida de Dios sólo puede comunicar muerte.

No morimos al instante, pero las herejías nos van consumiendo de tal modo que somos arrastrados por “errores” a los cuales, por puro acostumbramiento, consideramos sanos, correctos y buena doctrina.

Al respecto, y continuando con mi primer párrafo, considero al diezmo como una herramienta de presión innecesaria sobre los cristianos.

Podría citar la biblia de estudio pentecostal, como puntapié inicial para decir que al pie del mensaje de Dios en Malaquías, en donde dice “¿Robará el hombre a Dios?”, se hace una llamada y se aclara al pie, (no por mí, claro está, sino por grandes eruditos de la palabra que han realizado traducciones y correcciones de los santos textos) que el diezmo no es algo que se deba exigir a los cristianos.

Ahora bien. Para avalar la continuación del diezmo en el período neotestamentario, se le añadió a este mismo comentario lo siguiente: (por los mismos eruditos bíblicos) “Ahora bien, dado que los fariseos eran cumplidores con las leyes del diezmo, nosotros como hijos de Dios no podemos hacer menos”.

No es textual, porque la escribo según la recuerdo, pero búsquenla y léanla, notarán que el mensaje es ese…

Lo ridículo de esta última sentencia radica precisamente en que cita la severidad de los religiosos para cumplir con la ley como cosa que empuje a los cristianos a hacer hipocresías mayores.
Mi idea respecto al diezmo es la siguiente: ha caducado.

En principio es la base de grandes herejías como la de la “prosperidad”.

Que yo recuerde, el apóstol Pablo no dejó una herencia muy cuantiosa que digamos al morir. Por el contrario, padeció grandes aflicciones y necesidades. Sólo que lo hacía con gozo y alegría porque servía al evangelio de Cristo.

Actualmente, pareciera que el servicio a Cristo está condicionado a determinado tipo de ingreso económico, sin el cual pues… sería imposible servir a Dios. ¡¿Dónde queda la fe para vivir en santa dependencia de Dios?!

Vuelvo a la idea que tengo del diezmo. No es preciso que el cristiano diezme como cosa obligatoria, ya sea como regla moral, como principio ni como nada.

El cristiano en sí debe ser generoso y por ende debe cubrir las necesidades de la persona que el Señor ha puesto por encima suyo (pastor) para acompañar en su andar, llevar consejos sabios y mostrar el lugar de los verdes pastos a sus ovejas.

Pero una cosa muy diferente es imponer en la conciencia de la gente la necesidad de entregar parte de su sustento de modo cautivo a un hombre que utiliza dichos bienes para beneficio de sus apetitos carnales y vicios tecnológicos (llámese micrófono corbatero, efectos de luces, lásers, dobles de riesgo y demás atractivos mundanos) que sólo apartan la atención del sencillo llamado a la humilde verdad del evangelio de Cristo, el que no necesitó venir en una época de grandes comunicaciones, ni de grandes adelantos tecnológicos.

Muy por el contrario, anduvo caminando las ciudades (unas pocas, no recorrió el mundo) y su mensaje trascendió a todas las naciones, lenguas, culturas y costumbres.

¿En algún momento requirió acaso de grandes sumas de dinero?La respuesta es: No. Le bastó con el poder del Espíritu Santo.

¿Vendrá el poder por obtener mayores ingresos? Por el contrario, a mayores ingresos, mayor es la avaricia, el temor a perder las cosas y mayores son las sogas que atan a las almas a este mundo.

Personalmente he dado mi diezmo “religiosamente” y sin faltar un sólo centavo, por años.

Creyendo con fe que lo hacía para el Señor, confiado en que si la persona que accede al dinero que mis diezmos y la “mal utiliza” para fines no espirituales, pues, el Señor se encargaría de “enjuiciar” o “sacar a luz” aquellas cosas en el futuro.

Un día el Señor me habló. Me mostró los despilfarros de dinero en “juguetes tecnológicos” y “mejores modelos de… (lo que sea)”, y no sólo eso, sino que hasta me mostró la necesaria jactancia que viene aparejada a esa gran “bendición” material. Y por otro lado, me habló y me dijo que ante Él yo soy el responsable de mi mayordomía.

¡Oh no! Al entender esto, recapacité… Estaba alimentando con mis diezmos, la avaricia de un hombre, que poco a poco permitió que muchas de sus ovejas creyeran que el “espectáculo” de errores en los que vivían eran la verdad.

Yo también, con mi financiación, estaba produciendo cristianos cómodos. Cristianos que reciben demasiado más de lo que merecerían ganar por sus tareas. Obreros que no eran dignos de su trabajo, porque sus trabajos no eran dignos de un obrero de Cristo.

Mi corazón se duele al pensar que hoy, exactamente como yo, existen muchísimas personas que ciegamente ofrecen su dinero a diversos Baales que difrazados de ovejas intentan hacer creer que lo que hacen es santo. (Es muy probable que hasta crean -pobre de ellos- que lo que hacen es para el Señor).

¡Oro para que el Señor abra esos ojos ya!

No digo que hay que dejar de apoyar los ministerios.

Sólo digo que hay que buscar la sabiduría del Señor para saber dónde el Señor quiere que apoyemos a Su obra. Porque el lugar en donde nos congregamos no es el único que tiene necesidades.

Muchos podrán pensar que al escribir estas cosas persigo algún interés económico. Están en su derecho de dudar de mi posición.

Pero me alegraría que escudriñaran a la luz de la palabra de Dios, qué posición ocupan en la responsabilidad de las cosas que mencioné…

Mi negocio está en los cielos. Anhelo seguir sembrando allí, donde no hay inseguridad, donde nada se corrompe.

Económicamente estoy bien solventado y no necesito mayores ingresos.

