17 de septiembre de 2008

Almorzando a tu propio hijo

A veces, leyendo la biblia, nos topamos con algunos relatos de una crueldad humana difícil de imaginar. Hasta hay quienes evitan leer ciertos párrafos, por conocer su contenido sangriento.

Los canales de noticias muchas veces nos muestran realidades inconcebibles de maldad humana y se escuchan comentarios posteriores tales como: “Antes estas cosas no pasaban”, “cuando yo era joven, no te dejaban hacer esto o aquello”, etc. etc. etc.

Lo cierto es que la biblia nos da la pista sobre un tipo de maldad que siempre estuvo presente en el hombre, aún cuando no existía internet, ni noticiero televisivo o radial, ni teléfonos móviles, ni nada que se acerque a todos los artefactos y tecnología con la que contamos en la actualidad.

Entre esos pasajes sangrientos y horripilantes, encontramos el de dos mujeres hambrientas en medio de un sitio que se prolongó por un tiempo tan prolongado que escaseaban los alimentos y lo poco que había se vendía a precios exorbitantes.

El pasaje puede leerse en el libro 2ºReyes capítulo 6 versículo 24 hasta el capítulo 7 versículo 20.

En esa cruda realidad, en la que estaban, las mujeres conciben una idea desesperada: Matar a sus hijos para comérselos.

La historia cuenta que realmente hicieron efectiva la muerte de uno y se alimentaron de él.

Al día siguiente, y con el estómago ya satisfecho, la segunda mujer escondió a su hijo para no entregarlo como comida.

Lo llamativo es que esto último es lo que la primer mujer le protestó al rey de Israel, en lugar de lo primero.

El rey al escuchar a estas mujeres se consternó y mandó a buscar al profeta Eliseo para matarlo (la culpa, según el rey de Israel, era de Eliseo, cuando en realidad se cumplía el juicio de Dios de Deuteronomio 28:53-55).

Eliseo fue advertido por el Señor quien lo guardó de la muerte.

Hay otros detalles de la historia pero quiero enfocarme ahora en esto que sigue:

Dios hizo un gran milagro fuera de la ciudad.

El ejército sirio había huido de apuro, porque Dios “había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército” (2Reyes 7:6) .

Dejaron abandonadas todas las tiendas, la comida, los caballos y huyeron para salvar sus vidas.

¡ Dios espantó al ejército enemigo !

Ahora viene lo mejor del relato.

¿Quiénes fueron los encargados de decirle al rey las buenas nuevas? ¿A quién usó Dios para llevar el mensaje de salvación de esa nación casi al borde de la muerte por el apetito?

¿Al profeta Eliseo?

No. A pesar de que dio una palabra profética de provisión incomparable, nadie le creyó ni lo tomó en cuenta.

¿Quiénes fueron entonces?

Unos cuatro leprosos que estaban “jugados”. Habían dado todo por perdido y se animaron a ir al campamento sirio, aún corriendo el riesgo de morir. No tenían muchas alternativas, pero fueron ellos: LEPROSOS.

Cuando éstos regresaron a la ciudad para dar las noticias de su descubrimiento, y de las miles de provisiones que estaban al alcance de la mano. No les creyeron.

Preferían continuar encerrados allí, entre sus cuatro paredes, creyendo que allí estaban “protegidos”.

La protección de Dios estaba fuera de la ciudad sitiada.

Finalmente enviaron a unos hombres a caballo para verificar si era cierto y la historia termina con el pueblo saliendo de la ciudad amurallada y encontrando lo necesario para su subsistencia fuera de las paredes.

¡Qué analogía de la iglesia actual!

De los lugares en que debiera reflejarse el amor y misericordia de Dios hacia los postergados nacen las más discriminatorias reglas conocidas por la sociedad.

Dentro de la “jaula” el enemigo ha impuesto un sitio, donde invita a comprar estiércol de paloma haciendo creer a los incautos que se trata de pastos verdes.

