27 de abril de 2008

Deseas prosperidad ?

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He leído una nota, escrita el 29 de Setiembre de 2004, que decía lo siguiente:

Cada 24 horas mueren de hambre en el mundo 100 mil personas, entre las cuales 30 mil son niños con menos de 5 años de edad.

El día 11 de septiembre, el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York cumplió tres años. Hubo una inmensa conmoción internacional.

Cada día, el hambre hace desmoronarse a 10 torres gemelas repletas de niños.

Nadie llora ni se conmueve. ¿Por qué?

La pregunta queda flotando extrañamente en el aire sin respuesta.

Puede ser que te hayan enseñado, (o lo estén haciendo en este mismo momento), que debes anhelar la prosperidad a toda costa, porque ¡eres hijo del Rey!

Puede ser que sueñes con grandes sumas de dinero con este Dios generoso que quiere verte gordo, con los bolsillos llenos y viviendo una vida (si bien decorosa y sin vicios) libre de cualquier tipo de preocupación financiera y rodeado de todas las comodidades existentes (y por venir)… ¡ como corresponde a un hijo del Rey !

Lamento tener que decepcionarte, pero por cada peso, dólar, euro o la moneda que prefieras, que llega a tu bolsillo, por el medio que sea (no viene al caso que sea un modo justo o injusto, sino lo que produce en este entorno materialista) se incrementa la pobreza de otros en el mundo.

Paradójicamente, informes de la FAO (búscalo en Google) afirma que los países desarrollados pugnan por desarrollarse más y esto a fuerza de subdesarrollar más a los que son subdesarrollados.

La consecuencia es grave: Más pobreza.

Quizá pienses… ¿y a mí qué? (Tal como dijera Caín: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”)

Piensa que nada te distingue de esa otra vida, de ese otro ser que fue creado tan a la imagen de Dios como tú. Por quien Cristo dio su vida, al igual que la dio por ti.

Ahora… pensándolo bien… ¿deseas prosperidad? ¿O prefieres ser cristiano?

La biblia dice que Alguien dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mateo 16:24). Seguramente no tendría mucho lugar su mensaje en algunas congregaciones de la actualidad “progresista y positivista” embobada por los mensajes de “éxito” y con sus “7 claves para vivir como un duque”.


Raimundo Baravaglio
Mensaje de Fuego .Org