Sólo me llamó a edificar el cuerpo de Cristo.

Y lloro en soledad cuando veo que muchos han abandonado la fe por la inescrupulosidad de muchos hombres que haciéndose llamar siervos de Dios (y creyendo que lo eran) han abandonado el camino correcto y pretendieron tomar un atajo.

A la presencia del Señor se llega con paciencia… Y las herramientas para lograrlo ya han sido provistas en Él.

En el nuevo testamento se habla de ofrendas. No se menciona ni se enseña el diezmo como requisito de nada.

El Señor te bendecirá porque Él es bendito y estando cerca de Él todo lo tendrás sin que te falte cosa alguna. La abundancia que prometen algunos en respuesta a la fidelidad de tus diezmos es sólo un excelente “gancho” de márketing del que tanto se escucha hablar hoy en día en las congregaciones.

Dios no necesita tu dinero para bendecirte, necesita tu corazón.

Siervo de Dios, pastor, evangelista, “apóstol” o quien quiera que seas que dices servir al Señor, contéstame: ¿te duelen estas palabras?

Analiza el por qué…

¿Tienes temor de enseñar toda la verdad? ¿Temor de que si lo haces nadie vendrá a sostener tu vida y la de tu familia?

Teme si amas las cosas materiales, pero si amas al Señor, ellos vendrán y te cubrirán de todo lo necesario para que hagas la obra para la que fuiste llamado.

Para ello te dejo una palabra: Éxodo 36:3-7

“Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba”.

Que el Señor los bendiga a todos.

Raimundo Baravaglio
proferay@yahoo.com.ar

Cuando la muerte no puede detener la vida...

Ha fallecido mi amado suegro.

Un hombre que recordaré mientras viva.

Dejó esta tierra para estar en la presencia del Señor el Miércoles 15 de Agosto de 2007 a las 07:00 horas en la habitación 405 del Sanatorio “La Florida” de Vicente López, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Su agonía duró 24 días exactos.

Fechas, horas, espacios y lugares que nada tienen que ver con la vida del espíritu.

El Señor dijo en Su palabra:
“Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.”

Esta última parte es la que más me impactó.

Para Dios, TODOS VIVEN.

La muerte no es un obstáculo para él. Es sólo el cambio de una dimensión (física, limitada en tiempo y espacio) y otra (espiritual, sin límite de tiempo ni de espacio).

La única diferencia reside en que quienes han creído en el Señor vivirán para siempre en Su presencia, mientras quienes lo han negado vivirán en una eterna condenación, lo cual es como vivir una constante muerte.

Existen seres olvidables ó fáciles de deshacer en nuestros recuerdos. Seres que, de partir, no producirían tanto dolor en nuestro corazón como otros. Es inevitable que así sea.

Pero mi suegro está dentro del grupo que es querible. De ese grupo en los cuales el dolor es cosa humanamente lógica y segura. No puede ser de otro modo. Hasta abrazar la fe de conocer cuál ha sido su destino (la presencia de Dios), sentiremos el dolor de su ausencia.

Esto me sugiere que como humanos que somos, poseemos ciertos rasgos egoístas que salen a relucir en estas circunstancias. Negamos toda posibilidad de distancia de nuestros seres amados, pues queremos seguir reteniéndolos. Aún cuando permanecer en este mundo les provocaría dolor.

Pero… ¿Cómo no recordar su carácter o su sano sentido del humor?

¿Cómo no tomar en cuenta la bendición que le profirió unos días antes a mi esposa (su hija menor) en un momento inesperado, aún cuando no existía señal de la enfermedad que lo consumiría por completo?

En esa bendición, mi esposa recordó a Jacob, cuando bendijo al hijo menor de José en lugar de bendecir a su primogénito.

Yo recordé que José, fue vendido por sus hermanos y odiado, por ser él quien había sido escogido por el Señor.

Recordé también a Abel, que fue más justo que Caín quien asesinó al primero por una cuestión de tontos pero diabólicos celos.

Mi suegro era una persona de pocas palabras, pero de lágrima rápida para las cosas sensibles.

Duro para dirigir a sus hombres en la fábrica, pero amable con todos, respetado más por su bondad que por su porte de jefe.

Un ser humano que supo ser humilde sin que nadie se lo pida. Que aprendió la humildad por los caminos de la experiencia.

Un ser pulido por el dolor y las angustias de los hombres y de la vida.

Alguien realmente imposible de olvidar...

Reunidos en el período del velatorio, conocí a muchos de sus hermanos (contándolo a él, eran 9 hermanos más una hermanastra tan amada como el resto).

El gesto del rostro de mi suegro era un calco en cada cara allí presente. Nadie podía negar que hubiesen sido hermanos.

El Señor le regaló algunos años luego de una operación que lo dejó con un solo pulmón (neumonectomía).

Luego de esa operación, dejó de trabajar duro como lo hacía y se fue a vivir con mi cuñada.

Allí lo visitaba regularmente un pastor para conversar acerca de las cosas que Dios quería hacer en la familia.

Este mismo pastor, en el servicio del sepelio, dijo: “Vine a despedir a un hermano, pero también a un amigo. Él ya no está aquí, sino que debe estar con el Señor, mucho mejor que nosotros; no tengo dudas. Muchas veces fui a su casa a servirle, pero él me servía a mí. Siempre fue más humilde que yo. Así nació una amistad a pesar de la diferencia de edad”.

Gracias Señor por tu consuelo.

Gracias por las bendiciones que derramaste por medio de él como anticipando su partida y al mismo modo de los antiguos patriarcas. Fue una señal inconfundible de que Tu poder y Tu amor, superan todo lo que nuestra mente puede llegar a creer o imaginar.

Al Señor sea toda la gloria por siempre !!!