¿De dónde podrá venir el mensaje liberador para las almas que están sufriendo dentro de las congregaciones legalistas?

Obviamente del Señor, pero ¿quién lo hará oir?

Seguramente los leprosos. Los que están “a la entrada de la puerta”. Los desechados de la iglesia legalista, los que reconocemos nuestra lepra.

Nosotros, que nos sentimos mal, porque hemos encontrado la libertad en Cristo y pareciera que callamos.

Fuera de la “jaula” están todos los recursos para que un cristiano sea cristiano, sin necesidad alguna de contenido adquirible por dinero.

Para cerrar quiero acotar este pensamiento:

Recientemente respondí un comentario de una hermana con una frase que quisiera repetir porque me asombró de haber sido el autor: “Cualquier hombre que pretenda tener una revelación divina (sea cual sea) debiera estar dispuesto a que sus palabras y planes sean juzgados por la palabra de Dios.”

Añadiendo a esta idea, y con el mero objeto de ampliarla, creo que no sólo debe estar el hombre de Dios dispuesto a que sus dichos sean puestos a prueba por la palabra de Dios, sino que debiera superar dicha prueba.

El tamiz de la biblia debiera ser el filtro por el cual los cristianos pudieran recibir el correcto adoctrinamiento bíblico puro sin tanto argumento flojo y volátil que sólo logra ensuciar las aguas para que parezcan profundas.

Que el Señor los bendiga.

Cristianos "golondrina"

¿A quién se llamó así?

Ya desde la época de 1986 (en pleno “avivamiento” en Argentina) teníamos señales de un deseo evangélico de contener a las “almas nuevas” u “ovejas recién convertidas” dentro del redil.

Este nombre “golondrina” se le adjudicaba a cualquier hermano o hermana que, no estableciéndose en una congregación de modo permanente, buscaba nuevos horizontes en otras congregaciones.

En esta nota quiero reflexionar sobre este mote que tan a la ligera se utilizó sobre muchos. Algunos de éstos (Dios quiera me equivoque) perdieron la fe que una vez les fue dada por la torpeza de quienes siempre discriminan en lugar de quitar las vigas de sus propios ojos.


Algunas ovejas, a veces de modo consciente y voluntario, otras veces casi sin entender el porqué, salen a buscar pastos verdes, cuando sus pastizales se vuelven amarillos o incomestibles.

El término “golondrina” o “veleta” cambiará seguramente dependiendo de qué país se trate, pero espero que todos comprendan el significado.

En aquellos días (seamos sinceros, actualmente aún se inculca desde los púlpitos) se culpaba de ser un cristiano “golondrina” a quienes de alguna manera no hallaban buenos pastos dentro del redil de turno (congregación a la que asistían).

Se les hacía responsables a ellos, (simples ovejas) por ser tan genuinos en su fe, que salían a conocer en qué otros campos poder nutrirse con verdes tallos más sustanciosos y frescos.

“Deben quedarse en donde Dios los puso en el Cuerpo de Cristo” afirmaban categóricos (y hasta condenantes) los líderes de entonces, parafraseando en muy pésima forma las palabras del apóstol Pablo. Los tales consideraban (algunos consideran aún) a los ladrillos y adornos de sus congregaciones como parte vital del cuerpo de Cristo.

Conociendo las propiedades del cuerpo que eran desconocidas en los tiempos del apóstol Pablo, podemos decir que en la actualidad son necesarios y útiles los hermanos “neurona”, hermanos “plaqueta” y demás integrantes del flujo de sangre (del que mana la vida) como instrumentos de Dios para mantener al resto del Cuerpo de Cristo en una actividad constante en nuestros días.

Esta actividad no es quizá tan visible como la que realizan los pies y las manos, pero ningún área de nuestro cuerpo se valora por su visibilidad, sino por ser integradora de un sistema más grande, que depende de ese pequeño aporte de sus partes y organismos menos visibles para ser lo que es.

