28 de octubre de 2008

Reprendiendo a la autoridad

En Gálatas 2:11-14 podemos leer lo siguiente en las palabras del apóstol Pablo:

«Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar, pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.
Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?“»

Según Pablo, la actitud de Pedro era de condenar.

¿Leyeron bien?

La actitud de Pedro era necesario que fuera condenada, a fin de que se corrigiese el error en que había caído el tan bien reputado apóstol (aún en nuestros días).

Personalmente sé que Pedro cometió un error, sé que yo cometo errores, pero lo triste es que miles de hombres que se hacen llamar “siervos de Dios”, a diario viven en error creyendo y enseñando doctrinas que nada tienen que ver con la palabra de Dios.

Han desviado su atención del evangelio y se han corrompido por error cayendo en la idolatría por el dinero y las posesiones materiales. ¿No hay que decirles nada? ¿No es sano, sabio y recomendable hacerles un llamado de atención?

¿O será que quienes defienden las posturas mediocres de estos herejes se complacen de las palabras tonificadas y acomodadas que reciben desde los púlpitos para sus oídos réprobos?

En el versículo 14, Pablo menciona cierta “obligación” que Pedro imponía sobre los gentiles (algún tipo de enseñanza legalista adulterada).

¿Qué hizo Pablo? ¿Lo reprendió “a solas” buscando evitar que el resto de los hermanos se enterase del problema?

Ya vemos que no. Sus palabras textuales son: “dije a Pedro delante de todos”.

Y no sólo eso, sino que escribió a todos los santos de las iglesias de Galacia lo sucedido, sin sospechar hasta ese momento que 2.000 años después estaríamos estudiando aún sus escritos y seguiríamos hablando sobre ese tema.

Esto echa por tierra los argumentos que algunos utilizan para defender a sus líderes basándose en textos extraídos de su contexto, y se nos enseña que el “siervo de Dios” puede hacer prácticamente lo que le venga en gana, total no puede ser juzgado sino sólo por Dios, por lo tanto:

Veámoslo caminar mal (y hasta caerse), pero no lo corrijamos porque es el “siervo de Dios”.

Veámoslo enfadarse hasta la muerte con un hermano, pero no nos interpongamos porque es un “siervo de Dios”.

Hagamos oidos sordos a cualquier desvío doctrinal y que siga en su puesto indefinidamente ya que estamos hablando de… un “siervo de Dios”.

El andar del apóstol Pablo fue ejemplo en todo, tanto que soportaba “todo por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo” (1ªCorintios 9:12).

Pero al igual que Jesús, no soportaba la hipocresía y la condenaba. No toleraba las medias tintas y las hacía públicas.

En la actualidad hay quienes parecieran esforzarse por mantener los obstáculos en su lugar de tal modo que la marcha de los que desean llegar a la meta se vea entorpecida y en lugar de desarrollarse como individuos cristianos, pasen a ser un producto enlatado, con el sticker en la frente, y las zapatillas del mismo color que los demás. ¡Un cristianismo bananero!

No todos los cristianos viven en este sopor producido por el error. Existen muchos que son un verdadero bálsamo y de quienes realmente podemos alimentarnos con absoluta confianza. Pero es necesario llamar la atención sobre estas cosas. Es necesario abrir los ojos.

La tarea es cada vez mayor, puesto que el grado de cristianos dormidos es aberrante.

Que el Señor les bendiga !

5 de octubre de 2008

¿Dónde está Dios?

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La imagen de esta flor tan particular (llamada en muchos países “diente de león” y en Argentina: “panadero”, aunque no tenga relación una cosa con la otra) tiene un sentido que describo a continuación.

Continúo con la lectura del libro: “El Jesús que nunca conocí” de Philip Yancey y de ese modo voy conociendo los dichos de otros autores como es el caso de Walter Wink, quien dijera: Matar a Jesús fue como destruir, soplándola, la flor llena de semillas de un diente de león”.

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Jesús se multiplicó de un modo impresionante sobre la tierra.

Pero… ¿en dónde está Dios? ¿Cómo se manifiesta hoy en la tierra?

Veamos, en el pasaje de Mateo 25:31-46, lo que dijo Jesús mismo al respecto:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Cierta vez, la Madre Teresa, fue visitada en la India por un norteamericano que no podía comprender el compromiso de esta mujer con aquellos que eran considerados la escoria humana de Calcuta, a lo que esta humilde mujer respondió:

Somos una orden contemplativa. Primero meditamos acerca de Jesús, y luego salimos a buscarlo disfrazado“.

Cuando alguno se pregunta: “¿Dónde está Dios cuando se sufre?”, la respuesta podría ser una segunda pregunta: “¿Dónde está la Iglesia cuando se sufre?”.

Jesús dejó en manos de la Iglesia el trabajo que restaba por hacer. En algunos casos ha logrado algo, pero siendo sinceros con la historia y el llamado del Señor, es visiblemente pobre el resultado. Muy probablemente, al regresar el Señor y preguntar por el beneficio que ha logrado con Sus talentos que depositó en nuestras manos, debamos avergonzarnos.

Ya ven que me involucro en el rubro de avergonzados… Por favor, líderes cristianos, pastores, obispos, apóstoles y quien quiera que seas hermano que has creído en el evangelio, evalúa tus obras y arrepiéntete. No siempre lo que te han enseñado es lo que Dios desea que hagas. Busca conocer realmente aquello que Dios desea de tí.

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Cierta vez San Agustín, haciendo referencia a la iglesia rebelde, dijo:

Retumban las nubes con el clamor de que la Casa del Señor será edificada en toda la tierra; y estas ranas se sientan en sus pantanos y croan: ‘¡Nosotros somos los únicos cristianos!’