Como escritor, me siento más parte del sistema nervioso del Cuerpo de Cristo, alertando sobre las diversas acciones dañinas para el cuerpo e intentando impulsar las correctas señales para solucionar dichos daños.

Las respuestas están todas en la cabeza que es Cristo, ninguna célula “per sé” cuenta con las condiciones de recrear, sin Su autoridad, beneficio alguno para Dios.

Bienvenidas, pues, todas aquellas golondrinas que, por optar ser libres del legalismo, nos han permitido descubrir que existe un mundo alrededor, fuera de la jaula (congregación), que necesita también a Dios y a quienes Dios también ha invitado a sus bodas.

Dentro del “edificio” hacemos pocas cosas de provecho. Sólo engordamos por retroalimentación nuestros estómagos y egos, impidiendo a otros abastecerse de la abundancia del cielo.

Actualmente me alegro de estar experimentando esta “golondrinez” en mi propia vida, conociendo las múltiples formas de la gracia de Dios que ignoraba por ingenua obediencia a un dogma ridículo impuesto por hombres.

El Jesús que nunca conocí: La Tentación.

Estoy leyendo un libro del autor cristiano Philip Yancey (más cristiano que muchos, aunque seguramente que no le gustaría leer esta opinión sobre su persona) titulado como he titulado el post: “El Jesús que nunca conocí”. ¿Lo recomiendo? ¡ Sí ! Lo recomiendo, (re-comiendo).

En él, el autor comenta su viaje en 1991 a Rusia en tiempos en que el impreio de la Unión Soviética se estaba desintegrando.

Pudo comprobar según sus propias palabras que “setenta y cuatro años de comunismo habían demostrado, más allá de toda duda, que la bondad no se podía legislar desde el Kremlin y obligarse a punta de pistola. Resulta una ironía contundente que los intentos de obligar a la moralidad suelen producir personas desafiantes y gobernantes tiranos que pierden su sentido de moral“.

Esta última frase en negrita es aplicable (literal y prácticamente en su totalidad) a algunas congregaciones evangélicas de la actualidad.

Inmediatamente después de presentar esta experiencia, Philip Yancey hace una analogía entre el poder de Satanás y de Dios, mencionando la lucha en el desierto entre Jesús y su tentador.

El autor haciendo una paráfrasis de dicho diálogo comenta:

La tentación desenmascaró a Satanás, y Dios siguió siendo el mismo. “Si eres Dios”, dijo Satanás, “sorpréndeme y actúa como Dios debiera actuar”. Jesús contestó: “Sólo Dios decide estas cosas, por lo tanto no voy a hacer nada sólo porque me lo pidas.”

El diablo tiene el poder de coaccionar, de deslumbrar, de forzar a la obediencia, de destruir. Los humanos han aprendido mucho de ese poder…

… El poder de Dios, por el contrario, es interno y no coercitivo. Ese poder a veces puede parecer como debilidad. En su compromiso por transformar suavemente desde adentro y en su inquebrantable dependencia de la elección humana, el poder de Dios puede parecerse a una especie de abdicación. Como saben los padres y los enamorados, el amor se puede volver impotente si el amado decide desdeñarlo.

A veces desearía que Dios empleara un toque más fuerte. Mi fe sufre a causa de demasiada libertad, de demasiadas tentaciones de incredulidad. A veces deseo que Dios me abrume, supere mis dudas con certidumbre, brinde pruebas definitivas de su existencia y de su preocupación.

Deseo respuestas rápidas y espectaculares a mis oraciones, sanidad para mis enfermedades, protección y seguridad para mis seres amados.

Cuando pienso en estos términos, veo en mi mismo un eco débil y resonante del desafío que Satanás le lanzó a Jesús hace dos mil años.

Dios resiste estas tentaciones y opta por una forma más lenta y discreta.

George MacDonald dijo:

En lugar de aplastar el poder del mal con su fuerza divina; en lugar de imponer justicia y de destruir a los injustos; en lugar de establecer la paz mediante el gobierno de un príncipe perfecto; en lugar de juntar a los hijos de Jerusalén bajo Sus alas, quisieran o no, para salvaguardarlos de los horrores que angustiaban su alma profética, dejó que el mal hiciera su labor mientras pudiera; se contentó con los caminos lentos y desalentadores de ayudar en lo esencial; hacer buenos a los hombres; arrojar, y no simplemente controlar, a Satanás…
Amar la justicia y hacer que crezca, no desquitarse…
Resistió todos los impulsos de actuar más rápidamente para conseguir un bien menor.

Y continúa Philip Yancey: Lo más sorprendente de Dios es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir como si Él no existiera, para escupirle el rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse.

Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado.

Hasta aquí el increíble texto de Yancey. Ese “poder de refrenarse”… ¿quién lo posee? Algunos cuentan hasta diez antes de explotar, otros ni recuerdan el “uno” que ya están rojos de ira. Pero, poseer TODO el poder y refrenarse por amor, es algo inconmesurablemente hermoso.

Este freno de Dios, es precisamente una demostración del increíble poder de Dios. Quien sabe contenerse. Sabe soportar. Es generoso en paciencia.

En otro párrafo, Yancey menciona que Jesús no pretendía convencer a nadie que lo siga. No se lo veía con la Torá persiguiendo a nadie que no quisiera escuchar. Su auditorio se acercaba a la fuente.

Ocasionalmente, Jesús pasaba por algún camino y conversaba con alguien, pero jamás presionó a nadie respecto de tomar decisión alguna. Al joven rico, le dijo qué debía hacer, pero como Su respuesta no era lo que el joven adinerado había ido a buscar, se volvió por su camino. Jesús sólo lo miró alejarse con dolor y “lo amó” dicen las escrituras.

Es muy distinto a las “estrategias de evangelismo” o hasta el uso de diversos tipos de engaño para convencer a alguien de que asista a una reunión, haciéndole creer que sólo escuchará música, cuando sabemos que lo arrastraremos hasta el momento de la oración.

Jesús no usó ningún tipo de violencia para convicción de sus amados. No utilizó las palabras para engañar a sus amigos, ni para ejercer poder sobre un tercero.

Se movió por la tierra según la voluntad de Dios hasta cumplirla por completo en la cruz.

Eso es saber refrenarse y amar. No otra cosa.

Que el Señor los bendiga !

¿Esta es la Iglesia por la cual murió Cristo?

Quiero transcribir un comentario de mi hermano Leovanis Farías y sólo haré al finalizar una breve reflexión sobre sus palabras.

¿Quién es Leovanis Farías? Un hermano en Cristo. Para Dios es suficiente. Quizá para muchos sea necesario presentar algún carnet de la asociación de líderes de nosedónde para poder manifestar su autoridad para decir algo.

Aquí va su comentario:

Recientemente conversé con una hermana en Cristo, la cual me comentaba sobre la forma imprudente e inconsciente de algunos pastores y ministros al momento de pedir los diezmos y las ofrendas, existe una manipulación exagerada. La forma en que le quitan a las personas su dinero, objetos de valores, prendas y bienes.

Algunos le piden a las personas enfermas, que recurren a ellos, confiando en su buena fe por el hecho de que se dicen llamar cristianos. Lo cierto es que ” estos lideres religiosos” so pretexto de llamarse hijos de Dios, les exigen a las personas una buena ofrenda o diezmos para que Dios los pueda sanar, mientras más fuerte sea la ofrenda “más rápido y efectivo será el milagro”.

No es de extrañar de que esto esté sucediendo, ya que el señor Jesus lo advirtió y Pablo lo repasa.