Espero que el tiempo de reconocer los horrores doctrinales y dogmáticos se acerque pronto. No puedo aventurar que se estén acercando. No puedo tampoco asegurar que lleguen. Sólo añoro que en algún momento el Señor golpee en el corazón de los que están en eminencia (o buscaron estar allí por sus propios medios o carisma) y logre desbaratar las maquinaciones ajenas al evangelio que cada uno ya conoce, pero se niega a aceptar como error.

¿Es posible “reunir” más “presencia” de Dios en un punto que en otro? Personalmente he experimentado la presencia de Dios en algunas reuniones, en otras no.

Pero paradójicamente, y en contraposición a lo que algunos anuncian desde el púlpito, he sentido la presencia de Dios en lugares totalmente increíbles.

En una casa humilde viendo a alguien tomar su almuerzo luego de varios días.

Yendo de viaje hacia un trabajo mientras meditaba en algo que había leído en las escrituras.

A solas en mi casa lavando platos…

No existe para Dios un lugar único donde manifestarse.

No existe tampoco, un lugar “preferido” de Dios donde sentirse “más cómodo” que en otro.

Aunque, según sus dichos, se debe sentir más cómodo en el corazón de un pecador recién arrepentido, que en el corazón lustrado por fuera y arruinado por dentro de un cristiano hipócrita.

Imitar las emociones que produce en la gente la presencia de Dios, es probable.
Lograr sus frutos, imposible.

Que el Señor les bendiga !

2 de octubre de 2008

La necesidad de adorar a Dios en espíritu y en verdad.

Mucho he leído del nuevo paradigma que enfrenta a la iglesia con respecto a la culminación de la iglesia “congregacional” tal y como creíamos que era (ya que se nos ha enseñado por años un molde que no terminaba de encajar en el nuevo testamento…)

Los discípulos no tenían un lugar específico para reunirse. Lo hacían en donde fuese.

Jesús mismo reunía a las multitudes al aire libre, sin buscar un lugar determinado. A veces una casa en donde el público necesitado intentaba entrar por el techo. Otras veces en el Monte de los Olivos, otras veces hablaba desde la barca hacia alguna playa…

O sea, no nos dejó Jesús ejemplo de estructuras edilicias que fueran necesarias para adorar a Dios.

Cuando Jesús se retiraba a orar a solas, muchas veces lo hacía a cielo abierto. Así sucedió en el huerto de Getsemaní.

Entonces… ¿por qué se nos ha enseñado que “las cuatro paredes” son la iglesia? No puedo encontrar explicación a eso.

Lo que sí encuentro liberador, es que como individuo puedo tener comunión con el Señor fuera de la lata de sardinas.

No necesito estar cuatro horas de pie “sacrificando” alabanza, como se suele enseñar erróneamente.

Puede brotar alabanza de mi corazón hacia Dios sentado en alguna plaza pública. ¡Es más; posiblemente mi vida sea más útil a Dios en un lugar público que encerrado en un edificio en donde todos dicen creer en lo mismo, sin siquiera saber de qué se trata la vida cristiana !

Veamos este pasaje, en donde Felipe se acercó al carro en donde viajaba un etíope eunuco que estaba leyendo al profeta Isaías sin comprender lo que decía el texto:

Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco:Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio mas, y siguió gozoso su camino.

- Hechos 8:35-39 -

Reflexionemos en lo siguiente:

En este pasaje vemos que Dios envía a Felipe cerca del etíope eunuco y Dios mismo lo “retira” de la escena antes de que pueda formar en la mente del eunuco cualquier otra idea equivocada.

Leyó, fue instruido, creyó y se bautizó, (en ese orden). PUNTO Y APARTE.

Dios no le dejó tiempo a Felipe para que le diera la tarjeta de su ministerio, ni le dijera a dónde tenía que ir el etíope todos los domingos a partir de ahora.

¿Dónde está la “consolidación” de esta nueva alma? (Esto para los amantes de la eternización del cristiano echando raíces en una sola tierra).

Sigamos…

Jesús mismo, hablando con la mujer Samaritana se ocupó de desbaratar los pensamientos de esta mujer que le preguntaba a dónde tenía que ir para adorar a Dios. Veamos qué dice la mujer:

Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

- Juan 4:20-21, 23-24 -

O sea, que según la palabra misma de Jesús, no es necesario ir a algún lugar determinado para adorar a Dios, sino que lo necesario es hacerlo en espíritu y en verdad.

¡Gracias Señor!

(Más palabras sobran).

El reparto equitativo de los apóstoles.

En la iglesia primitiva, si bien los nuevos cristianos abundaban en dádivas generosas y totales (llegando a vender todo lo que poseían), el fin de dichos recursos era compartirlo de un modo equitativo entre todos.

Es obvio que se continúa enseñando lo beneficioso que es dar, pero lamentablemente no se observa que el reparto se realice con certeza a quienes más lo necesiten.

Recordemos este pasaje:

Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.
- Hechos 4:34-35
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Las finanzas de una iglesia dicen mucho acerca de sus ministros. En algunas congregaciones se usa (con buen criterio) la publicación de cada balance de gastos y detalle del uso de los fondos recaudados.

Aún así, teniendo esa precaución de dejar las cuentas "claras y a la vista", se corre el riesgo de no ser un buen distribuidor de las recaudaciones voluntarias de los fieles.

Los tiempos pueden haber cambiado mucho, pero... ¿ha cambiado el Espíritu del Señor?

Que el Señor les bendiga !