” Asalariados, trasquilan a las ovejas quitándoles la lana, ordeñan y le quitan la lana a las ovejas. No buscan a la descarriada ni curan a la perniquebrada”.

Piensan en ellos mismos, líderes con un evangelio moderno adaptándolo a su estilo de vida, cambiando la verdad de Dios por dogmas y mandamientos de hombres. Viven opulentamente, no pueden ocultar su avaricia y amor por el dinero. Pastores inútiles, pero que algún día tendrán que rendir cuentas a Dios.

Pablo lo recuerda: hombres amadores de sí mismos, más que de las cosas de Dios, que harían mercadería del rebaño.

Es por eso que Bruce Olson es criticado por algunos concilios evangélicos, ya que no comulga con gran parte de sus doctrinas mercantilistas y egocentristas. Iglesias con estructuras y fachadas góticas, fantásticas y formidables, con lujosas edificaciones y adornos majestuosos, con sillas y butacas extraordinarias donde se sienten las personas que mejor diezman y los que dan mejor ofrenda, pero ignorantes de las necesidades que pueden estar pasando los niños que mueren de hambre, no en África, la India o Paquistán, sino en sus propios vecindarios y en sus mismas iglesias.

Es por eso que a veces pienso: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió? ¿esto fue lo que cristo nos enseño?, la corriente de la prosperidad, donde se le rinde culto al dios mamón, se considera una maldición al hermano que no es próspero o está en pobreza. Aplican el principio mundano de “cuanto tienes, cuanto vales”, si eres próspero estás bien y bendecido por Dios, si estás en pobreza estás en pecado.

Cuando Bruce Olson fue rechazado por la asociación de misiones de Venezuela, fue despreciado por que no tenía una recomendación de alguna fundación o junta misionera de su país, llegó a Venezuela (pelando), Dios le dijo: “Bruce yo no te e rechazado, te necesito en Sudamérica donde tú estas”.

Hermanos, oremos por este hombre y su ministerio que aún lleva sus frutos en Colombia, específicamente en Bucaramanga y Bogotá, donde ha fundado universidades y alberga a centenares de indígenas para darles estudios para que lleven una vida digna.

Aún continúa fundando cooperativas en beneficio de los motilones y otras tribus.

Cumplió 82 años, pero no ha utilizado la oportunidad que Dios le dio de haber sido el único hombre blanco de haber convivido por 28 años con una de las tribus mas indómitas y guerreras de Venezuela y Colombia (los motilones), para hacerse de fama y ocupar espacios en la sociedad como hombre importante. Él sabe muy bien que le está reservada en el cielo una corona, vestiduras blancas y Jesús le dará el premio (la vida eterna).

Que Dios nos ayude a comprender cuales son sus planes para con su iglesia aquí en la tierra.

Dios los bendiga.

Su hermano en cristo. Leovanis E. Farias.


Hasta aquí lo que nos quería transmitir nuestro hermano Leovanis Farías. Doy gracias al Señor por sus palabras y por su testimonio.

Ignoraba que Bruce Olson tuviera la edad de 82 años que me menciona Leovanis. Realmente el tiempo suele pasar sólo para nosotros. Siempre esperamos encontrarnos con nuestros amigos, que no vemos desde hace 20 ó 30 años, del mismo modo que los recordamos desde entonces. Más gloria para Bruce por su esfuerzo inagotable para la obra del Señor.

Me quedé con una pregunta del hermano Leovanis: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió?

Mi respuesta casi nació de inmediato: ¡Sí! Es ésta. Sólo que existen algunos que creen tener éxito en lo que hacen para el Señor mientras siguen enfermos y necesitados. Del otro lado estamos los que hemos encontrado al Dios de la verdadera salud y del verdadero sustento, y aún en medio de debilidades, necesidades y conflictos, somos más que vencedores y nos gozamos en las pruebas. Algo que los verdaderos débiles detestan.

Que el Señor te bendiga hermano !